VIVIENDA
Los castellanos y leoneses tienen que dedicar ya un 10% más de ahorro para alquiler que a la compra
Segovia, Salamanca y Valladolid lideran el esfuerzo ahorrativo de las familias para poder alquilar

Un arrendador ofrece la llave de su apartamento.
¿Alquiler o hipoteca? Esta es la decisión constante a la que se enfrentan los hogares castellanos y leoneses. Sin embargo, la necesidad de una entrada, es decir, de ahorros previos para acceder a la financiación, obliga a muchas familias a optar por el arrendamiento. Esta situación resulta paradójica, ya que una familia media debe destinar un 9,1% más de sus ingresos mensuales al alquiler que al pago de una cuota hipotecaria en Castilla y León.
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En el cuarto trimestre de 2025, según un estudio del portal inmobiliario Idealista, las familias invirtieron, de media, el 20,5% de sus ingresos netos para acceder a una vivienda de dos habitaciones en alquiler, mientras que en el caso de la compra, esa tasa se situó en el 11,5%. A pesar de todo, estos datos son más bajos que los de la media española, donde los hogares destinan un 38% de sus ingresos al alquiler frente a un 26% a la hipoteca. Por lo tanto, a nivel nacional, la tasa de esfuerzo de los hogares es un 12% mayor sobre sus ingresos mensuales en el arrendamiento que en la propiedad.
Según afirma el presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora (ECOVA), Juan Carlos de Margarida, «el problema radica en que los alquileres están ya por encima de la cuota que se paga por una hipoteca». Esta subida del alquiler, unida a la «escasez de vivienda» y a que «hay más demanda que oferta», obliga a las familias a decantarse por el arrendamiento, ya que «para comprar casi siempre tienes que tener entrada, pero la gente no puede ahorrar». Por ello, «la gente se tiene que ir de alquiler», de modo que se termina aceptando un coste mensual mayor al de una hipoteca ante la imposibilidad de reunir el capital inicial.
De esta forma, aunque la cuota hipotecaria sea más baja, el principal problema es que «las familias tienen menos capacidad de ahorro», lo que les impide financiar la entrada de un inmueble. Al no poder acceder a un préstamo bancario, deben alquilar una vivienda, por la que «destinan más de su ahorro al alquiler» y, en consecuencia, este «sube más». Esto genera un ciclo donde la demanda eleva los precios del alquiler, a pesar de ser ya «más caro que las cuotas de la hipoteca».
Este círculo vicioso se resume en que los hogares castellanos y leoneses no pueden ahorrar para la entrada de una hipoteca al tener que destinar, de media, el 20,5% de sus ingresos al pago del alquiler. Esta carga financiera los mantiene en el mercado del arrendamiento y les imposibilita generar el ahorro necesario para acceder a la propiedad, una opción que les exigiría un esfuerzo mucho menor, al representar tan solo el 11,5% de sus ingresos mensuales.
Según los datos recogidos por el portal Idealista en el cuarto trimestre de 2025, Palencia, León y Soria se posicionan como las provincias con los alquileres más económicos de la Comunidad, exigiendo un esfuerzo del 21% de los ingresos netos. Por otro lado, las cuotas hipotecarias más accesibles se localizan en las provincias de Burgos y Zamora, donde la tasa de esfuerzo se sitúa en un 11%. Cabe destacar que, según el criterio de los expertos, el gasto en vivienda no debería superar el umbral del 30%.
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Mientras que las familias castellanas y leonesas realizan un mayor esfuerzo económico en provincias como Segovia (30%), Salamanca (26%) y Ávila (25%) para acceder al alquiler, estas cifras se sitúan por debajo de los máximos nacionales. En comparación, la tasa de esfuerzo más alta del país se localiza en la provincia de Málaga, con un 52%, seguida de Baleares (46%), Barcelona (42%) y Santa Cruz de Tenerife (40%). Por su parte, la Comunidad de Madrid y Las Palmas empatan con un 38% de los ingresos medios destinados al arrendamiento. En cambio, para la compra de vivienda, las provincias de Baleares y Málaga vuelven a liderar el mercado nacional, exigiendo un esfuerzo del 46%.
