POLÍTICA
La Alcaldía de Soria para Antón exige de 6 renuncias de concejalas y 5 de concejales
Todos los ediles del PSOE deberán renunciar a ser candidatos a tomar el bastón municipal para que corra la lista y el senador se pueda convertir en alcalde de la capital soriana

.Mario Tejedor
Carlos Martínez Mínguez ya ha dejado de ser alcalde de Soria y ayer tomó posesión como procurador en la sesión de investidura en las Cortes de Castilla y León. Atrás quedan casi 20 años como regidor soriano con hasta cuatro mayorías absolutas en las urnas. Su sustituto –de momento el alcalde en funciones es el primer teniente de alcalde, Luis Rey– parece claro, el senador, ex diputado nacional y ex concejal Javier Antón Cacho, criado en la ‘cantera’ socialista de Cruz Roja Juventud y con un plazo de 10 días para la elección del nuevo alcalde de la Corporación Municipal.
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Aunque la dinámica parezca sencilla, esto es, que Antón tome posesion como concejal, ya que todavía no lo es, y posteriormente sea elegido alcalde, lo cierto es que hay varias circunstancias que definen una designación muy especial y con un entramado de requerimientos.
Antón ocupó el puesto número 15 en la lista a las elecciones municipales de 2023 para el Ayuntamiento de la ciudad. En este periodo, Gregorio Alonso sustituyó al malogrado concejal de Cultura Jesús Bárez, por lo que corrió un puesto más en la lista, quedando Antón situado en el puesto número 14.
Delante del futurible alcalde se encuentra Antonia Dulce, de la que Carlos Martínez dijo que sus obligaciones laborales en Madrid le impedían acceder al cargo de concejal, por lo que el camino queda expedito para Antón. Se exige, eso sí, la renuncia de Dulce para que se supere un puesto en la lista y el futuro alcalde pueda optar a conseguir el puesto de concejal.
Pero todavía hay más, y esto es lo más chocante. Para que Antón pueda portar el bastón de mando, harían falta todavía 11 renuncias más de concejales al sillón municipal, es decir, los que se presentaron en la lista a la capital desde el número 2 hasta el 12: Ana Alegre, Javier Muñoz, Yolanda Santos, Gregorio Alonso (que sustituyó a Bárez), Gloria Gonzalo, Luis Rey, Ana Romero, Manuel Salvador, Teresa Valdenebro, Eder García y Lourdes Andrés, De un plumazo, el PSOE hará que renuncien 7 mujeres, incluida Antonia Dulce, y 5 hombres, con tal de que Javier Antón sea el alcalde, en un partido que siempre ha hecho bandera de la paridad.
La Ley Orgánica del Régimen Electoral (LOREG) deja claro qué pasa con la Alcaldía en sus artículos 196, 197, 197 bis y 198. La clave reside en el último artículo citado sobre cómo se cubre la vacante en la Alcaldía en supuestos no contemplados en los artículos previos. Se procede, por tanto, a elegir a un nuevo alcalde siguiendo el procedimiento del artículo 196, considerando que encabeza la lista quien seguía al anterior alcalde. Si surge una vacante en la Alcaldía que no sea por moción de censura o cuestión de confianza (artículos 197 y 197 bis), se debe proceder a una nueva elección. Para esta elección, se considera que la lista que tenía el alcalde anterior está encabezada por el siguiente candidato en el orden en que figuraban originalmente. El candidato que pasaría a encabezar la lista puede renunciar a la candidatura, en cuyo caso se pasaría al siguiente miembro de la lista. En este caso hay hasta 11 renuncias correlativamente hasta llegar a Antón, quien además accede al cargo de concejal tras la renuncia de Dulce. El pleno para la elección del nuevo alcalde es de 10 días hábiles tras la renuncia del anterior regidor, en un clásico pleno de investidura. Se trata de una investidura de alcalde un tanto ‘sui generis’, ya que cuando se produce la dimisión de un alcalde lo normal es que su sustituto sea el siguiente de la lista, es decir, el número dos. Es inédito que en un Ayuntamiento se produzcan tal aluvión de renuncias de concejales.