Diario de Castilla y León

Editorial

Un nuevo impulso de Ester Muñoz al trabajo del PP en la oposición

La portavoz del PP en el Congreso Ester Muñoz.

La portavoz del PP en el Congreso Ester Muñoz.javier barbancho

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El control al Gobierno no reside únicamente en la dialéctica y la retórica de las grandes citas parlamentarias, a las que la oposición dedica todo su esfuerzo y munición. No sólo de Koldos, Ábalos y saunas vive la gente. Especialmente la gente más allá de Madrid. También están las esperas de las infraestructuras prometidas que viven el sueño de los justos en territorios inmensos que las necesitan para su desarrollo.

La nueva portavoz del PP en el Congreso y número tres de Feijóo, la leonesa Ester Muñoz, ha dado muestras de querer imprimir un nuevo espíritu a los parlamentarios en sus territorios. Esos que sólo se acuerdan de sus territorios cuando llegan las campañas electorales, y mientras parasitan al cobijo de las grandes estrategias de los partidos, que no tienen en cuenta necesidades cotidianas de la vida cotidiana de la gente cotidiana.

La primera medida que ha adoptado Muñoz al frente del grupo es exigir, a través de una iniciativa parlamentaria, que se desempolven las infraestructuras leonesas. Esas que mandó al cajón del olvido la más infame ministra de Fomento que jamás ha sufrido Castilla y León, Ana Pastor, colocada en la cartera por su amigo Mariano Rajoy. Con la excusa de la crisis lo paralizó todo. Y lo que no estaba en obras lo mandó al cajón para darle vida sólo a los proyectos de Galicia. Los que la sucedieron, incluido Ábalos, mantuvieron todo empantanado. Ahora hay un ministro de Castilla y León y se tiene que notar en algo. Pero para eso también es necesario, que además de medios críticos y exigentes como este periódico, los parlamentarios hagan su trabajo. Al menos de constancia, reclamación y tenacidad. Pero no pegan un palo al agua. Se dedican a firmar iniciativas corales preparadas por su corte de asesores que no tienen interés para nadie. Las infraestructuras de Castilla y León deben ser un caballo de batalla constante por parte de la oposición. Un acicate para que no queden en el olvido. Por ejemplo, a los parlamentarios vallisoletanos del PP no se les ha oído decir esta boca es mía con los infames plazos de obras de los dos tramos de Autovía del Duero en ejecución. Empezaron con un plazo de tres años y van para seis después de modificados y excusas. Seis años para dos trozos de autovía sin complejidad alguna. Indecente. Pero el ministro está cómodo. La indolencia de los haraganes de la oposición es su comodidad. Esta es la senda que tiene que imprimir Muñoz a las varias decenas de diputados y senadores que elige Castilla y León, pero a los que no se les ve muchas ganas para trabajar por su tierra. Ojalá sea una convicción de la joven leonesa esta fórmula y no se limite a un efectismo político.

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