En cuanto al desglose por provincias de la Comunidad, Segovia presenta la situación más extrema: los hogares invierten un 16% más de sus ingresos en el alquiler que en la compra, con una tasa del 30% en arrendamiento frente al 14% en hipoteca. Le sigue la provincia de Zamora, con una diferencia del 13%, resultante de asignar un 24% al alquiler y un 11% a la compra.
En tercera posición empatan Ávila, Burgos y Salamanca, todas ellas con una brecha del 12% entre ambas modalidades. En Salamanca la relación es de un 26% frente a un 14%; en Ávila, de un 25% frente a un 13%; y en Burgos, de un 23% frente a un 11%. Con una distancia algo menor, del 9%, se encuentran León y Palencia, donde ambas coinciden con un 21% de esfuerzo en el alquiler y un 12% en la cuota hipotecaria.
Por su parte, Valladolid registra una diferencia del 8%, con un esfuerzo del 24% en arrendamiento frente al 16% de la hipoteca. Finalmente, Soria muestra una tasa de alquiler del 21% pero cuenta con una cuota hipotecaria del 14%, lo que refleja una de las distancias más reducidas entre ambas opciones dentro de Castilla y León.
En comparación con el resto de España, la capital de Barcelona lidera el esfuerzo económico para alquilar una vivienda con un 46% de los ingresos, seguida de Palma (43%), Málaga (41%), y Valencia y Madrid (40%). Tras estas ciudades se sitúa Segovia, que empata con Alicante con un 38% de ingresos. En cambio, el esfuerzo para comprar un domicilio es, por lo general, menor que para alquilar, con notables excepciones como Palma (46%) y San Sebastián (37%), donde la compra exige una inversión superior. A estas ciudades les siguen en intensidad de esfuerzo para la adquisición de vivienda Málaga (37%), Madrid (33%) y Barcelona (30%).
En cuanto al desglose por capitales de provincia de la Comunidad, los hogares continúan destinando más dinero mensualmente al alquiler que a las cuotas hipotecarias. En este escenario, Segovia (38%), Salamanca (26%) y Valladolid (24%) lideran el esfuerzo para arrendar un piso de dos habitaciones, siendo también las ciudades que requieren mayor inversión para la compra de un domicilio.
Segovia encabeza la lista con la brecha más amplia de la región: un 19% de diferencia, ya que el gasto en alquiler alcanza el 38% frente al 19% de la hipoteca. Le sigue Zamora con una distancia del 8% (22% en alquiler y 14% de compra) y Burgos, con una diferencia del 7% entre el 23% de arrendamiento y el 16% de las cuotas hipotecarias.
A continuación, empatan León y Palencia, donde las familias gastan un 6% más en el alquiler. En León, 23% en el alquiler y 17% en la compra, mientras que en Palencia es de 20% frente a 14%. Les siguen Salamanca y Ávila con una diferencia del 5%. En la capital charra el esfuerzo es del 26% en alquiler y 21% en hipoteca, mientras que en la abulense se sitúa en un 23% y un 18%, respectivamente.
Por último, Soria y Valladolid presentan las cifras más equilibradas con solo un 4% de diferencia. Soria registra un 22% frente a un 18%, y Valladolid un 24% frente a un 20%, lo que indica que en estas dos capitales el esfuerzo monetario para acceder a una vivienda, aunque elevado, no es tan dispar entre ambas modalidades.
Según un último estudio realizado por el portal inmobiliario Idealista, publicado a inicios de este año, diciembre de 2024 cerró en Castilla y León con un precio medio del alquiler de 8,5 euros por metro cuadrado. En términos prácticos, esto supone que un piso de 70 metros cuadrados cuesta, de media, unos 595 euros mensuales. No obstante, hace diez años el coste era de solo 5,1 euros por metro cuadrado, lo que se traducía en rentas de unos 357 euros al mes.
En definitiva, arrendar un piso es cada vez más costoso debido a que los precios se disparan a un ritmo superior al de los salarios. Además, si bien estas subidas son patentes mes a mes, es la comparativa de la última década la que pone de manifiesto la magnitud del problema: alquilar una vivienda en Castilla y León es actualmente un 66,7% más caro que al cierre de 2014. Esto, unido al círculo de la compraventa, generan un escenario crítico para las familias castellanas y leonesas que, como señala el presidente de ECOVA, «tienen menos capacidad de ahorro», pero «destinan más de su ahorro al alquiler que a la compraventa».