VALLADOLID
Tigo y Migo compite en la liga de la tortilla desde Valladolid
A través de una apuesta por «la comida hecha de verdad y que no venga en una caja» une la comida tradicional con la gastronomía moderna

Sara Cabello , chef y propietaria de Tigo y Migo, presenta cuatro de los platos de la carta
Tigo y Migo no sólo es el nombre de uno de los restaurantes del centro de Valladolid, sino que su origen viene del latín «mecum» y «tecum» donde la terminología «cum» equivale a «con» y la evolución fonética dio como resultado este juego de palabras.
Hace diez años Sara Cabello se inició en la «liga» de la hostelería desde la cocina con el proyecto Tigo y Migo y durante su evolución ha «intentado mejorar y aprender» hasta conseguir sus actuales resultados. El establecimiento ha logrado pertenecer por su tortilla de patatas al Club Gourmet de Tortillas de España y ha renovado con la insignia de Solete Repsol.
A través de su apuesta por «la comida hecha de verdad y que no venga en una caja» une la comida tradicional con la gastronomía moderna. Los guisos, el cocido, la tortilla de patata, y las patatas ‘bravioli’ son los clásicos que siempre componen la carta de Tigo y Migo. Pero el vanguardismo también toma protagonismo con platos como la crepe de puerros y gambas o la croqueta ‘verde’ que se basa en la mezcla de verduras con piñones y aceite de trufa blanco rebozado en pan panko y quicos.
Aunque los clásicos como la ensalada ‘Tigo y Migo’ es uno de los platos «estrella» entre los comensales ya que se compone de un tartar de tomate rallado con aguacate, anchoas y rúcula. A pesar de los platos fijos, la carta va variando dependiendo del producto de la temporada.
Al igual que los alimentos de cada estación, de octubre a mayo todos los miércoles hay cocido «al estilo tradicional, como lo haría una abuela en su casa con cazuela» para comer. El resto de la semana esta disponible el menú del día donde el fruto por excelencia es el tomate en todas sus formas: ensalada, guiso o pisto.
Sara Cabello tiene claro que dentro de la hostelería hay que reinventarse ya que «o lo das o lo pierdes». Así que tras la variada carta que ofrece Tigo y Migo hay un objetivo, «que la gente este a gusto». Desde el origen, hay clientes que aún se siguen sentando en las sillas del restaurante para disfrutar de su ración semanal de patatas ‘braviolis’.