Un plan para lograr una atención a la salud mental más humana y coordinada

Alfonso Fernández Mañueco, presenta la Estrategia de Salud Mental 2024-2030.
La salud mental ha dejado de ser un capítulo ignorado o silenciado para convertirse en uno de los grandes compromisos sobre los que actuar. Sin embargo, en las zonas rurales la atención a este área, muchas veces marginal, de la salud pública sigue siendo desigual y en demasiadas ocasiones, insuficiente. La nueva Estrategia de Salud Mental de Castilla y León que ha presentado el presidente autonómico Alfonso Fernández Mañueco busca un giro necesario a esta situación de la salud mental dentro del sistema público. Mediante la aplicación de acciones específicas dirigidas al medio rural, este plan se enfoca en primer lugar en reducir la brecha de acceso a los servicios de salud mental. Si en el entorno urbano los servicios públicos en este área están saturados, en el medio rural las dificultades de acceso se agravan por la falta de medios humanos y recursos. En muchos pueblos de la Comunidad, el acceso a psicólogos y psiquiatras sigue siendo un lujo. La falta de profesionales en este área deja a multitud de vecinos de los pueblos de Castilla y León sin un soporte adecuado frente a problemas tan comunes como la ansiedad, la depresión o la soledad no deseada. Estas penalidades se agravan por el envejecimiento de la población rural y la falta de redes de apoyo. Es por ello que la iniciativa de acercar la salud mental a los centros de salud rurales es tan relevante. Contar con psicólogos clínicos en las once áreas de salud de Castilla y León, ya sea de forma presencial o a través de tecnología telemática, es un paso adelante que puede marcar una diferencia tangible. El plan de la Junta también contempla la creación de nuevas unidades hospitalarias, programas de hospitalización parcial y hospitales de día en provincias como Salamanca, León y Burgos. Aun así, el éxito de esta estrategia no depende solo de la inversión en infraestructuras. La coordinación entre servicios sanitarios, educativos y sociales es básica. De poco servirá tener más recursos si no se logra integrarlos en las comunidades rurales, donde las barreras culturales y la falta de información todavía dificultan que muchas personas busquen ayuda profesional. El medio rural necesita que este plan se traduzca en un apoyo constante y efectivo. La promesa de Mañueco de una atención más humana y coordinada debe cumplirse con hechos concretos. Porque, al final, reforzar la salud mental no solo es cuidar de quienes padecen problemas, sino también apostar por el bienestar y la cohesión de la sociedad, independientemente del lugar donde viva cada persona.