LEÓN
Las causas desconocidas de la celiaquía
La Universidad de León analiza el papel que juegan las infecciones intracelulares como desencadenante de la enfermedad celíaca activa y la atrofia vellositaria intestinal

Nicolás Navasa y Leandro Rodríguez junto con su equipo de investigación de la Universidad de León.
La enfermedad celíaca es un trastorno digestivo e inmunitario por cuál los pacientes ven respuesta negativas ante el consumo de alimentos que contienen gluten, una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada o el centeno entre otros. Esta enfermedad puede clasificarse como potencial o activa, según las características patológicas, de tal manera que, los pacientes con enfermedad potencial presentan respuestas frente al gluten que no dañan el intestino, por ello generalmente se mantienen asintomáticos o presentan síntomas leves.
Por el contrario, a pesar de que todos los pacientes desarrollan respuestas inflamatorias frente al gluten, los celíacos activos presentan estas respuestas en el epitelio intestinal, lo cual provoca su destrucción, un proceso conocido como atrofia vellositaria. Este grupo representa la mayoría de los pacientes que acuden a los hospitales, así como suelen presentar síntomas más graves, como diarrea, pérdida de peso, fatiga y anemia.
Se sabe que las respuestas que causan esta atrofia no son causadas directamente por el gluten, sino que existen otros factores que estresan el epitelio y causan su destrucción. Dado que el epitelio intestinal está continuamente expuesto a agentes microbianos, desde el mundo de la investigación se considera que la infección intracelular podría actuar como desencadenante de la destrucción del tejido epitelial y del desarrollo de la enfermedad celíaca activa.
En este marco la Universidad de León ha puesto en marcha el proyecto de investigación ‘Papel de la infección como desencadenante de enfermedad celíaca activa’ dirigido por Nicolás Navasa y Leandro Rodríguez, con el cual buscan avanzar en el análisis del papel que juegan las infecciones intracelulares como causa directa de la atrofia de vellosidades intestinales para poder ver si esta actúa como desencadenante de la enfermedad celíaca activa.
Así, quieren «determinar si la infección puede actuar como un factor de estrés del epitelio intestinal en los pacientes celíacos, y provocar que este sea atacado y destruido por el propio sistema inmunitario», apunta Navasa, doctor en Biología Molecular por la Universidad de León especializado en el estudio de las respuestas inflamatorias en torno a la inmunología intestinal y patología inflamatoria.
Actualmente, la única terapia disponible para esta enfermedad es el establecimiento de una dieta estricta libre de gluten que los pacientes deben de mantener de manera constante. Sin embargo, hasta un 40% de los adultos no responde completamente a esta dieta y muchos siguen presentando síntomas y daño intestinal. Poder mantener esta dieta es complejo debido al elevado coste y la falta de accesibilidad a alimentos sin gluten, contaminaciones accidentales, etiquetados incorrectos, y la presencia generalizada de gluten en alimentos, productos cosméticos y medicamentos, «además del impacto psicológico que implica».
«Estas limitaciones subrayan la necesidad de terapias alternativas que mejoren la salud y la calidad de vida de los pacientes. Identificar agentes infecciosos que desencadenan la enfermedad celíaca activa podría facilitar el desarrollo de estrategias antimicrobianas, vacunas o tratamientos con antibióticos. Aunque estas intervenciones probablemente no sustituyan la dieta sin gluten, su combinación podría reducir la proporción de pacientes con respuesta insuficiente o síntomas persistentes»
Durante el desarrollo de esta investigación han recopilado 120 biopsias de pacientes celíacos con diferentes grados de afectación con el objetivo de identificar posibles patógenos bacterianos asociados exclusivamente a pacientes con enfermedad celíaca activa. Así, han podido identificar dos patógenos intracelulares encontrados exclusivamente en la mucosa inflamada de pacientes con enfermedad celíaca activa.
Finalizada esa etapa, su objetivo actual es investigar si estos dos patógenos son capaces de inducir estrés y desencadenar un ataque del sistema inmunitario contra el epitelio intestinal, «lo cual conduciría a su destrucción y, en consecuencia, al desarrollo de atrofia vellositaria y enfermedad celíaca activa».
Este análisis es posible mediante el uso de un modelo de roedores que reproduce las características de los pacientes celíacos potenciales, al presentar respuestas inmunes frente al gluten, pero no frente al epitelio intestinal ni signos de enfermedad celíaca activa.
«Hasta el momento, los resultados obtenidos son prometedores», remarca. Han observado que la infección induce respuestas inmunológicas que, actuando de forma conjunta con las respuestas frente al gluten, «desencadenan el ataque de células inmunes contra el epitelio intestinal, conduciendo a su destrucción».
Para la realización de este trabajo han contado con la colaboración del Hospital Mútua Terrassa, el Hospital Universitario de León, el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, la Universidad del País Vasco y el Instituto de Biomedicina y Genética Molecular de Valladolid, así como las empresas BioDatev y Microsvet.
En caso de comprobar que esta infección actúa como desencadenante su siguiente paso será investigar las causas por las cuales algunos pacientes no «resuelven eficientemente» estas infecciones. «El epitelio intestinal está constantemente expuesto a elementos microbianos potencialmente agresivos, que el sistema inmune debe controlar mediante diversos mecanismos celulares y moleculares. Por lo que puede que estos mecanismos estén fallando».
La relevancia de esta investigación ha llevado a la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten a premiar el proyecto dirigido por Navasa y Rodríguez, algo por lo cual se sienten «muy orgullosos», ya que «es un premio muy competitivo en el que participan grupos de gran nivel. Además del reconocimiento científico, que es fundamental para nuestro grupo, este premio ofrece un premio económico muy importante, puesto que procede de las aportaciones de las personas de la asociación».
De cara al futuro el investigador apunta que les gustaría que «el proyecto tuviera un componente traslacional. Si demostramos el papel de la infección, esto abriría la puerta al desarrollo de terapias alternativas más eficientes, capaces de generar un beneficio real y aplicable en la vida de los pacientes».