Diario de Castilla y León

Creado:

Actualizado:

Cuando yo era un renacuajo, como aquellos escurridizos batracios que los niños atrapábamos jugando en el recién nacido río Duero, a menudo me paraba alguna vecina del pueblo y me preguntaba con la cantarina entonación de los Pinares aquel «y tú, ¿de quién eres?», tan típico de entonces. Las más de las veces salía disparado sin dar explicaciones, seguro de que más me valía ser anónimo que dar tres cuartos al pregonero. Rebeldía vana pues en un pueblo, aunque fuera grande y potente como el mío, enseguida te cogen la matrícula. Aquellas curiosas vecinas a buen seguro que trataban de determinar la filiación de ese mocoso greñudo que circulaba a toda velocidad por las cuestas del pueblo con aquella bicicleta amarilla de ruedas macizas. Imagino que vigilaban por si por mi culpa hubiera que reclamar daños a terceros o estaban prestas a cumplir con el sagrado deber de informar de mis correrías a las abuelas por si habiendo sido merecedor de castigo no fueran a dejarlo pasar por carecer de la información necesaria. Siempre ha sido muy importante conocer el paño para estar preparados. Saber con quién se juega uno los cuartos y enterarse de a quién se arrima cada cual.  En estos tiempos de máxima conectividad y polarización social y política, es aún más crucial estar avisado de donde se orientan las veletas. De hecho, los partidos políticos ya han sacado a sus sabuesos a husmear para ventear los apoyos que pudieran dejar rastro evidente entre los ciudadanos y poder así calibrar qué expectativas de voto les concede actualmente la parroquia votante.  Hoy, ese «tú de quién eres» es más importante que nunca para quienes miden la convivencia con una cuerda corta. Saber quién es de los nuestros o de los otros es crucial para mandar apretar las filas y salir a convencer a los despistados, los manipulables o los incautos. Cada vez cuesta más ser independiente, aunque lo que de verdad importe es parecerlo.  Sepan que ya estamos en campaña electoral y el primer mitin lo dieron el miércoles en el Senado el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Los escarceos locales ya han empezado a producirse y aquí en Burgos ya están en marcha las maquinarias de los grandes partidos. Los pequeños tiran de imaginación y de la provocación para hacerse notar y siquiera por unos minutos ser capaces de captar la atención del ciudadano. Que no cuenten con ello. Igual que escapábamos cuando nos querían identificar en el pueblo, hoy los ciudadanos no alineados salen corriendo de las trampas de la política. Es el precio que se paga por tantos años decepcionando expectativas. 

tracking