Diario de Castilla y León

POLÍTICA

Del kiosco de San Mamés al cielo de Almeida

El leonés Pablo Fernández anuncia su candidatura al frente de Podemos al Ayuntamiento de Madrid tras más de una década ligado a la política de Castilla y León, donde optó a presidir la Junta en tres ocasiones

Fuente: X/ PABLO FERNÁNDEZ

Fuente: X/ PABLO FERNÁNDEZ

Publicado por
D. G.
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Pablo Fernández vendió prensa antes de hacer política. Hoy quiere gobernar la ciudad que la escribe. Madrid en su punto de mira, Castilla y León en la maleta. Entre medias, más de una década de andadura política, siempre ligado al 'morado' de Podemos, el mismo espacio que ya irrumpió una vez en la capital madrileña de la mano de Ahora Madrid, en 2015, antes de perder el Ayuntamiento cuatro años después a manos del PP. Ahora el reto es en solitario, dispuesto a llevar «la voz de los vecinos» a Cibeles para hacer frente al modelo ‘popular’ de José Luis Martínez-Almeida.

El rostro de Pablo Fernández es de esos que se recuerdan con facilidad. No sólo por su estilo distinguido, sino por la serie de espacios en los que se ha visto reflejado. Los más recientes, en tertulias televisivas de potentes audiencias, donde muestra el aplomo que le caracteriza. Los más desconocidos, el mostrador del kiosco que regentaba en el populoso barrio leonés de San Mamés mientras germinaba la ola de Podemos, a la que se subió cuando ni se sabía si terminaría rompiendo en la orilla o deshaciéndose en el intento. Doce años después, sigue ahí.

Corría el mes de febrero de 2014, apenas unas semanas después de que Pablo Iglesias, ‘el azote de la casta’, presentara Podemos en un pequeño teatro de Lavapiés, cuando el otro Pablo (Fernández) se integró en el recién nacido Círculo de Podemos de León, una de las decenas de asambleas locales que empezaban a replicarse por todo el país. Y en un abrir y cerrar de ojos, 'Pablo, el kiosquero' pasó a ser Pablo Fernández Santos, con nombre y apellidos. Un cambio que no llegó por su acercamiento a los estrados, como pudiera presagiar su licenciatura en Derecho, sino por sus primeros coqueteos con la política, concretamente como miembro del Consejo Ciudadano de Podemos, en el año 2014.

Esa elección fue el primer gran espaldarazo recibido por parte de su 'tocayo' Pablo, de apellido Iglesias y de apodo ‘el azote de la casta’, quien lo había elegido entre casi 700 aspirantes para ocupar una de las 62 sillas de ese consejo directivo, asignadas a otros nombres tan reconocidos como el de Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Irene Montero, Pablo Bustinduy o Ione Belarra. También Rita Maestre, entonces una cara más entre la militancia morada y ahora candidata de Más Madrid a la Alcaldía de Madrid, la misma que Fernández aspira a conseguir en las urnas de 2027.

Fernández tenía apenas 38 años cuando vivió su ascenso meteórico en su prematura carrera política. Y es que cuando Podemos apenas cumplía un año de vida, el leonés se convertía en el primer secretario general del partido en Castilla y León, ganando en las primarias con un 68,11% de los votos al vallisoletano José Alberto Rodríguez (11,97%) y al salmantino Fernando Gil (19,92%).

En aquel momento, Fernández afirmaba que habían llegado para vencer en las elecciones autonómicas de mayo, echar al Partido Popular, que después de 30 años de gobierno no había hecho «nada», y «reconstruir y reconquistar» la Comunidad para los ciudadanos. «Si España es la periferia de Europa, Castilla y León es la periferia de la periferia», dijo por aquel entonces.

Era el mes de febrero de 2014, pero dos meses después viviría su segundo espaldarazo dentro de la formación ‘morada’ después de que fuese elegido candidato a la presidencia de la Junta de Castilla y León en abril de 2015 tras conseguir el 73% de los votos frente a los 68% de Gil Villa. Fernández afrontaba aquella primera gran batalla electoral con el objetivo de «luchar contra la despoblación y el paro».

El ansiado cambio en Castilla y León no llegó en los primeros comicios electorales que vivió desde dentro, con Juan Vicente Herrera (PP) reelegido para iniciar su cuarto mandato completo, pero la ola morada irrumpió en las Cortes como tercera fuerza al conseguir diez procuradores, siendo Fernández uno de ellos, por la provincia de León. Sería el inicio de una relación con el Parlamento autonómico que duraría más de diez años, siempre al amparo de un proyecto político que aspiraba a disputar al Partido Popular el gobierno de la región.

