Diario de Castilla y León

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MÁS de dos semanas. Eso es lo que lleva Castilla y León bajo el asedio de unos incendios que ni siquiera el final de la ola de calor logra frenar. Dos semanas de llamas sin control. Dos semanas de miles y miles de hectáreas arrasadas, más de 100.000 se señalan ya desde varios ámbitos pero aquellos que tienen el control, los de la Junta, siguen sin cifrarlas bajo la explicación de que es pronto y de que aún está ardiendo y que no todo es bosque y arbolado. ¿Y? ¿Acaso quieren hacernos creer que no tienen ya datos? ¿Que la experiencia no les permite dar certeras cifras, aunque vengan de estimaciones? Seguro que si lo ardido fuera mucho menos de lo que se está diciendo ya lo habrían puesto sobre la mesa. Dos semanas de casas, tampoco saben cuántas han ardido, y pueblos devastados. Y, lo más dramático, dos semanas de fallecidos y heridos.

Y, ahora, después de más de dos semanas con los castellanos y leoneses asediados por los incendios, aparecen ellos, sus señorías del mausoleo ese de las Cortes que se asienta en la avenida Salamanca de Valladolid, los que dicen representar a los castellanos y leoneses, los de los más de 100.000 euros al año y los BMWs oficiales por no marcarla, y se acuerdan que esta tierra arde desde hace más de dos semanas y piden comparecencias. Y van se marcan un impasse en sus vacaciones sobrevaloradas de más de 50 días. Qué más les da a sus señorías del mausoleo. Con poner un par de tuits, algunos presumiendo de lo que no han hecho, el estar en su tierra mientras ardía, son más de la playa que se está más a gustito, la misma en la que estaban cuando en 2022 se quemaba la Sierra de la Culebra, ya lo tienen todo arreglado. Claro que nadie les echa de menos. Una demostración palpable de lo que hacen, nada, y para lo que sirve lo que en ese mausoleo se dice y se aprueba, menos que nada. Como para menos que nada va a servir la comparecencia de Mañueco. Será un diálogo de sordos, donde cada uno contará lo suyo, y de insultos a los que se les añadirá aquel que siempre está encantado de oírse. Nada más, al tiempo.

Y si algo sobra y está demás es el paseo para la foto que se daba el arrendatario de la calle Génova, mientras su mandamás arrendadora madrileña se lo permita, por Castilla y León. El arrendatario Feijóo se paseaba por la Comunidad para hacer que hacía y para decirle al Gobierno que movilizara al ejército. Y lo decía casi con la UME a sus espaldas y se quedaba tan pancho. Ya saben esa Unidad Militar de Emergencias tan denostada en sus inicios y deseada ahora por los de Feijóo. ¿Qué más ha echo el arrendatario por esta tierra, más allá del paseo y la foto? No es momento de pasearse Feijóo. Porque él suyo, a diferencia de las visitas de Mañueco y Sánchez a las zonas afectadas, es un paseo sin sentido y para la foto. Si quiere hacer algo de provecho, oblíguele a rectificar y a pedir perdón a su vicesecretario Elías Bendodo, ese que le colocaron desde Andalucía, por sus deleznables palabras contra Virginia Barcones, una política íntegra y trabajadora que, con su respuesta al ínclito Bendodo, demuestra estar muy por encima de él. Vamos a años luz. No todo vale.

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