Diario de Castilla y León

El dulce típico de Zamora que muchos descubren demasiado tarde y vende más de 3.000 unidades en días clave

Las cañas zamoranas son uno de los dulces más emblemáticos de Zamora: un postre artesanal relleno de crema pastelera que cada Navidad llega a vender más de 3.000 unidades en pastelerías históricas

Las cañas zamoranas se elaboran de forma artesanal y se han convertido en uno de los dulces más emblemáticos de Zamora.

Las cañas zamoranas se elaboran de forma artesanal y se han convertido en uno de los dulces más emblemáticos de Zamora.Junta de Castilla y León

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Las cañas zamoranas forman parte de esos sabores capaces de despertar recuerdos instantáneos en Zamora y de provocar auténtica obsesión entre quienes las prueban por primera vez. Crujientes, delicadas y rellenas de una crema pastelera suave, estas piezas de repostería tradicional ocupan un lugar privilegiado en la gastronomía zamorana hasta el punto de generar largas colas en fechas señaladas. Cada Navidad, miles de unidades salen de los obradores para convertirse en el postre imprescindible de muchas mesas familiares.

Las cañas zamoranas representan uno de los grandes emblemas dulces de la provincia. Su presencia se mantiene constante en pastelerías, restaurantes y despachos de pan, donde ocupan vitrinas durante cualquier época del calendario. La tradición las sitúa entre las recetas más queridas de Zamora, con una elaboración que ha pasado de generación en generación conservando prácticamente intacta su esencia.

Las cañas zamoranas destacan por su masa crujiente y su característico relleno de crema pastelera.

Las cañas zamoranas destacan por su masa crujiente y su característico relleno de crema pastelera.Hostelería en Zamora

En la memoria colectiva zamorana permanece todavía el recuerdo de la señora Perpetua, cuya presencia junto al Mercado de Abastos convirtió las cañas en una costumbre para varias generaciones. Su legado sigue vivo en una ciudad que mantiene intacta la pasión por este dulce artesanal.

El vínculo emocional con las cañas zamoranas alcanza una intensidad especial en Navidad. Durante Nochebuena y Nochevieja, las bandejas repletas de estos canutillos rellenos de crema se convierten en protagonistas absolutos de reuniones familiares y celebraciones.

Las cañas zamoranas que venden más de 3.000 unidades en días clave

La escena se repite cada diciembre en algunas pastelerías históricas de Zamora: clientes esperando durante largos minutos para llevarse varias docenas antes de la cena navideña. Temperaturas cercanas a cero grados, conversaciones entre vecinos y una misma misión compartida: asegurar una bandeja de cañas zamoranas.

Pastelería Barquero se ha convertido en uno de los grandes símbolos de esta tradición. En jornadas especialmente señaladas como Nochebuena o Nochevieja, el obrador puede superar las 3.000 cañas zamoranas vendidas en un solo día, una cifra que resume perfectamente el vínculo de la ciudad con este postre.

El éxito tiene mucho que ver con el trabajo artesanal que exige cada pieza. La masa se elabora y se estira manualmente hasta quedar extremadamente fina. Después se enrolla cuidadosamente sobre moldes metálicos, se fríe hasta alcanzar el punto exacto y se rellena una a una con crema pastelera antes de terminar con una lluvia de azúcar glas.

Así son las auténticas cañas zamoranas, el dulce típico de Zamora más famoso

La receta conserva ingredientes sencillos y una técnica muy reconocible. Vino blanco, aceite, agua, harina y una pizca de sal forman la base de la masa. Tras un tiempo de reposo, se extiende y se corta en tiras que adquieren su característica forma tubular alrededor de los moldes.

El relleno aporta gran parte de la personalidad del dulce. Leche infusionada con limón, yemas de huevo, azúcar, maicena y mantequilla crean una crema pastelera suave y aromática que contrasta con la textura crujiente del exterior.

El nombre también encierra una pequeña historia gastronómica. Antiguamente se utilizaban pequeñas cañas de bambú para moldearlas antes de freír, una costumbre que terminó bautizando para siempre este postre zamorano.

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