El tren de borrascas llena los pantanos de Castilla y León
Las reservas de agua del Duero superan el 83% tras el paso de 16 temporales, con especial incidencia en los últimos dos meses, a pesar de los desembalses realizados por la CHD

Embalse del Pontón Alto a rebosar, en una foto de archivo.
Tras el paso de once borrascas en menos de dos meses, su impacto en la cuenca del Duero ha sido notable. Desde que la borrasca Francis irrumpiera el 29 de diciembre hasta el final de Oriana el 17 de febrero, dando paso a Pedro, el nivel de los ríos y las reservas hídricas no han dejado de crecer. Según datos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la media de los embalses castellanos y leoneses han pasado del 61,1% al 83,3% de su capacidad. No obstante, debido a este rápido incremento, la CHD se ha visto obligada a realizar desembalses preventivos en las últimas semanas.
Las intensas precipitaciones y el deshielo han elevado la reserva hídrica de Castilla y León hasta los 2.379,7 hectómetros cúbicos, según los datos de este miércoles de la CHD y a cierre de edición. Con los embalses al 83,3% de su capacidad, la cifra ya supera el 80,9% registrado hace un año. Este crecimiento del 22,2% en menos de dos meses es el resultado directo de un tren de once borrascas consecutivas que han castigado el territorio sin tregua.
La sucesión comenzó el 29 de diciembre con Francis, seguida por un desfile ininterrumpido: Goretti (6 de enero), Harry (16 de enero), Ingrid (20 de enero), Joseph (25 de enero), Kristin (27 de enero), Leonardo (2 de febrero), Marta (5 de febrero), Nils (10 de febrero) y Oriana (11 de febrero). Mientras Pedro asomó ya el martes 17 de febrero, la distinción entre un temporal y otro se difumina para los castellanos y leoneses, que suman casi dos meses de lluvias. Con todo, la temporada 2025-2026 acumula ya un total de 16 borrascas de gran impacto. A la serie actual se suman cinco frentes previos que sentaron las bases de la humedad en el terreno: la Dana Alice (7 de octubre) inició el ciclo, seguida por la borrasca Benjamin (22 de octubre), Claudia (10 de noviembre), Davide (5 de diciembre) y Emilia (11 de diciembre).
Ante esta situación, la CHD ha tenido que intervenir de manera activa. El pasado 23 de enero se inició un desembalse preventivo en el Pontón Alto, en la provincia de Segovia, debido a la nieve acumulada en las zonas altas y al riesgo de deshielo en el río Eresma. Sin embargo, durante las últimas semanas, los embalses de la cuenca han recibido un volumen de agua muy superior al habitual. Con el objetivo de gestionar estas entradas de forma segura y reducir el riesgo de crecidas aguas abajo, la confederación ha ajustado progresivamente el volumen de agua desembalsada, procurando que los incrementos fueran los mínimos necesarios.
Según la información del SAIH, las presas que alcanzaron niveles de aviso son la de Cuerda del Pozo en Soria, perteneciente al río Duero, el embalse de Linares del Arroyo en Segovia, sobre el río Riaza, y el embalse de las Vencías, también en Segovia, sobre el río Duratón.
Asimismo, aunque sin alcanzar niveles de aviso preocupantes, también se realizaron desembalses en Irueña (Salamanca) sobre el río Águeda, Aguilar de Campoo (Palencia) en el Pisuerga, Barrios de Luna (León) con el río Luna, el embalse de Compuerto (Palencia) en el Carrión, Castro de las Cogotas (Ávila) sobre el Adaja, Uzquiza (Burgos) en el río Arlanzón y Villameca (León) en el río Tuerto. Por su parte, el embalse de San José, en el río Duero, representa un caso particular al contar con una capacidad muy reducida y carecer de posibilidad de regulación.
En cuanto al desglose por sistemas de los embalses castellanos y leoneses, el sistema del Esla y Órbigo, en León, ha registrado un crecimiento total del 32,1% desde la borrasca Francis, pasando del 54,7% al 86,8%. Este aumento no ha afectado por igual a todas las infraestructuras: Villameca ha ascendido del 35,8% al 81,8%, mientras que Barrios de Luna ha pasado del 41,2% al 83,9%, siendo ambos objeto de desembalses progresivos por la CHD. Por su parte, el Porma ha subido del 59,6% al 88,4% y Riaño muestra una evolución similar, situándose en el 87,5%.
En Palencia, la reserva se divide en dos sistemas que han crecido de forma pareja. El Carrión ha subido un 20% (del 62,7% al 82,7%), con Camporredondo alcanzando el 80,6% y Compuerto el 84,2%, este último también bajo régimen de desembalse. El sistema del Pisuerga ha sumado un 16,5% en estos casi dos meses, pasando del 61,2% al 77,7%. En este conjunto, Cervera-Ruesga se sitúa en el 35,5%, La Requejada en el 73,6% y Aguilar de Campoo en el 80,5%, sumándose este último a las tareas de desembalse progresivo.
Por su parte, el sistema del Arlanza en Burgos registró un incremento del 28,6% a causa de las precipitaciones, pasando del 57,8% al 86,4%. En detalle, el embalse de Arlanzón subió del 71,4% al 100%, mientras que el de Uzquiza pasó del 53,7% al 82,4% tras haber sido sometido a desembalses progresivos. En Soria, el embalse de Cuerda del Pozo, perteneciente al sistema del Alto Duero, alcanzó el nivel de aviso rojo el lunes 16 de febrero y ayer marcaba el 85,3%, frente al 64,9% que presentaba al inicio de las borrascas, lo que obligó a iniciar las maniobras de desembalse preventivo.
Esta situación fue aún más extrema en Linares del Arroyo (Segovia), dentro del sistema Riaza-Duratón y Cega-Eresma-Adaja, que experimentó un aumento del 63,1%, disparándose del 27,8% al 90,9% a pesar de los desembalses. Mientras tanto, el Pontón Alto se mantiene al 100% de su capacidad. Sin embargo, este es un caso especial debido a su reducida dimensión de apenas 7,4 hectómetros cúbicos, por lo que sus niveles suelen bajar únicamente durante el periodo estival.
En Ávila, dentro del sistema Cega-Eresma-Adaja, el embalse de Castro de las Cogotas aumentó su volumen del 54,9% al 82,4%, lo que requirió desembalses progresivos por parte de la CHD. Por su parte, Salamanca presenta realidades distintas respecto al resto de la Comunidad en sus dos sistemas: en el Tormes, el embalse de Santa Teresa apenas creció un 5,2%, situándose en el 80,5%. Por el contrario, el sistema Águeda es el único que registra un balance negativo total del -5,7%. En concreto, el embalse de Irueña descendió un 4,2% hasta quedarse en el 62,9%, mientras que el de Águeda bajó del 83,1% al 73,5%.
Este tren de borrascas ha provocado un aumento generalizado de los caudales y de las reservas en la cuenca del Duero. Mientras una parte de las presas han tenido que aliviar presión para gestionar un excedente, el sistema Águeda se mantiene como la única excepción a esta tendencia, al registrar un balance negativo. Con la llegada de la borrasca Pedro, la número 16 de esta temporada, la atención de la CHD permanece fijada en la evolución de los ríos y los niveles de los embalses que, tras casi dos meses de temporales ininterrumpidos, encaran el tramo final del invierno con sus reservas superiores al 83%.