DO RUEDA
Sol y tiempo de Castilla embotellado
Diez Siglos presenta 1985, un vino de autor que recupera la tradición oxidativa de Serrada a través de una edición exclusiva de 900 botellas

Antonio de Íscar, CEO de Diez Siglos en el parque de 120 damajuanas de 16 litros.
Cuando hoy se habla de las elaboraciones de Rueda, el imaginario colectivo piensa en vinos jóvenes, frescos y aromáticos, con la uva verdejo como gran protagonista. Sin embargo, durante siglos se elaboraron vinos muy distintos, marcados por el paso del tiempo, la oxidación controlada y los sistemas de criaderas y solera, una tradición profundamente arraigada en la meseta castellana. El uso de damajuanas de cristal expuestas al sol, las largas crianzas en madera y las mezclas de vinos de diferentes añadas eran prácticas habituales en pueblos como Serrada, La Seca o Rueda hasta bien entrado el siglo XX. Con la modernización y la llegada de las nuevas tecnologías estas prácticas fueron cayendo paulatinamente en desuso.
Sin embargo. en la actualidad hay bodegas que están apostando fuertemente por rescatar estos vinos históricos. Un gran ejemplo es la bodega Diez Siglos de Verdejo, que ha dado un paso adelente con el lanzamiento al mercado del vino ‘1985’. La elección del nombre no es baladí. Es el año en que se plantaron las viñas en La Coma Alta, un paraje de suelos cascajosos característico de Serrada que aporta identidad y carácter a la uva. “Este majestuoso viñedo de verdejo nos entregó uvas cargadas de historia. Su edad y su carácter son la base de este vino de autor excepcional”, afirma Antonio de Iscar, CEO de esta bodega nacida de la unión de más de medio centenar de pequeños y medianos viticultores. La empresa cuenta con 400 hectáreas de viñedo propio con una producción en torno a 3,5 millones de kilos. Casi todas sus ventas se concentran en el mercado nacional aunque también una parte va destinada a Reino Unido.
Una vuelta al origen
La etiqueta de 1985 se presenta en una edición limitada de solo 900 botellas, pensada tanto para amantes del vino como para coleccionistas que aprecien los matices de un proceso profundamente ligado al territorio y al tiempo.

Botella 1985 de edición limitada
Lo que distingue a este vino es su elaboración tradicional y paciente. “El vino reposa en en recipientes de 16 litros de cristal llamadas ‘damajuanas’ para realizar una crianza oxidativa a la intemperie. Es un homenaje al vino que elaboraban nuestros antepasados una vuelta a nuestros orígenes e historia”, sostienen Laura Rubio y Noelia Santamaría, enólogas de la bodega.
Durante 12 meses, más de cien damajuanas de cristal reposan al aire libre, expuestas a la acción del sol, el viento y los contrastes térmicos de la meseta castellana. Un dialogo silencioso con la madre naturaleza. Este método de crianza, lenta y natural, transforma gradualmente el verdejo, otorgándole complejidad y profundidad sin prisas.
Tras esta etapa inicial, el vino continúa afinándose en barricas de roble francés, donde permanece otros 24 meses envejeciendo bajo un sistema de criaderas y solera similar al utilizado en los vinos de Jerez. En estas barricas, cada generación de vino aporta una “madre” que enriquece al conjunto, consolidando su estilo, estructura y perfil aromático.
El resultado en copa es singular: un color dorado intenso con matices ámbar, aromas que evocan frutos secos, vainilla y especias suaves, y en boca un equilibrio entre amargor característico del verdejo y una acidez fina que sostiene cada sorbo con elegancia y persistencia.