Diario de Castilla y León

Creado:

Actualizado:

Con el gobierno autonómico ya en marcha y los responsables de cada Consejería a los mandos de sus respectivas carteras, salta la primera novedad del curso en forma de la recién creada Dirección General de Prevención y Extinción de Incendios. Como pinariego de cuna, lo que más me gusta de este invento administrativo es que pone por delante el concepto de prevención, que es la mejor manera de combatir la plaga de los incendios forestales que tan sangrante ha sido en los últimos años. Prevenir pasa por evitar y también por educar, a las buenas y a las malas si es necesario. Ninguna cosecha es más importante que un bosque milenario, ningún dogma de chupatintas tiene más razón que la inteligencia consuetudinaria de las gentes de las serranías y pinares de nuestra tierra. Prevención es trabajo de médicos, de búsqueda de síntomas, aciertos en el diagnóstico y precisión en la receta. Incluso de cirujanos para extirpar conductas perniciosas, peligrosas o negligencias punibles. Prevenir es lo que hacen las fuerzas del orden de toda clase peinando pueblos, carreteras, valles y montes para que a los desgraciados que intentan quemar lo que es de todos los lleven muchos años a la cárcel, que eso es también prevención aunque mejor sería algún escarmiento al estilo popular. Está campaña de verano da poco margen ya para introducir novedades en estos sentidos y sería injusto valorar el estreno de esta dirección general por el número de hectáreas quemadas al final del estío. Sin embargo hay que comenzar por poner el listón alto y confiar en que Castilla y León será tan modélica en la gestión de la prevención y extinción de incendios como lo es en materia de Educación o de la Dependencia y Asuntos Sociales, por citar sólo dos campos en los que se roza la excelencia. Será al final de mandato o dentro de una década cuando se pueda hacer algún balance que aporte conclusiones, pero por el momento solo cabe aplaudir la sensibilidad del ejecutivo autonómico con su presidente a la cabeza al colocar la prevención de los incendios como prioridad inicial de su nuevo gobierno en Castilla y León. A partir de ese gesto, todos los representantes públicos y cargos en los tres niveles de la administración, autonómico, provincial y local, deben acompañar este movimiento estratégico que Castilla y León realiza en defensa de nuestro extraordinario patrimonio natural, mezclado como pocos con la vida de sus habitantes. Paisaje y paisanaje. Y, finalmente, nos toca a los ciudadanos estar a la altura y concienciarnos de qué hoy en día, con el cambio climático, lo que arda es irrecuperable. No hagamos el tonto, cuidemos el monte que es la herencia de nuestros nietos.

tracking