EMPLEO
La Airef vincula las listas de espera al tiempo de baja, que llega a 62 días de media en Castilla y León
La autoridad fiscal señala que a mayores demoras en ramas como ‘Trauma’ , Digestivo o ‘Neuro’ "se observan duraciones más largas de incapacidad temporal"
Estas tres especialidades acarrean una espera media de 151, 103 y 86 días en Castilla y León

Un paciente espera su turno en las consultas del Hospital Universitario de Burgos
Aún resuenan las palabras de Alberto Núñez Feijóo cuando etiquetó las bajas laborales como «un cáncer». Al margen de la apreciación pronunciada por presidente del Partido Popular, desencadenando consigo el habitual rifirrafe político, un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) refleja que el tiempo de incapacidad temporal de los trabajadores está vinculado directamente al incremento de las listas de espera, ya sea para someterse a una cirugía o para acudir a una consulta. Es por ello que desde el organismo se dirigen al Ministerio de Sanidad para analizar las «causas, determinantes y el impacto» de esas demoras sobre las bajas médicas.
El análisis de los tiempos de espera realizado por la Airef se enfoca en el periodo comprendido entre 2017 y 2024, abarcando el acceso tanto a las consultas de especialidades como a las intervenciones quirúrgicas. Eso sí, no incluyen únicamente este determinante para explicar el incremento de los procesos de incapacidad temporal, sino que también hablan del efecto de los convenios colectivos, que consideran que han ampliado la «protección económica» durante los episodios sin trabajar. «El análisis muestra que aproximadamente la mitad de los convenios sectoriales y casi dos tercios de los convenios de empresa incorporan complementos retributivos que elevan sustancialmente la cobertura económica durante la incapacidad temporal, llegando en muchos casos a equiparar la prestación con el salario habitual», reflejan al respecto.
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Asimismo, la AIReF aporta evidencia causal sobre el impacto de reformas normativas recientes. En particular, la restauración del complemento retributivo del 100 % para los empleados públicos en situación de incapacidad temporal –incluido en el Real Decreto 956/2018– incrementó en un 40 % la probabilidad de iniciar una baja. «Pone de manifiesto la relevancia que el grado de generosidad de la prestación ejerce sobre la incidencia de los procesos de incapacidad temporal», consideran.
Por otra parte, el análisis de la reforma laboral de 2021, que eliminó la figura del contrato por obra y servicio, muestra para la autoridad fiscal que el tránsito desde contratos temporales hacia contratos indefinidos incrementó en torno a un 30 % la probabilidad de iniciar un episodio de incapacidad temporal. «Sugiere que una mayor estabilidad en el empleo reduce el coste percibido de acogerse a la prestación», señalan en este caso.
En conjunto, la Airef aprencia una «deficiencia estructural» entre los organismos involucrados en la prestación de la incapacidad temporal, que sólo en 2024 alcanzó un desembolso de 16.500 millones de euros, únicamente superado por las pensiones. Así, por un lado se encuentra la parte «principal» del esquema, que es el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), responsable de la financiación y dependiente de la Administración central; y por otro, el «agente, que es el Sistena Nacional de Salud (SNS). De esta forma, el INSS delega la decisión clínica sobre su concesión en los médicos de Atención Primaria, pero para la Airef no debería ser así. «Esta configuración dificulta la correcta internalización del coste económico, ya que la decisión de reconocer la incapacidad temporal recae en los facultativos de Atención Primaria, mientras que el coste es asumido por el INSS», afirman en su análisis publicado en febrero.
«Esta configuración dificulta la correcta internalización del coste económico y genera riesgos de sobreutilización y prolongación innecesaria de los procesos en ausencia de supervisión y coordinación reforzada», añade la Airef.
Este diagnóstico estructural se produce, además, en un contexto de «deterioro» de las listas de espera, según considera la autoridad fiscal. Con una perspectiva general y sin entrar en detalle por autonomías, la autoridad fiscal sitúa un aumento próximo al 60% en la incidencia de las bajas por contingencias comunes entre 2017 y 2024, mientras que la duración media de los procesos se incrementó «de forma significativa» en las patologías de mayor gasto público, en particular los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas.
En números absolutos, los episodios de contingencias comunes pasan de 4,7 millones en 2017 a casi 8,6 millones en 2024, por lo que la evolución porcentual de los episodios que representan las incapacidades temporales asciende del 87,5 al 92%.
