Diario de Castilla y León

Castilla y León refuerza el sector lechero rural

La nueva línea de apoyo al sector refuerza la viabilidad de las explotaciones de montaña

Una granja de vacuno en la localidad de Santa Cristina de la Polvorosa.

Una granja de vacuno en la localidad de Santa Cristina de la Polvorosa.iCAL

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La ganadería de montaña de Castilla y León atraviesa un momento especialmente delicado debido al encarecimiento estructural de la recogida de leche en explotaciones situadas en zonas de difícil acceso. La orografía, la dispersión de las granjas y la distancia hasta los centros de transformación siguen siendo factores determinantes que incrementan los costes y condicionan la viabilidad de muchas explotaciones. En la Comunidad, provincias como León, Palencia, Burgos, Soria, Ávila y Salamanca concentran buena parte de estas explotaciones lácteas en entornos de montaña. En estos territorios, la producción de leche no solo tiene un valor económico, sino también social y territorial, ya que contribuye de forma decisiva al mantenimiento de la actividad en el medio rural.

La continuidad de la recogida de leche se ha convertido en un elemento clave para evitar el abandono progresivo de explotaciones. En muchos casos, la desaparición de una ruta de recogida implica directamente el cese de la actividad ganadera, con el consiguiente impacto sobre el tejido económico local.

Ante esta situación, Castilla y León ha impulsado una nueva línea de apoyo dirigida a compensar las dificultades de recogida de leche en zonas de montaña. El objetivo principal es garantizar que el servicio se mantenga en aquellas áreas donde resulta más complejo y costoso operarlo.

La medida está orientada a los denominados primeros compradores, es decir, las empresas encargadas de recoger la leche directamente en las explotaciones. Con ello se pretende aliviar los sobrecostes logísticos derivados de operar en territorios con dificultades de acceso y dispersión productiva.

Este enfoque busca evitar que el incremento de costes repercuta negativamente en los ganaderos o en el precio percibido por la leche. En un mercado ya tensionado por la volatilidad de precios y la presión de los costes de producción, la estabilidad de la recogida se considera un factor estratégico.

El diseño del sistema de ayudas incorpora criterios específicos que tienen en cuenta la realidad de la ganadería de montaña. Entre ellos destacan la distancia entre explotaciones y centros de recogida, el número de productores atendidos y las características de las propias explotaciones, con especial atención a las de menor dimensión.

Esta estructura permite priorizar aquellas zonas donde la recogida resulta más compleja y donde el riesgo de abandono es mayor. De este modo, se busca reforzar la continuidad de la actividad en los territorios más vulnerables desde el punto de vista ganadero.

Más allá del apoyo económico, la medida se interpreta como una herramienta para sostener el equilibrio territorial en Castilla y León. La ganadería láctea de montaña desempeña un papel esencial en la fijación de población, el mantenimiento del paisaje y la generación de actividad económica en el medio rural.

En este contexto, la continuidad de las explotaciones no depende únicamente de la producción, sino también de la existencia de una logística viable que permita sacar la leche de zonas remotas. Garantizar esa recogida es, por tanto, una condición básica para la supervivencia del modelo.

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