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TRIBUNALES

El TSJCYL condena a 22 y 17 años de cárcel a los acusados de ahogar a un hombre en un pueblo de Zamora

La sentencia también impone a los acusados una indemnización conjunta y solidaria de 120.000 euros y las dos terceras partes de las costas causadas

Sede del TSJCyL en una imagen de archivo

Sede del TSJCyL en una imagen de archivoICAL

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Diario de Castilla y León | El Mundo
Valladolid

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La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León acaba de confirmar la condena a 22 y 17 años, respectivamente, a una mujer y a un hombre de nacionalidad portuguesa que asesinaron con alevosía a un compatriota en la desembocadura del río Tera en el Lago de Sanabria (Zamora).

El TSJCyL ratifica así la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Zamora el 11 de noviembre de 2025, en una sentencia que también impone a los acusados una indemnización conjunta y solidaria de 120.000 euros y las dos terceras partes de las costas causadas, incluidas las de la acusación particular.

Los hechos delictivos se remontan al día 23 de diciembre de 2019, cuando la mujer y el hombre condenados acudieron en un turismo, junto con la víctima, al paraje conocido como ‘Pozo Muerto’, ubicado en la margen derecha del río Tera, en la desembocadura en el Lago de Sanabria, en el término municipal de Galende

Los acusados habían suministrado al hombre al que asesinaron algún tipo de medicación que le provocó somnolencia y anuló sus posibilidades de defensa y, una vez en Pozo Muerto, ataron al cuerpo del hombre un saco de cal viva para uso agrícola e introdujeron la mitad inferior de su cuerpo, junto con el saco, en una bolsa. Le taparon con un trozo de cinta americana los ojos y la boca y le desproveyeron de cualquier tipo de documentación para dificultar su identificación, en caso de ser hallado, según recoge la sentencia de la Audiencia Provincial de Zamora.

Los acusados arrojaron al río al hombre, que falleció a causa de asfixia por sumersión. La sentencia recogió también que la acusada actuó movida por ánimo de obtener un beneficio patrimonial, ya que siguió percibiendo y haciendo suyas en su totalidad las cantidades procedentes de Portugal y el Reino Unido que, en concepto de pensión, se abonaban en la cuenta bancaria del asesinado. En total, se quedó con más de 42.000 euros.

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