Diario de Castilla y León

Editorial

Las Cortes hacen naufragar el afán del PP de elevar sueldos políticos

LETICIA GARCÍA EN LA JUNTA DE PORTAVOCES

LETICIA GARCÍA EN LA JUNTA DE PORTAVOCESICAL

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Le ha salido rana al PP su pretensión de ampliar en dos los sueldos políticos en las Cortes. Sus pretensiones, incomprensibles, han acabado naufragando en la incomprensión del resto de las formaciones del hemiciclo, más por temor a verse salpicadas por el escándalo que supone que todavía no haya comenzado la legislatura y ya estén afanándose con lo suyo, que son los billetes, mientras el pueblo llano lo que espera es un gobierno de acción. La política no puede ser un reparto de sueldos a discreción sin justificar el ejercicio de su labor. Y de momento, por lo visto en las dos últimas legislaturas, el peso de la presunción sobre los inquilinos de las Cortes de Castilla y León es de culpabilidad, no de inocencia. Culpables de desidia, desorden, desdén hacia el ciudadano, cuando no pura haraganería, como el caso del antiguo portavoz del PSOE que cobraba cien mil euros y no iba ni al órgano que le brindaba el sueldo. Culpables de alboroto, de retórica hueca, de exceso ideológico, de bronca quincenal y poco más. Culpables de hacer del legislativa un verdadero órgano de control y de impulso y acicate de la acción de gobierno de la Junta.

Empieza una nueva era con el popular Francisco Vázquez en lo más alto del hemiciclo. Pero el PP no empieza con buenas intenciones. Siempre es mejor corregirlas de inicio que arrastrarlas cuatro años. Las Cortes no pueden ser un compartimento en el que embarcar políticos repudiados en sus provincias o un contenedor con el que cuadrar las cuentas y sueldos. Sin ir más lejos está pendiente la dimisión en la Diputación de Valladolid del vicepresidente. Aunque no es incompatible no parece coherente que un alcalde de más de 20.000 habitantes no pueda ser parlamentario y sí lo pueda ser el número dos de una institución provincial, con la carga de gestión que supone. Esto de las incompatibilidades de los alcaldes es herencia de las aberraciones que nos dejó Ciudadanos en su primera etapa como exigencia al PP para contar con su respaldo presupuestario. ¡Cuánto daño ha hecho la nueva política y sus resonancias en la buena política!

Tiene tarea Francisco Vázquez. La primera es la de la transparencia, asignatura que lleva dos legislaturas arrinconada en el cuarto oscuro, primero con Cs y luego con VOX, unos muy liberales de lo suyo y los otros muy patriotas, también de lo suyo. Si hay una institución en la que la transparencia tiene que ser mascarón de proa esa es las Cortes, la casa de todos los castellanos y leoneses, como bien decía Carlos Pollán con motivo del reciente Villalar. Pero una casa con tabiques de vidrio y ventilada. Esto último no lo pronunció Pollán cuando aludió a la casa de todos.

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