Vinísimo Proud Winemakers
Vinísimo entra en la entraña de la DO Rueda

Arturo en la nueva bodega en Rueda
Esta pequeña bodega liderada por Arturo Asenjo y Fernando Gil y reforzada por Fernando Sáez, Ignacio Lasaosa y el empresario riosecano Víctor Ángel Caramanzana, todos empresarios y vinculados a la distribución desde Burgos a Nava del Rey, acaba de inscribirse como bodega embotelladora en el consejo regulador de la DO Rueda.
Un proyecto con apenas cuatro años de vida comercial y que difícilmente pasa de las 200.000 botellas al año, la mayor parte blancos de Rueda y que, aunque no descartan que en un futuro cerrarán definitivamente el ciclo con un lagar de elaboración, al menos demuestran su implicación y seriedad, contando con bodega propia donde embotellan sus vinos que por el momento elabora una bodega vecina, también dentro de la DO. Y no les importa mencionarla.
Es Viña Mocén. Vinísimo es, por tanto, una bodega con nombres propios, con referencias claras y sin titubeos a la hora de desnudar sus etiquetas – por cierto, a cuál más simpática y original- que salen al mercado siempre con vinos seleccionados en bodegas con Denominación de Origen. Empecemos por Rueda, que ha sido la elegida para la primera sede de esta pequeña compañía comercializadora de vinos de calidad en Castilla y León.
Con esta vendimia, la de la añada de 2025 que, vino un pelín retrasada, pero con la uva sana y la producción suficiente para abastecer los mercados nacionales e internacionales con los vinos blancos jóvenes de la DO Rueda, Vinísimo entra con fuerza con sus ‘Pecholiebre’ después de cuatro campañas vendiendo vinos de Rueda como los célebres negociantes galos, con matices, pero con la misma filosofía.
Adquirir vinos seleccionados de distintas zonas y variedades, diseñar su imagen y comercializarlos. Algo muy necesario en estos tiempos. Pero lo mejor de la bodega Vinísimo y su nueva etapa blanca es el lugar elegido para iniciar su singladura amparada por el Consejo Regulador. Arturo está encantado de la inversión realizada. Y no es para menos porque las instalaciones, que están en el casco urbano de Rueda, pertenecieron a uno de los grandes bodegueros de principios del siglo XX.
Ni más ni menos que a don Mariano Ruiz, un personaje que obtuvo el reconocimiento merecido. Sin duda, la bodega subterránea se suma al proyecto, pues abre la puerta a las visitas y al enoturismo. Una cavidad secular con todo el entramado mudéjar de arcos y cimbreados de ladrillo en galerías de fuerte impacto visual. Que, por cierto, en estas fechas algunos tramos se convierten en galería de arte donde se exponen los cuadros del pintor valenciano Paco Bargués, amigo de la bodega. Este año se incrementa un nuevo vino al muestrario de Vinísimo, se trata del champagne Charles Collin.
El resto de los vinos siguen manteniéndose en la oferta. ‘Pimpollo’ y ‘Pecholiebre’ con DO Rueda, Carantoña rosado con DO Cigales-elaborado en Sinfo- y el Ribera del Duero Pajar de Agujas elaborado en Veganzones. Este relato de procedencias y tipologías es el que da mayor credibilidad al proyecto de Vinísimo que se enfrentará a la campaña de Navidad a vender sus vinos en los mercados nacionales. Esta vez, con champagne incluido.
Arturo y Fernando sostienen que este formato de bodega comercializadora y ahora en Rueda embotelladora es una fórmula que permite oxigenar al mercado, incrementar la venta de vinos de las diferentes bodegas y al mismo tiempo, crear marcas e imagen en el mercado, algo que ya están consiguiendo. Vinísimo acierta en defender los registros sensoriales ya conocidos por el consumidor en sus Riberas, Cigales y Ruedas. Los precios medios se encuentran en la franja de los siete a quince euros de venta al público y el champagne en torno a los 35 euros.