TIERRA ADENTRO
Bulerías
BULO Y BULA, pareja de hecho. Siempre. Mantienen su idilio de pura Pimpinela en el diccionario que limpia y da esplendor en el territorio nacional. Envejecen juntas y se besan con palabras porque se aman desde antiguo en el lecho del papel impreso. Una miente (bulo) y la otra concede ventajas con sello oficial (bula) y sin criba. Tanto es así que hemos llegado hasta aquí, septiembre de 2026 y día de una virgen con nombre de Santo. En Pucela, Lorenzo. Y otros miles de vírgenes más que en estas calendas hacen de teloneras a la del Pilar, que es la patrona de la Hispanidad y de Aragón, —bula—, algunos se empeñan en que es la patrona de España, —bulo—. La oficial es la Inmaculada Concepción, que está en Villalpando y en su Voto. Volvamos a esa pareja casada por lo civil en la lengua española haciendo de testigos sus académicos. Bula y bulo, matrimonio longevo y de éxito que se reaviva. Todo es bulo y todo es bula. Y no cambia nada. Siempre los mismos mintiendo y los mismos repartiendo prebendas. Ambas palabras que deletreadas suenan bastante mal por mentirosas… Ojalá no volváis más, dice la letra de la canción. Tarde vamos los que cantamos para inspirarnos en lo que toca. Ceuta y sus hombres y mujeres. Y su tragedia. Camino va. Es la canción triste de este verano. Seguro que la bulería, ese palo del flamenco, será quien se lamente mejor que nadie. No tardará en llorar por Ceuta entre palmas doloridas. Serán como una bulería trágica como esa del Caballo de Guernica. Y esto no es premonición ni profecía, es algo que se palpa en los sollozos que vienen de África. El norte del continente africano lleva dándonos sinsabores siglos desde la cárcel de Argel, donde a Amenábar se olvidó en el texto de nuestro escritor sanabrés, que como todo el mundo sabe, se trata del judío Miguel nacido en Cervantes, que está en Sanabria. Bulo. Pues lo asumo por mi parte en recuerdo del profesor Leandro Rodríguez. Me estoy temiendo lo peor. O sea, que lo que se desdice hoy es precisamente lo que ocurrirá mañana. Ceuta, Melilla y Perejil están calentando para salir. Las quieren sacar. Eso sí que es un bulo en toda regla. Escrito así suena a algo trágico y triste y no pienso jugarme la vida por esta cuestión, pero sí voy a gastar lo que me queda de ella en defender a mis compatriotas de Ceuta. He rebuscado por ahí y son muchos los que le dan a la bulería. Un cante y un baile que está pidiendo a gritos versos ceutíes entre el alboroto de la geopolítica migratoria. En la que tiene bula el Rey de Marruecos y bulo el Rey de España. Bulería, bulería. ¡Ay, ay! Don Antonio, qué difícil es ser españolito en esta España desnortada y agarbanzada, al decir de Ortega. Esa a la que ya no la guarda ni Dios.