Desde la Airef se apoyan en un estudio realizado en Noruega para justificar que «las demoras en el acceso a la atención sanitaria pueden tener consecuencias más allá del ámbito clínico, afectando a la recuperación funcional y la reincorporación laboral». Al respecto, estimaban que cada diez días adicionales de espera para una cirugía ortopédica crecía en 2,6 días la duración total de la baja laboral. Un estudio posterior no solo confirmó esos resultados, sino que los amplió, mostrando que los mayores tiempos de espera quirúrgica incrementan la ausencia laboral por motivos de salud en 8,7 días acumulados durante los cinco años siguientes.
Pese a las «deficiencias» que desde la Airef reconocen para realizar un análisis exhaustivo sobre la incidencia de las listas de espera, la autoridad fiscal halla una «correlación positiva» entre la duración de la incapacidad y el tiempo de espera para cirugías tras desarrollar un procedimiento de mapeo que vincula cada baja con las especialidades médicas y quirúrgicas disponibles en los datos publicados en el Sistema de Información sobre Listas de Espera del SNS. En concreto, se ejemplifica esa tendencia positiva en especialidades como Angiología, Oftalmología o Cirugía Maxilofacial, «en las que la intervención quirúrgica constituye con frecuencia un paso decisivo en la resolución del proceso clínico», y que en Castilla y León registraron una espera media al cierre de junio de 78, 55 y 94 días, respectivamente.
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«En cambio, en otras especialidades con cirugías más programables o de carácter electivo, la dispersión de los puntos sugiere una ausencia de patrón claro, lo que indica que los retrasos quirúrgicos no siempre se correlacionan con bajas más prolongadas», añade la Airef.
La relación entre los tiempos medios de espera y la duración media de la incapacidad temporal también es positiva en el ámbito de las consultas de especialidades, según la Airef, aunque «más débil y heterogénea» que en las cirugías. De esta forma, en disciplinas como Neurología, Aparato Digestivo o Traumatología, en las que «la evaluación especializada puede ser un paso clave para confirmar el diagnóstico o definir el tratamiento», la organización refleja que a mayores tiempos de espera se observan duraciones más largas de bajas laborales. Esas especialidades, conviene recordar, acumularon 86 días de espera de media al cierre de junio en Castilla y León para una primera consulta de ‘Neuro’, 103 para Digestivo y 151 en ‘Trauma’, rama esta última que suele acaparar los peores registras de demora en la región.
En cambio, en especialidades con menor dependencia para la reincorporación, como son Cirugía General, Dermatología o Ginecología, la Airef observa «falta de correlación» con la duración de la incapacidad temporal. En los casos de estas disciplinas, la demora es mucho menor que las citadas anteriormente, con 67, 66, 64 días de espera respectivamente al finalizar el segundo trimestre de 2026.
«Los análisis realizados muestran que, por lo general, los incrementos de los tiempos de espera para cirugías y consultas coexisten con aumentos de las duraciones de incapacidad temporal», refleja la Airef al respecto.
Con todo ello, la autoridad fiscal extrae de su análisis que entre 2017 y 2024, la mayoría de las comunidades autónomas registran un aumento tanto en los tiempos de espera como en la duración media de los procesos de incapacidad temporal, que al término de ese último año el promedio se situó en los 46 días de baja en el conjunto nacional. Por encima, Extremadura, Galicia y Asturias destacan por registrar las mayores duraciones medias, con 88,6, 82,8 y 73,3 días respectivamente; mientras que Castilla y León, con 61,8 días, está por encima de regiones como la Comunidad Valenciana (61,5), Cantabria (56,9), Andalucía (55,8), Canarias (55,1), Aragón (48,4) y Navarra (31,3).
Más allá de consultas y cirugías, la Airef detalla que las enfermedades musculoesqueléticas y las respiratorias presentan los niveles más altos de incidencia en la incapacidad temporal, con 6,8 y 6,1 casos por 1.000 afiliados en 2024. Los trastornos digestivos aparecen en el tercer escalón, con 4 casos por cada 1.000 afiliados, mientras que las enfermedades infecciosas se cifran en 3,6.
En cuanto a la duración de la baja laboral, los trastornos mentales presentan las mayores duraciones medias, con 98,5 días en 2024. Las enfermedades muscoeesqueléticas llegan a 77,2 días en el mismo periodo, abriendo una amplia brecha con otras afecciones, como las digestivas (21), respiratorias (10) e infecciosas (6). «En conjunto, se observa una tendencia general hacia el aumento de la duración media en los procesos de carácter crónico, frente a la estabilización o reducción en los episodios agudos», explica la Airef, que a su vez apunta que el incremento de la incapacidad temporal se produce en un contexto de creciente demanda asistencial en Atención Primaria desde el fin de la pandemia del Covid-19.