Convencido de que Podemos lograría dar un vuelco al mapa político de Castilla y León, Fernández concurrió a las urnas acompañado de diferentes coaliciones tras la pérdida de fuerza de la formación morada a nivel estatal. Así, en 2019 volvió a encabezar la candidatura de Podemos –Podemos-Equo, concretamente–a la Junta, y reflejo de ese declive, el partido redujo sus votos en un 59% y su representación de diez a dos procuradores, aunque el leonés mantuvo su escaño por su provincia. Para colmo, el Partido Popular pasó también de perder ‘fieles’ a mantener el bastón de mando gracias a su coalición con Ciudadanos.

Pablo Fernández en su kiosco que regentaba en el barrio de San Mamés.

Pablo Fernández en su kiosco que regentaba en el barrio de San Mamés.DL

El retroceso en las urnas no frenó su ascenso dentro de Podemos, pese al cambio radical en la cúpula interna, ya sin Pablo Iglesias al frente tras el fracaso de la izquierda en Madrid. El otro Pablo (Fernández) fue ganando peso y se convirtió en uno los sus rostros nacionales de la formación, siendo elegido en junio de 2021 coportavoz de la formación junto a Isa Serra. Y aunque ello pudiera parecer que ese nuevo cargo terminaría alejándole de las fronteras de Castilla y León, no resultó ser así incluso después de convertirse en Secretario de Organización del partido y quedarse a las puertas de Bruselas en 2024, cuando ocupó el tercer puesto de la candidatura a las elecciones europeas, por detrás de Irene Montero e Isa Serra, a quienes correspondieron los escaños adjudicados.

Tres años después, ya bajo la marca de Unidas Podemos –en coalición con Izquierda Unida y Alianza Verde–, volvió a ser designado como candidato a la presidencia de la Junta. Pero en la segunda batalla contra el ‘popular’ Alfonso Fernández Mañueco tampoco salió vencedor. Incluso el daño fue aún más grave, con unas elecciones que dejaron al partido fuera de las Cortes salvo por un único escaño, el suyo y con el que cambió León por Valladolid. De esta forma, de 2015 a 2022 tuvieron una caída de 165.475 a 62.138 votos en siete años, es decir, alrededor del 62,4% de apoyos.

El game over era una pantalla de la que no parecía poder escapar Pablo Fernández en los siguientes comicios electorales, por lo que decidió dar por terminada la partida y no encabezar la candidatura de Podemos-Alianza Verde. Miguel Ángel Llamas tomó el relevo, pero sucumbió en su primer y último intento. El resultado volvió a ser el mismo: Mañueco se anotó su tercer triunfo consecutivo el pasado 15 de marzo y la formación morada se quedó sin representación en las Cortes al caer sus votos por debajo del umbral necesario para obtener escaño.

Podemos desapareció del tablero regional, pero Fernández sabía que su próximo movimiento se jugaría lejos de Castilla y León, en el epicentro de aquellos titulares que un día despachaba desde el mostrador de su kiosco de San Mamés. Madrid aparece ahora en el horizonte, con el objetivo de convertirse en el candidato del partido morado al Ayuntamiento de la capital, donde actualmente es fuerza extraparlamentaria tras quedarse en el 4,9% de los votos en los comicios de 2023.

«Cuando llegué aquí por primera vez, me dijeron que Madrid era esto. Pero para la mayoría de nosotros, el día a día en esta ciudad es otra cosa. Una ciudad en la que cada vez cuesta más vivir. Los alquileres son imposibles, el bus va hasta arriba. No se puede encontrar una plaza en las escuelas infantiles, es imposible tener una cita en el centro de salud. La basura se amontona por las calles y los barrios están abandonados. Mientras unos pocos se forran, las vecinas y vecinos sentimos que Madrid se aleja de nosotros. Por eso, Madrid necesita una izquierda valiente que de verdad se atreva a cambiar las cosas. Porque Madrid no son las fotos oficiales. Madrid necesita una candidatura para sus barrios, especialmente para aquellos que siempre han sido abandonados, haya gobernado quien haya gobernado», explicaba Fernández en su vídeo de presentación para las primarias de Madrid. No sólo buscará «parar los pies» a Almeida, sino también a Florentino Pérez y otros de su escala, «que mandan sin presentarse a las elecciones». En definitiva, llevar «la voz de los vecinos» a Cibeles.

tracking