Diario de Castilla y León

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EL PRESIDENTE del gobierno de España ya nos tiene acostumbrados a hacer y a deshacer según le convenga. O mejor dicho, según le venga bien para que sus componendas salgan o no salgan adelante. El presidente Sánchez se está hundiendo en su propio fango y se sigue hundiendo cada vez que imagina otra de las suyas, es decir, una de esas que solamente a él le interesan y a él le compensan. No piensa en nadie más... y, en este crucial momento, a los catalanes que con este tipo de actitudes se siguen mostrando como simples lambriones o comilones que no piensan en los demás y que carecen de escrúpulos, porque solamente les interesa la pasta y nada más que la pasta.

Esa es la España que el PSOE está diseñando para que los españoles no tengamos las mismas oportunidades en unos y en otros territorios.

La actual España de las autonomías es la España más decadente, porque el presidente y sus secuaces no entienden ni de equidad ni de justicia social. Van a sus propios asuntos, que es lo que les permite subsistir en el gobierno más corrupto que ha engendrado la democracia.

Mañueco desde Castilla y León ha protestado porque según su parecer y el parecer de muchísimos castellanos y leoneses que no están de acuerdo con tales aptitudes.

La igualdad entre territorios se rompe igual que otros signos que deforman la convivencia pacífica en un Estado que no está siendo gobernado por individuos coherentes y sensatos. Y el Tribunal Constitucional seguirá diciendo lo que ordene el presidente del gobierno. Ni más ni menos. Justificará de «aquella manera» lo que tenga que justificar para vestir la mona y presentarla ante los españoles que ni pinchan ni cortan y que tendrán que aguantarse... Y es que realmente es difícil ser político ecuánime en un mundo de políticos interesados en mantener sus puestos y sus sueldos ¡Viva la democracia!

La política española está falta de recursos y escasa de esperanzas. Está centrada en recaudar más cada día y en empobrecer a los sectores sociales que se empeñan en mantener a flote el país. En romper los principios que habíamos custodiado cuando nuestros políticos pensaban un poco en los demás, en quienes les habían elegido para ocupar puestos de responsabilidad y relevancia. Esos días se esfumaron y hoy tenemos que conformarnos con gobernantes egoístas e indoloros... Es lo que tenemos y, sobre todo, lo que hemos elegido. No nos queda más remedio que aguantarnos y esperar a que en la próxima convocatoria electoral seamos capaces de elegir un gobierno que sepa y que quiera gobernar para todos los españoles.

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