Diario de Castilla y León

PERSONAJES ÚNICOS / CÉSAR DE LA FUENTE NÚÑEZ

El biotecnólogo de los antibióticos

La ULE aprueba la concesión del título de Doctor Honoris Causa para este investigador con motivo de su trabajo en el que integra la biología e IA para el diseño de nuevos fármacos

César de la Fuente Núñez, investigador y profesor de la Universidad de Pennsylvania que se formó en la ULE.

César de la Fuente Núñez, investigador y profesor de la Universidad de Pennsylvania que se formó en la ULE.SYLVIA ZHANG

Publicado por
María Bausela

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De León a liderar la investigación en biología, ingeniería e inteligencia artificial en Estados Unidos. Fue en la Universidad de León (ULE) donde César de la Fuente Núñez dio sus primeros pasos en la Biotecnología, un área de investigación que le ha llevado a situarse la cabeza del ‘Machine Biology Group’ de la Universidad de Pennsylvania en el que diseña nuevos antibióticos mediante el uso de tecnología informática y la IA.

«Desde pequeño siempre me ha encantado el mundo biológico, la naturaleza. Siempre he tenido mucha curiosidad por intentar entender cómo funciona toda esa complejidad. Pienso que si logramos comprender cómo funciona la vida desde un punto de vista de principios básicos podremos extraer información útil para crear nuevas tecnologías, nuevas herramientas y soluciones para resolver ciertos problemas de la humanidad», explica de la Fuente Núñez.

Esto fue lo que le llevó a cursar el grado de Biotecnología de la ULE, una universidad que ahora ha aprobado concederle el título de Doctor Honoris Causa. «Tuve el honor de ser parte de la primera promoción de la licenciatura en la que aprendí un montón. Ahí es donde di mis primeros pasos como investigador, haciendo algún proyecto de laboratorio».

Fue en ese momento cuando comenzó su interés por el mundo de las bacterias. «Si lo piensas nosotros hemos evolucionado a partir de las bacterias. Estas contienen todos los secretos de la Tierra desde el inicio de la vida en nuestro planeta y están ahí esperando a que nosotros los descifremos a través de la investigación. Eso es lo que me encantó de ellas, porque podemos aprender mucho si las analizamos».

Durante el último año del grado tuvo la oportunidad de irse a Estados Unidos con una beca, una experiencia gracias a la que después le aceptaron en el programa de doctorado de la Universidad British Columbia de Canadá, con el que siguió aprendiendo acerca de las bacterias y sobre cómo diseñar péptidos, unas proteínas pequeñas. «Aprendí un montón sobre los conceptos básicos de cómo las bacterias se hacen dañinas contra el ser humano, qué mecanismos emplean para poder hacer eso, y cómo contrarrestarlas mediante el diseño o la programación de estos péptidos».

Después, hacia el final de su doctorado, es cuando cuenta que tuvo una «epifanía de que la IA iba a ser revolucionaria en este ámbito». Por ello cuando le reclutaron en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) decidió aplicar la investigación en IA al ámbito de la microbiología y los fármacos, empleando un ordenador para diseñar un antibiótico. Así «demostramos que era posible entrenar un ordenador que pudiese diseñar antibióticos, que luego sintetizamos con métodos químicos, y vimos que eran muy efectivos al ser capaces de disminuir infecciones en ratones».

Hoy en día en sus investigaciones sigue trabajando en el uso de las nuevas tecnologías para el desarrollo de medicamentos capaces de combatir infecciones resistentes y otras enfermedades. En concreto trabaja junto con su equipo de investigación en el uso de herramientas computacionales, incluida la Inteligencia Artificial, para acelerar los descubrimientos en biología y medicina, «con un foco en intentar descubrir nuevos antibióticos necesarios para combatir a las superbacterias».

Estos son organismos que cada vez se vuelven más resistentes a los antibióticos existentes, causando millones de muertes al año en el mundo. El profesor de la Universidad de Pennsylvania remarca que «si no encontramos nuevos antibióticos para el año 2050 ese número va a alcanzar los 10 millones de muertes, por ello intentamos aportar soluciones a esta problemática de salud global tremenda, que yo creo que es el problema número uno a nivel existencial de la humanidad».

«Es muy importante darle visibilidad a las superbacterias, a la resistencia a los antibióticos, y desarrollar nuevas tecnologías que permitan hacerle frente a estas infecciones, ya que muchas de ellas son incurables hoy en día», incide.

De su extensa carrera profesional no destaca premios, sino que asegura que «los momentos más relevantes en la investigación se dan en el día a día, en el laboratorio, trabajando con mi equipo. Es muy especial cuando logramos enseñarle a las máquinas a hacer cosas que parecían inimaginables hace unos años. Aproximar el mundo de la ciencia ficción al mundo de la ciencia, quitar la parte de la ficción, convertirlo en realidad. Eso es una de las cosas que más nos emocionan como equipo».

«En contadas ocasiones, tenemos la suerte de descifrar algunos de los secretos de la vida, de la naturaleza que nadie más sabía y esos momentos tan íntimos con mi equipo donde sabemos algo de repente que nadie más a lo largo de la historia ha sabido son impagables, por eso trabajamos duro cada día, para intentar aportar algo positivo a la humanidad y perseguir las fronteras del conocimiento que nadie ha tocado».

Es este trabajo el que le llevó en 2024 a ser nombrado Alumni Destacado por la ULE y meses más tarde descubrió una placa en su honor en la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales en el Laboratorio Ambiental. Ahora la ULE decide reconocer su figura con la concesión del grado Doctor Honoris Causa a César de la Fuente Núñez. «La Universidad de León es donde me crié intelectualmente, científicamente, y que ahora me reconozcan desde mi casa con este doctorado honorífico es un logro para el que no tengo palabras. Es un honor increíble, nunca hubiera imaginado poder recibirlo a mi edad. Tengo muchas ganas de acudir a la ceremonia, volver a la que fue y siempre será mi casa y poder devolver cosas a la ULE, a León y a Castilla y León en general», concluye emocionado. 

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