Diario de Castilla y León

Carmen Camarero Izquierdo

Catedrática de Marketing y candidata a Rectora de la UVa

Crear y cuidar: el futuro de nuestra Universidad de Valladolid

Carmen Camarero, en una imagen de archivo cuando presentaba su candidatura a rectora de la UVa.

Carmen Camarero, en una imagen de archivo cuando presentaba su candidatura a rectora de la UVa.ICAL

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El mundo en que vivimos exige que la universidad ofrezca respuestas. La inteligencia artificial transforma la manera de producir y transferir conocimiento. La sostenibilidad, en todas sus dimensiones, impone una revisión de cómo formamos a los profesionales del futuro. Los cambios demográficos reconfiguran el acceso y la demanda de educación superior. Y la necesidad de formación permanente rompe la idea de que aprender tiene fecha de caducidad. Ante todo ello, la universidad no necesita reinventarse, sino adaptarse con inteligencia y humanidad.

El corazón y el alma de la universidad son las personas: los estudiantes, los investigadores, el profesorado, el personal técnico y de gestión. La tecnología puede mejorar procesos, pero no puede sustituir el diálogo, la empatía ni el vínculo que hace de la universidad una comunidad viva. Adaptarse con inteligencia significa poner cada herramienta, cada innovación y cada recurso al servicio de las personas, y no al revés.

Desde esa convicción nace el lema que guía mi propuesta para la Universidad de Valladolid: crear y cuidar. Dos verbos que no son un eslogan, sino una forma de entender la universidad porque han sido dos acciones que han vehiculado mi propia vida profesional. De modo que exactamente aquí late la motivación fundamental para dar este paso: creer que puedo aportar a mi casa, a mi universidad lo que han sido las señas de identidad de mi propia personalidad.

Crear significa generar conocimiento con sentido, orientado a mejorar la vida de las personas y a fortalecer el vínculo entre ciencia y sociedad. Supone promover una docencia que forme profesionales competentes y ciudadanos comprometidos, y una investigación capaz de responder a los retos reales de nuestro tiempo. La universidad también tiene que ocuparse de modernizar estructuras, digitalizar procesos o integrar la inteligencia artificial para conseguir agilidad en la gestión. Ese impulso hacia la creación está íntimamente ligado a la excelencia, entendida no como competición, sino como cultura del talento y del esfuerzo.

Cuidar es el otro verbo imprescindible. Cuidar significa ofrecer estabilidad y equilibrio en las plantillas, garantizar condiciones laborales que permitan crecer profesionalmente y crear espacios saludables, inclusivos y motivadores. Es también preocuparse por el bienestar de los estudiantes, acompañarlos en su proceso de aprendizaje y darles oportunidades reales para construir su futuro.

Y cuidar implica reforzar lazos. Dentro de la universidad, para trabajar de manera más abierta y cooperativa; y fuera de ella, para proyectar el conocimiento hacia la sociedad, el tejido económico y el entorno internacional.

Por encima de todo, la universidad es un espacio de identidad compartida. Un lugar donde se cruzan trayectorias, talentos y sueños. Ese sentimiento de pertenencia, creer en la universidad y quererla, es lo que la mantiene viva y le da proyección.

La Universidad de Valladolid que imagino necesita seguir creciendo desde lo que ya es: una institución sólida, con historia, que apuesta por la innovación sin olvidar su vocación humanista. En esa brújula, en el equilibrio entre crear y cuidar, está el verdadero norte de nuestra universidad.

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