Diario de Castilla y León

TIENE TELA

El desclasificador en su índice de casos prohibidos

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NI SECRETOS NI DESVELACIÓN. En paralelo a la intervención de Trump en Irán, leo y veo la palinodia del tirano Sánchez sobre la desclasificación de los papeles el 23-F. Qué canallada. Ya la palabra palinodia nos pone en guardia. Procede del griego palin-oodia, que significa volver a cantar pero al revés: descantar para cantar. A principios del XVII equivalía a desprecio, a un ajuste de cuentas, a retractación pública. De aquí viene, hasta nuestros días, lo de cantar la palinodia. Es decir, dar por culo, entonar el mea culpa, apostatar de algo. El uso actualizado de esta cantata inquisitorial nos la ha dado Sánchez con el 23-F: todo cuanto le afecte se convierte en secreto de estado, en índice de libros prohibidos.

He indagado y confrontado todo este papelorio, y la verdad es que no he encontrado nada que no supiera de esta reculada histérica. Quitando, claro está, las expresiones de la señora de Tejero, que las suponía. Me parecen de una franqueza alucinante, con un lenguaje coloquial de grandes kilates. Perdonen, pero me recuerdan a los improperios y a las lamentaciones de una tragedia griega: «¿Has visto qué asco de Ejército? Me lo han dejado tirado como una colilla, me lo han dejao solo, me lo han engañao», «han engañado a mi marido como un desgraciado». Lo demás de este guión sanchista tan repetitivo, y confeccionado para principiantes, es un trágala, un espantapájaros, la adaptación más light para un programa del corazón.

Que la señora Elma Saiz –portavoz del Gobierno, y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones– nos desvelara en su comparecencia del martes 24 de febrero, tras el Consejo de Ministros, la verdadera razón de este levantamiento de secretos, que en la práctica no lo son, parece la broma de una partera sin título, el ajuste de cuentas con la lechera de Nestlé que nada tiene que ver con la lechera de Vermeer, que es una cosa seria en la historia del arte. Lo de Saiz es una panfletada con sectarismo en vena. La portavoz del Gobierno dice que se ha publicado ahora para que los jóvenes, «que piensan que con Franco se vivía mejor y que van cantando el Cara al sol por nuestras calles», lo mediten y dejen de gritar contra Sánchez en los campos de fútbol.

¿Pero qué manga montada se inventa esta amiga de Santos Cerdán –el Secretario de Organización y hombre de confianza de Sánchez– diciendo que los jóvenes del 2026 van por la calle cantando el Cara al sol? Es la mentira integral de una sociópata sin recorrido. Que, además, me lo susurre a mí como novedad –viví el 23-F como una tragedia–, pues no tolero que frivolice la historia. Mira, hija, meses antes del golpe de Tejero, yo había dimitido como Alcalde electo de Villalón de Campos, pero ese día del golpe –usted tenía 6 años–, sobre las ocho de la tarde, un retén de exaltados, camino del cuartel de la Guardia Civil, al pasar frente a mi casa, y delante de mis hijos pequeños, me hicieron el «póllice verso» de Juvenal –dar caput con el dedo pulgar hacia abajo– como en el coliseo. Ya ve cómo recuerdo a la perfección toda esta canallada.

¿Por qué razón específica el tirano nos ha desclasificado ahora mismo lo que todo el mundo sabe sobre el 23-F? ¿Será porque la jodienda no tiene enmienda? Por ahí deben de ir las cosas. Siendo Sánchez un puteorita insigne y detentador de 17 saunas, y un proxeneta de altos vuelos con aromas begoñeros, las amantes del Rey emérito son para él lo típico de una novela picaresca: ni antruejo sin luna, ni feria sin puta, ni piara sin artuña. O sea, y como nos ha demostrado el tirano en estos 8 años, hablamos de lo habitual entre políticos dedicados al vicio, y al desatasque de la cremallera utópica. ¿O será por lo del ladronaje estructural de las comisiones reales? Boberías. Esto en Sánchez, que es un lobista con devocionario, se aplica a rajatabla: ares o no ares, renta me pagues.

¿Entonces «cuála», como dicen en mi pueblo, sería la auténtica razón de este destape integral que, tras el ataque de Trump contra la teocracia iraní, ya no va a ninguna parte, pues esto parece una mamandurria tercermundista, una palinodia con chador? Lo que son las cosas. Todo se reduce a un aviso muy sencillo, y que se narra en esos papeles con una frase de cuatro palabras descriptivas y terroríficas. Un golpista de verdad no puede cometer el mismo error que perpetraron los insurgentes del 23-F: dejar «libre al Borbón», o lo que es lo mismo, liquidar al Rey in situ. Esta sí que es una desclasificación en toda regla y de ida y vuelta, que nos deja con la boca abierta como golpe continuado del progresismo: la tiranía de Sánchez frente a la Monarquía Constitucional.

¿Qué ha hecho el tirano a tiempo completo durante estos ocho años de ejercicio del poder, que se caracterizan, curiosamente, por convertir en secretos de Estado todos sus latrocinios, puteríos, corrupciones, y viajes universales? A la vista está, y a los hechos me remito. Hoy la figura del Rey, como garante de los equilibrios constitucionales, no es más que un ánfora de museo, un sucedáneo, la manus longa de un sanchismo que refrenda leyes anticonstitucionales por real decreto. Esto nunca lo habíamos visto con tanta transparencia. Y eso que nos lo advirtió Descartes: arreglar como sea los problemas porque lo digo yo, delata una evidencia: «una naturaleza que tiene horror al vacío».

Frente a este desclasificador de pacotilla, que hace días se identificó como «el primo Pedro» del pueblo gitano, que sale en defensa del Ayatolá Jamenei en todos los foros –oh mística de criminalidad obsesa–, y que siempre rema en el lado incorrecto y asesino de la historia, hoy lo tengo más claro que nunca: delenda est tyrannia.

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