PERSONAJES ÚNICOS
El farmacéutico de la innovación terapéutica
Este licenciado especialista en Farmacia Hospitalaria del Complejo Asistencial Universitario de León recibe el premio de la Sociedad Española de Farmacia al mejor residente por su trayectoria asistencial e investigadora centrada en la formulación farmacéutica avanzada y los sistemas de liberación controlada

Rubén Varela Fernández, licenciado especialista en Farmacia Hospitalaria del Complejo Asistencial Universitario de León
En la vida de Rubén Varela siempre ha existido una pasión por «esos puntos donde la ciencia puede aplicarse de forma práctica para resolver problemas reales». Esto fue lo que le llevó a interesarse en la investigación biomédica desde la práctica asistencial en farmacia. «Tras graduarme de la licenciatura de Farmacia en la Universidad de Santiago de Compostela, accedí a un programa de doctorado en Investigación y Desarrollo de Medicamentos, donde me especialicé en formulación farmacéutica avanzada y sistemas de liberación controlada. Esta etapa me permitió adquirir una sólida base científica, participar en proyectos competitivos, trabajar en otros centros nacionales y con otros equipos técnicos, y publicar en revistas de alto impacto», explica el licenciado especialista en Farmacia Hospitalaria del Complejo Asistencial Universitario de León (CAULE).
Sus primeros pasos los dio durante la carrera en un laboratorio de tecnología farmacéutica en el que pudo participar en el diseño y estudio de sistemas coloidales y formulaciones avanzadas. «Aquella experiencia me permitió comprender el enorme potencial de la farmacotecnia para abordar enfermedades que carecen de tratamientos efectivos y generar soluciones reales a partir del conocimiento científico».
«A medida que avanzaba en mis primeros proyectos de formulación, fui tomando conciencia de que, en muchas ocasiones, la industria farmacéutica no llega donde sí puede llegar el entorno académico y hospitalario, especialmente en el ámbito de las enfermedades raras o en situaciones clínicas con necesidades específicas. Eso fue lo que me llevó a orientar mi carrera hacia la Farmacia Hospitalaria, un ámbito que permite integrar la investigación con la atención directa al paciente y ofrece la posibilidad de desarrollar medicamentos personalizados cuando no existen otras alternativas terapéuticas comerciales».
Tras finalizar esa etapa ejerció como farmacéutico en farmacia comunitaria, «lo cual me dio una visión más amplia del circuito del medicamento y del contacto directo con el paciente». Posteriormente, completó la especialidad de Farmacia Hospitalaria en el CAULE, algo que supuso un punto de inflexión para él, «ya que pude integrar la base científica adquirida en el ámbito académico con la realidad clínica, identificando de manera práctica necesidades terapéuticas no cubiertas y las limitaciones de muchos tratamientos disponibles».
Además, también cursó un máster en Investigación e Innovación Biomédica en la Universidad de León. «Gracias a esta combinación de formación académica y experiencia asistencial, he consolidado un perfil que integra la actividad clínica diaria con la capacidad de diseñar y desarrollar formulaciones innovadoras dentro del propio entorno hospitalario. Esto me permite abordar problemas asistenciales complejos desde una perspectiva técnica y científica, contribuyendo al desarrollo de soluciones terapéuticas individualizadas».
Así, desde el Caule trabaja en el ámbito de la Farmacia Hospitalaria orientada a la innovación terapéutica y a la Farmacotecnia. «Actualmente, estoy centrado en el desarrollo de nuevas formulaciones magistrales, especialmente en aquellas áreas donde no existen alternativas comerciales y donde la intervención del farmacéutico puede marcar una diferencia real en la evolución de los pacientes. Esto implica diseñar, optimizar y elaborar formulaciones personalizadas bajo estándares de calidad rigurosos, aplicar principios de desarrollo galénico y garantizar la reproducibilidad y la seguridad de cada preparación».
Paralelamente, está iniciando su integración clínica dentro del área de Pediatría, participando en la validación farmacoterapéutica y en el seguimiento de pacientes; y desarrolla actividad investigadora integrando técnicas como caracterización fisicoquímica, monitorización farmacocinética y diseño galénico a preparaciones de uso hospitalario con el propósito de «impulsar nuevas estrategias terapéuticas desde el propio hospital y mejorar la atención a pacientes con necesidades complejas».
Así, en los últimos años, ha participado en diversas líneas de investigación centradas en el desarrollo de formulaciones innovadoras y en la mejora de terapias ya existentes. «Entre ellos el Proyecto Menkes ha sido uno de mis trabajos más relevantes, ya que con esta iniciativa internacional hemos desarrollado y optimizado una formulación subcutánea para tratar la enfermedad de Menkes, una patología rara sin alternativas terapéuticas eficaces. Junto a esta línea, he trabajado en el desarrollo de formulaciones avanzadas para otras enfermedades raras, diseñando sistemas coloidales que permiten liberar fármacos de manera sostenida, minimizando la necesidad de administraciones frecuentes y mejorando la adherencia terapéutica».
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Esta trayectoria profesional le llevó a ser reconocido con el VIII Premio Julián Francisco Suárez Freire de la Real Academia de Farmacia de Galicia, un galardón destinado a jóvenes investigadores que contribuyen al avance del conocimiento en el ámbito del medicamento. Un reconocimiento al que ahora se suma el premio de la Sociedad Española de Farmacia al Mejor Residente de Farmacia Hospitalaria a nivel nacional. «Este ha sido un reconocimiento especialmente significativo tanto a nivel profesional como personal, ya que valida un modelo de trabajo que combina actividad asistencial, desarrollo galénico e investigación traslacional. Demuestra que la Farmacia Hospitalaria no solo es un servicio logístico o de gestión del medicamento, sino un área con capacidad real para generar conocimiento. Además, en el plano personal me ha dado un impulso importante. Representa la confirmación de que el esfuerzo y el trabajo realizados tienen un impacto tangible en la vida de los pacientes». Con esta nueva motivación quiere seguir produciendo «soluciones concretas para quienes más las necesitan. Ver cómo los proyectos que llevamos a cabo cambian el curso de una enfermedad, mejoran su calidad de vida o dan esperanza a una familia que antes no tenía ninguna alternativa terapéutica es, sin duda, el motor que impulsa cada hora de esfuerzo», incide.