Diario de Castilla y León

INNOVACIÓN

Akiscyl pone en marcha una inversión de 7,8 millones para transformar el campo de Castilla y León

La red activa 14 proyectos estratégicos para digitalizar expotaciones, reducir costes y reforzar la competitividad del sector agroalimentario

Una empresa palentina ofrece  un servicio de aplicaciones agrícolas con vehículos aéreos

Una empresa palentina ofrece un servicio de aplicaciones agrícolas con vehículos aéreosBrágimo

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La red AKISCyL pone en marcha un plan de inversión de 7,8 millones de euros activa catorce proyectos estratégicos para digitalizar las explotaciones y blindar el sector agroalimentario frente a la crisis de costes la agricultura y la ganadería en Castilla y León no son solo sectores económicos; constituyen el soporte vital de una comunidad que se enfrenta a una transformación sin precedentes. La reciente puesta en marcha de la red AKISCyL, con una inversión inicial de 7,8 millones de euros, marca el inicio de una estrategia que busca sustituir el voluntarismo por la eficiencia tecnológica.

En relación a la cadena agroalimentaria, esta estructura pretende romper el aislamiento tradicional del productor, conectándolo directamente con el conocimiento científico del ITACyL y las empresas tecnológicas para buscar soluciones prácticas y viables. La urgencia de esta inversión se justifica en la necesidad de reducir costes de producción en un escenario de volatilidad de precios. Los 14 proyectos innovadores seleccionados responden a demandas reales detectadas en 69 reuniones técnicas mantenidas con más de 400 profesionales del sector durante el último año. En el ámbito de la sostenibilidad de los suelos, el proyecto Feader Horticcrop introduce el uso de cubiertas vegetales en la horticultura. Esta técnica es fundamental para preservar la estructura del terreno y mejorar la retención de agua, un recurso cada vez más escaso en la cuenca del Duero.

La diversificación de cultivos se perfila como una vía de escape a la crisis del cereal. El proyecto Sostenut se centra en los frutos secos, evaluando su viabilidad y sostenibilidad en Castilla y León para ofrecer alternativas rentables a los agricultores de secano.

La vitivinicultura, joya de la corona de la exportación regional, también recibe atención específica a través de Sostinvit. Este proyecto busca asegurar que nuestras denominaciones de origen mantengan su calidad y competitividad en un contexto de cambio climático que altera los ciclos de maduración. La mejora en la gestión de los cultivos extensivos se canalizará a través de la red Innova-Ext CyL. Se trata de crear una estructura de ensayos que permita transferir al agricultor datos fiables sobre variedades y prácticas que maximicen el rendimiento por hectárea en cada comarca.

La nutrición vegetal entra en la era de la biotecnología con el proyecto Biovra. Combinando la agricultura de precisión con nuevos compuestos, el objetivo es nutrir la planta de forma selectiva, evitando el desperdicio de fertilizantes y el consiguiente impacto en el bolsillo del productor.

La digitalización se aplica de forma crítica en la sanidad vegetal con Digiplagri. El uso de sistemas automatizados para la monitorización y predicción de plagas permitirá pasar de tratamientos preventivos generales a intervenciones quirúrgicas, ahorrando costes y productos químicos. El manejo del agua, el factor más determinante para la rentabilidad se aborda mediante el riego inteligente en el proyecto Ericyl. En Castilla y León, optimizar el uso del agua mediante tecnología es la única garantía de supervivencia de miles de explotaciones de regadío.

NUEVAS TECNOLOGÍAS

La tecnología aeroespacial aplicada al surco llega con Dronecare. El uso de drones y teledetección permitirá una monitorización constante de los cultivos, identificando problemas que no son visibles a pie de parcela y agilizando la toma de decisiones.

En ganadería, la transformación digital se concreta en el proyecto Databovis. La aplicación de inteligencia artificial y analítica de datos al sector bovino busca profesionalizar la gestión de las granjas, convirtiéndolas en unidades empresariales de alta precisión. El sector del ovino y caprino también se moderniza integrando tecnologías inteligentes para mejorar la producción. Estos avances son clave para un sector que lucha contra márgenes muy estrechos y la falta de mano de obra dispuesta a sacrificarse en el redil. La sanidad animal, foco de constantes conflictos administrativos, se aborda desde la ciencia con un proyecto para erradicar la tuberculosis bovina mediante el refuerzo inmune. Es una apuesta por soluciones técnicas frente a las tradicionales medidas de restricción de movimientos que asfixian a las ferias.

El impacto ambiental de la ganadería intensiva se gestiona a través de la innovación en el tratamiento de efluentes porcinos. El reto es transformar los purines en recursos, facilitando el cumplimiento de las exigentes normativas ambientales europeas.

La industria transformadora busca aumentar el valor añadido con proyectos como Valovi, centrado en la leche de oveja. No basta con producir leche de calidad; es necesario innovar en los procesos para que el beneficio final de la quesería repercuta directamente en el territorio.

La seguridad alimentaria se refuerza con Safe Meat, un proyecto que aplica la microbiología para garantizar la excelencia de los productos cárnicos. Este estándar es indispensable para mantener las puertas abiertas de los mercados internacionales más exigentes.

Más allá de los proyectos técnicos, el trabajo de la red ha servido para identificar problemas estructurales como el relevo generacional y la brecha digital. Sin una cobertura de datos real en el medio rural, muchas de estas innovaciones serán imposibles de aplicar por mucho que se predique en Bruselas. Se han trasladado ya 30 demandas concretas a las administraciones competentes, exigiendo simplificación normativa y mejoras en la conectividad. La innovación no puede ser un lastre burocrático, sino una herramienta que facilite la vida diaria de quien se sube al tractor cada mañana.

Con este proyecto impulsado por la institución regional, Castilla y León apuesta de manera directa por un modelo donde la competitividad nace del conocimiento compartido. El éxito de estos 14 proyectos determinará si el campo de Castilla y León lidera la nueva agricultura europea o si queda relegado por la falta de adaptación a los tiempos que vienen.

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