Diario de Castilla y León

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ANDA EL PERSONAL revuelto estos días. Salen a setas en pandilla. Para no andar complicando, la columna va de votos, de los de meter en la urna. Dicho. Me recuerda este tiempo de papeletas y listas y listos a esos inicios de algunos otoños. Entonces notabas con alegría que no hiela, que sale el sol al medio día y que templa y llovizna al atardecer. El que vive de las setas y el que vive para las setas se frota las manos y prepara la cesta de mimbre, la navaja y la brocha. Hay clima para ello. Ahí quería llegar yo, al clima y a los que se echan al monte en estos días de campaña. Aparecen de golpe, pisotean las calles y plazas, sonríen de lo lindo y carretera y manta. Han salido a setas. Siguiendo con el símil o la metáfora, ‘las hijas de la tormenta’, que así se las conoce en casa de seteros, son ese prodigio de la naturaleza que permite a los hongos salir cuando les da la real gana y por supuesto, cuando quieren y a veces sorprenden porque cambian de lugar sin venir a cuento. Y ojo que cada año vienen unas, se van otras, brotan desconocidas y te destrozan las previsiones. El parte meteorológico también se equivoca. Como las estadísticas de voto. Menos las de Tezanos, que hilan fino filipino. A veces, en los pueblos pasan cosas. En una sola tarde-noche entre dos primos, un cuñao y una merienda en ca la tía se jodió el alcalde y cambió la corporación. “¡Asín es! Lo dijo en el bar a la mañana” O esa Coprinus comatus que siempre anduvo entre las ovejas soltando tinta china al morir, y este año húmedo y favorable, pues no sale. Es como el candidato que espera pillar votos y se va con la cesta vacía. Y no digamos los famosísimos Lactarius deliciosus, no es que quiera un servidor ponerse estupendo en latinajos, es que se llaman así y luego el pueblo llano le llama nícalo. Y de ahí, se vaya a níscalos que es como ir a setas, pero a una sola. Esta seta naranjita tiene más nombres populares que ninguna. Es como algunos políticos que cambian de voto y bota cada legislatura, pero se les ve venir en campaña y la piel naranja entre los botones de la camisa. Los níscalos (volvemos a las setas) son muy listos, se esconden bajo la alfombra del pinar y te vigilan cuando pasas. Yo he visto a algunos meterse como el bicho de un caracol cuando nota las pisadas. Los candidatos cuentan historias menos creíbles y aplaudís. O los corros de brujas que en una sola noche salen tras el nublo y sin darse importancia, hacen un corrillo y casi se ponen a bailar El Rondón. Caprichos de la naturaleza. Estamos en campaña electoral. Y aunque ya no sea como antes, que los candidatos iban a los pueblos de los últimos señores cayos, les hay que salen a votos aprovechando el buen clima del momento. Para primavera salen las morchella, que son colmenillas, y se supone que ya estará todo pactado. O no.

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