ESTADÍSTICA
Castilla y León cierra el peor verano de su historia con 28 ahogamientos
La Comunidad acumula el triple de muertes en el agua que hace cinco años y está a sólo cuatro de superar los 31 fallecimientos registrados en todo 2025
Los hombres de 65 a 74 años, principales víctimas

Efectivos de la Policía Nacional en el río Pisuerga, en Valladolid, tras encontrar un cadáver el 12 de agosto
Aunque fue el pasado 23 de septiembre cuando el verano acabó de forma oficial, las altas temperaturas siguieron persistiendo hasta ayer y, con ellas, los baños en ríos, piscinas y otros espacios habituales de Castilla y León. No obstante, el cambio radical de los termómetros parece haber puesto fin a los chapuzones y, salvo casos excepcionales, debería contribuir a frenar el reguero de muertes hasta final de año. Y es que, sin haber terminado todavía septiembre, la Comunidad ya tiene etiquetado el último periodo estival como el peor de su historia después de acumular 28 ahogamientos mortales.
Así queda reflejado en la última actualización del Sistema Integrado de Gestión de Datos de Incidencias en el Medio Acuático (SIFA), que gestiona los datos del Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Balance en el que Castilla y León, hasta el día de ayer, volvió a ser la región no costera con mayor número de personas ahogadas, doblando a otros territorios como Navarra (11) o Extremadura (10); o triplicando a otros como Castilla-La Mancha (9); y cuadriplicando al resto, que son Madrid (6), o La Rioja (6). Aragón, con gran diferencia respecto a cualquier autonomía, sólo tiene registrada una víctima.
Castilla y León
Los intentos de homicidio y robos elevan un 7% la criminalidad en Castilla y León
Diego González
Por encima de Castilla y León vuelven a situarse la mayoría de las regiones dominadas por la costa en alguno de sus puntos limítrofes. De esta forma, Andalucía repite a la cabeza de la comparativa nacional, con un total de 69 muertes acumuladas entre el 1 de enero y el 28 de septiembre. A ella la siguen Cataluña (52), Canarias (52), Galicia (49) y la Comunidad Valenciana (47). No se encuentran en ese listado ni Baleares (27) ni País Vasco (18), lo que refleja la trágica situación que asola a Castilla y León durante el presente año.
La realidad es que los últimos nueves meses, y en especial los que van desde junio a septiembre, no son una excepción para la Comunidad en cuanto a las cifras de mortalidad por ahogamiento. Por ejemplo, sólo el año pasado, en los doce meses, el número de víctimas mortales en el agua alcanzó las 31, según los datos del correspondiente Informe Nacional de Ahogamientos. Y si el periodo se cierra en septiembre, como es el caso, el número baja a 27, que es sólo uno menos que el acumulado en el presente año.
Con una evolución prácticamente similar de un periodo a otro, ni siquiera los disparados incrementos de autonomías como País Vasco, Extremadura o Navarra, todas ellas con siete víctimas mortales más, permiten aproximarse a la situación de Castilla y León. En la otra cara de la moneda hay comunidades que, incluso, mejoran su evolución. Por ejemplo, la Comunidad Valenciana registra diez fallecimientos menos; Cantabria, cinco; Aragón, cuatro; Asturias, tres; Canarias, dos; mientras que Andalucía y Madrid, uno.
Si la comparativa se establece con el cierre de septiembre de cinco años atrás, la perspectiva cambia de forma destacada en Castilla y León. No por una disminución de los datos, sino por un elevado incremento en la lista negra, con 19 muertes más por ahogamiento, lo que supone un 211,1% de incremento. De hecho, con la excepción de Navarra –un 1.000% de crecimiento al pasar de una a once muertes en el agua–, supone la variación porcentual más pronunciada del país. En términos absolutos, sin embargo, Galicia (con 26 fallecimientos más) Cataluña y Canarias, (+23), y Andalucía (+20), se encuentran por encima de Castilla y León. Y de igual forma, hay autonomías que ven mejorada su situación, como Baleares (con diez fallecimientos menos), Cantabria (-6), Asturias (-4), y Aragón y Castilla-La Mancha (-3).
los hombres, en el foco
Aunque las cifras puedan variar entre diferentes periodos, la radiografía de la RFESS de los tres años analizados refleja que el perfil del ahogado sigue siendo lo mismo. Hombre y con una edad comprendida entre 55 y 74 años sitúan a la persona con mayor prevalencia de morir en el agua. Al menos, las últimas muertes difundidas en Castilla y León reflejan esa afirmación, como fue la del pasado 12 de agosto en el río Pisuerga, cuando una dotación de los Bomberos de Valladolid rescataron el cadáver de un hombre de entre 60 y 65 años.
Cuatro días antes, similares noticias acontecieron en Ávila, concretamente en el embalse de la Aceña, en Peguerinos. Allí un hombre de unos 60 años fue rescatado inconsciente del agua por los servicios de emergencia después de recibir un aviso a las 18.25 horas sobre su desaparición en las inmediaciones del antiguo merendero. No se le pudo salvar la vida. Y cinco días antes, un suceso parecido tuvo lugar en la localidad de Araico, término municipal de Condado de Treviño, en la provincia de Burgos. En este caso, se rescató el cuerpo sin vida de un hombre de aproximadamente unos 60 años de edad a su paso por el río.
La aparición de ese rango de edad como el más afectado en sucesivos años no es una casualidad, sino una consecuencia a lo que pueden ser la presencia de antecedentes médicos, limitaciones físicas o circunstancias que reducen la capacidad de reacción ante una emergencia acuática, como son los accidentes fortuitos o las pérdidas de equilibrio. Y aunque la RFESS no detalla en los lugares que se producen las muertes según la edad, desde la Escuela Segoviana de Socorrismo se explicaba en uno de sus últimos informes que en los embalses se concretaban las víctimas de mayor edad, por las actividades de ocio y pesca que allí se suelen realizar. Al respecto, ese organismo detallaba que de las muertes por ahogamiento registradas entre 2013 y 2025 en Castilla y León, un 12,2% se localizaban en embalse. En cambio, en ríos, donde el foco de víctimas mortales responde más a perfil adulto, el porcentaje se situaba en el 68,1%.
Sea en uno u otro entorno, lo que vuelve a resultar evidente es que los meses de verano vuelven a concentrar una parte importante de las muertes registradas en el presente año. En agosto, sólo en Castilla y León, la RFESS contabilizó un total de once muertes, mientras que en julio la cifra se redujo a tres, en junio a cuatro y en septiembre a una. Un total de 19 fallecimientos que representan más de la mitad de las víctimas registradas hasta septiembre, concretamente el 67,8%, y con ello el peor verano acontecido en Castilla y León. Mientras tanto, sólo cuatro muertes separan de batir el récord histórico anual de 2025.