Dolores Vázquez

ANA REDONDO Y DOLORES VÁZQUEZ
Con Dolores Vázquez nunca se hará justicia. Ella sólo aspira a que el Estado, a veces Leviatán, siempre madrastra, se disculpe en sus justos términos. Linchada por tertulianos de tres al cuarto, presentadoras de indecente estrella, Fiscalía, Judicatura, el ministro Acebes, que hoy se atrinchera en un sueldo de más de 700.000 euros al calor limpio de una eléctrica, y la investigación menos pulcra y más consentida que hemos visto nunca. Dolores es los renglones más torcidos de la endiosada UCO. El empecinamiento por disponer de un culpable, no por detener al culpable, le costó 17 meses de cárcel a la mayor víctima que ha conocido la negligencia policial y judicial en este país. Pero también le costó la vida a Sonia Carabantes. Y la única que ha pagado por ella fue la inocente mujer con «perfil delincuencial más verosímil» acorde a los tratados procesales de tertulia mañanera, a decir de Acebes, aquel que se inventó a ETA en el 11-M. Una broma lo del ‘Crimen de Cuenca’. Tantos años después, ni perdón ni rectificación por parte del Estado. Al menos la ministra de Igualdad, la pucelana Ana Redondo, ha demostrado la mínima decencia y humanidad que le han negado los poderes del Estado. Ahora falta que sus colegas de camarilla ministerial sigan la estela de Redondo y las arcas del Estado sufraguen la compensación económica que conlleva la mayor negligencia policial y judicial de la historia democrática de este país. Es como decir que pagaremos todos, gustosos, el desatino, con resultado de muerte en vida, del instructor, el juzgador, la UCO, el fiscal y Acebes, que seguirá llenando la buchaca en Iberdrola. El problema de la mediocridad policial de este país en materia de investigación es la carencia de humildad y el exceso de arrogancia. Que le pregunten a la familia de la peregrina Denise Thiem, asesinada en Astorga, que tuvo que recurrir al FBI para resolver en cinco minutos lo que llevaba un año merodeando la Policía nuestra de cada día. Nunca más.