El primer soriano que completa la lista de los 193 países de la ONU, un viajero «por placer»
Cuando sumaban ya 160 en su pasaporte y mochila, Jaime Barrio y su esposa, Elena Ortiz de Urbina, buscaron el objetivo de conocer todos los de la lista / Dos vueltas al mundo y las vacaciones de cada año lograron la gesta

Jaime Barrio y Elena Ortiz en Sudán del Sur 2024.
Dos vueltas al mundo, meses de excedencia, las vacaciones de cada verano... así hasta completar los 193 países reconocidos por la Organización de Naciones Unidas, ONU, algunos varias veces, y además otros 37 países con reconocimiento limitado y territorios dependientes. Y lo más prometedor de todo, acaban de jubilarse. Jaime Barrio es el primer soriano que ha viajado a todos estos lugares y posiblemente lo sea también del conjunto de Castilla y León. Al menos no hay constancia de lo contrario en la web NomadMania, la de referencia en la que se registran aquellos viajeros empedernidos. Hay una veintena de españoles que han marcado la ‘x’ en toda la lista, y de ellos sólo tres mujeres.
La aventura del soriano hay que contarla en pareja, junto a su esposa Elena Ortiz de Urbina, de Vitoria, la segunda del trío de féminas en NomadMania. Con la mochila al hombro han recorrido desde Kiribati a Sudán del Sur, Afganistán o Madagascar, entre otros muchos que el común de los mortales prácticamente no sabe ni que existen.
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Diario de Castilla y León | El Mundo
Jaime (Soria, 1965) vivió hasta los dos años en Pozalmuro, el pueblo de su madre, al que vuelve cada verano –su padre nació en Cabrejas del Pinar– desde la capital madrileña donde reside con su esposa y han ejercido ambos, hasta su reciente jubilación, como profesores de Matemáticas en Secundaria. Fue a los 23 cuando arrancó su periplo por el mundo, en la antigua Yugoslavia, y pasó por varios Interraíl con Elena, a la que conoció en la Facultad de Matemáticas en Zaragoza. Hasta entonces el casillero estaba a cero. «Mi madre no me dejaba viajar, no me daba dinero», cuenta con humor ahora con el pasaporte lleno.
«Viajo por placer, soy un turista», se define el soriano, quien se considera «un privilegiado» porque hace lo que le gusta. Fundamental tener «tiempo y dinero», y esto último sin grandes cantidades, «se puede viajar con poco», sin buscar grandes lujos. Ellos no son de agencia ni de guías, disfrutan compartiendo autobús con los autóctonos y eligiendo sus ritmos.
Cuando la pareja sumó 160 países en su haber, decidieron que era cuestión de acabar los 193. Los últimos han sido africanos, por las dificultades que entraña la tramitación de visados y las propias condiciones internas. En República Centroafricana les denegaban la visa y tuvieron que recurrir a una agencia especializada, una excepción, junto con Corea del Norte, Bután, Guinea Ecuatorial y Libia. Sudán del Sur fue el que completó el listado, un destino con «cierto peligro, muchas armas y policías corruptos, con tribus interesantes pero te tienen que llevar».
Su primera vuelta al mundo fue fruto de una excedencia en el trabajo. A los cinco años fue la segunda. Sus rutas de viaje les lleva a avanzar, llegando a un país y saliendo de otro, con los que sea en el trayecto. Cambiando de idioma y dándole al inglés, el francés, algo de ruso y de eslovaco.
Aventuras y experiencias tienen para animar muchas tertulias. En Canadá, alquilaron una pick-up y condujeron más de 2.000 kilómetros entre ir y volver por carreteras sin asfaltar hasta el Océano Glaciar Ártico, Dempster Highway. Pudieron ver osos pardos y otra fauna. En India realizaron un trekking por el valle de Markha, Ladakh. En un par de etapas de mucha pendiente alquilaron un burro «sin conductor» para transportar las mochilas. Cuando fueron a Camerún, a los Montes Mandara, cruzaron valle abajo por Nigeria, y vuelta. Pocos años después, la zona se tornó muy peligrosa debido a las incursiones del grupo terrorista Boko Haram. De Madagascar, con las extensas formaciones kársticas, lo que más recuerdan son las lentas horas en el transporte local, el foie de pato y «rum arrangé» para compensar. En Kiribati, el paraíso en la tierra, con sus tonalidades de azul, todo cambia en el sur del atolón, donde el exceso demográfico y la gestión de residuos muestra una realidad mucho menos idílica, asegura Barrio. En Afganistán se fotografiaron junto a los Budas de Bamiyán, más bien «lo que queda de ellos, después de que los talibanes decidieran que las estatuas no eran compatibles con su visión del mundo». Indonesia fue parte de su segunda vuelta al mundo. Presenciaron una ceremonia funeraria en Tana Toraja. La «matanza» consiste en el sacrificio de decenas de búfalos y cerdos, «que se comen, claro». En Arabia Saudí, Elena condujo el coche, algo hasta hacía poco vetado a las mujeres. En República Centroafricana, comprobaron que en las zonas cristianas, las cervezas no faltan, y en Sudán del Sur, el último país de la ONU que visitaron fueron a ver a los Mundari, pueblo ganadero que vive casi en simbiosis con sus vacas, como hace milenios. Algunos se duchaban con orina de vaca, que tiñe el pelo de rubio, «nosotros no lo hicimos», aclara Barrio con buen humor.
Sus lugares preferidos, «donde se come bien o con paisajes especiales», el peor, Somalia, «lo más parecido al Estado Islámico».
Soria/Siria
En Kuwait, el haber nacido en Soria casi le cuesta un disgusto. «En el alfabeto árabe las vocales no se escriben, y al mirar el pasaporte pensaron que venía de Siria», recuerda del mal trago. Bendito internet que permitió buscar Soria y su románico de Santo Domingo.
Lo que es inseparable es su mochila, ya medida, de ocho kilos máximo, porque lo que intentan es «que no haga demasiado frío», eligiendo las temporadas concretas. Por eso su siguiente viaje se ha encaminado al verano argentino, para llegar al Antártico, en estos días de cambio de año, y en marzo volverán a Asia central, a repetir en China, Uzbekistán, Kazajistán, porque siempre se quedan cosas sin ver. «Asia central es de los sitios que más me fascina, me recuerda al pueblo de mi madre», asegura el soriano, que además de recorrer todos los países del mundo, también se conoce «muy bien» la provincia que le vio nacer, y de la que menciona los paisajes de Magaña, Masegoso, Hinojosa... «Si tuviera que elegir me quedaría con las montañas», confiesa sobre sus gustos viajeros.
Y entre sus gustos, también los torreznos. Tiene su ranking de torreznos por el mundo. Primero el de Soria, de eso no hay duda. El segundo puesto está en Filipinas con su lechón kawali, en el tercero, los chicharrones de Perú, Ecuador y México, donde «se parecen bastante» y finalmente en China el cuarto, donde el corte es más del estilo abulense. Y todo para «pasarlo bien», con posibilidades casi infinitas en un mundo por recorrer, las veces que sea.

Canadá 2025. Más de 2.000 km (ida y vuelta) al Océano Glaciar Ártico.
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Kiribati 2018. Primera vuelta al mundo. North Tarawa.
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Afganistán 2023. Budas de Bamiyán. Lo que queda de ellos.
Afganistán 2023. Budas de Bamiyán. Lo que queda de ellos.

Sudán del Sur 2024. Con los Mundari. Completa los 193 países de la ONU.