Diario de Castilla y León

ENOTURISMO

Castilla y León lidera el otro negocio del vino

Las rutas del vino despliegan un escaparate de 10.358 kilómetros en la Comunidad

Una visita en la bodega Cuatro Pasos de la ruta de El Bierzo.

Una visita en la bodega Cuatro Pasos de la ruta de El Bierzo.ICAL

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Los antiguos griegos ya tenían interiorizada la tradición en honor al vino con Dionisio, dios de este producto, la locura y el teatro. A lo largo de la historia esta bebida fermentada representa una cultura y una forma de ocio que perdura en el tiempo a través del enoturismo.

En el último año, 425.652 personas recorrieron las estancias, entre museos y bodegas, de la denominación de origen de Ribera del Duero, la ruta más visitada en el 2024 en Castilla y León según la Asociación Española de Ciudades del Vino, ACEVIN.

Entre viñedos, donde las raíces guardan siglos de historia y bodegas que se preparan para ser degustadas, nace y crece parte de la esencia de Castilla y León. Cada cepa con sus notas características propias, aromas e intensidades atrae la curiosidad de todo tipo de visitantes. Entre ellas están las cuatro Denominaciones de Origen (DO) más conocidas de la comunidad, Rueda, Ribera de Duero, El Bierzo, Toro y Cigales.

El enoturismo comprende actividades de ocio relacionadas con el arte de este brebaje de color rojo o blanco a través de su historia, el paisaje y las emociones. En Castilla y León comenzó a dar sus primeros pasos en este sector del turismo en el año 2008.

Hoy, el mundo celebra la unión del turismo gastronómico, cultural y enológico que en España realizaron 3.036.878 personas en 2024, alcanzando Castilla y León el podio de la región más visitada, con este propósito, por delante de Andalucía con 491.443 y Cataluña con 395.286.

Este campo vuelve a crecer con fuerza en la comunidad. Después del impacto de la pandemia durante la temporada 2020 y 2021, los resultados actuales están acercándose a los niveles que tenían antes del COVID y en algunos casos hasta superándolos. En 2019, Castilla y León cerró el año con 549.348 turistas con destinos relacionados con el enoturismo, mientras en el año 2022 disminuyó el número de visitas a 474.282 personas y en 2024 fueron 624. 460 enoturistas los que recorrieron las calles de las viñas.

El 2020 fue un punto de inflexión en el sector. «El COVID nos abrió los ojos dando un motivo para que salgamos de casa, buscando actividades al aire libre, para que conozcamos las historias que hay detrás de los proyectos junto al factor humano, que es lo que atrae a la juventud», asevera el gerente de la Asociación Vino con Origen de Castilla y León y presidente de la ruta vino de la Sierra de Francia, Rubén De Arriba Rodríguez.

El cambio de propuesta en las actividades propulsó las rutas del vino castellano leonesas entre los jóvenes. También afirma que el incremento de las visitas al territorio están centradas en buscar la exclusividad, el vino es un hilo conductor que crea una ruta que al final es más que vino, ya que se conforman múltiples actividades como catas de aceite 0 degustaciones de productos ya sean embutidos, mieles y castañas.

«Cada vez el enoturismo está más de moda, cada vez hay más demanda de actividades singulares y de experiencias», afirma el gerente de la asociación.

Por otro lado están las visitas a bodegas, comidas en restaurantes y las pernoctaciones. Además, cada vez hay los enoturistas tienen más interés en conocer el entorno, el producto y su proceso. Por esta razón, las visitas por los viñedos capta más la atención de los enoturista. «El turista, cuando visita no sólo busca una actividad, sino que busca llevarse un recuerdo, crear una experiencia y las rutas del vino en particular son ese tipo de experiencias, del que se pueden crear momentos únicos», indica Rubén De Arriba Rodríguez.

Otra preferencia que tienen los visitantes esta relacionada con la sostenibilidad. Un factor que los turistas que realizan este tipo de actividades tienen en cuenta en estos últimos años.

Las tendencias evolucionan y en el enoturismo , ya sean en y en el tipo de experiencias reclamadas también cambian. «Antes las personas que realizaban este tipo de actividades eran de mediana edad, es verdad que era quizás más turismo de naturaleza, y a partir de ahora es gente mucho más joven que buscan cosas singulares», asevera el gerente de la asociación. No solo los amantes del vino se acercan a las tierras de Castilla para probar sus productos, ahora ya es un atractivo para el turista gastronómico, de naturaleza o para las familias.

En 2019, rutas como El Bierzo consiguió mostrar su trabajo a 24.858 personas. Tras el Covid e implantar las medidas de protección como por ejemplo los grupos reducidos, cerraron el año 2022 con cerca de 10.000 enoturtistas. En 2024 tuvieron 7.402 visitas entre las bodegas y los museos. En cambio Toro ha vivido una tendencia distinta, porque en 2019 tuvieron 35.885 turistas, pero después de la pandemia consiguieron subir el número de visitantes a cerca de 50.000 en 2022. Desde entonces se mantienen, ya que en 2024 tuvieron 58.807 personas en la ruta.

En cambio la denominación de origen Rueda a lo largo de los años consigue atraer a más personas. 41.382 enoturistas exploraron sus bodegas en 2019, en 2022 tuvieron un descenso de excursionistas a 36.000 y en el último año aumentaron sus espectadores a cerca de 40.000 según ACEVIN. Sus productos más famosos son sus cosechas de vino blanco, que atrae en septiembre a la mayoría del turismo de interior del país.

Cigales, conocido por sus experiencias alrededor del Canal de Castilla y sus vinos rosados, terminó 2019 con 18.259. Aunque durante la pandemia tuvo un descenso de las visitas, en 2024 recuperó sus cifras con 15.249 enoturistas.

Una de las rutas más famosa y de las pioneras en ser certificadas en el de las nueve certificadas en Castilla y León es la Ribera del Duero. La accesibilidad y la conservación del patrimonio son dos de sus características que más la representan. En 2019 casi consiguen llegar a los 400.000 excursionistas, con un total de 389.377. Después del descenso en el turismo, en 2022 recuperaron con 281.918 visitantes en sus bodegas y museos, y ya en 2024 tuvieron a 381.083, acercándose de nuevo a las marcas que tenían antes del Covid.

Arlanza, es uno de los destinos que más crecimiento tiene en los últimos tiempos. En 2019 registró 36.177 visitantes, en 2022 tuvo 75.031 y después en 2024 cerró con 113.704.

Otras rutas como Arribes, Sierra de Francia y Zamora también viven un momento de crecimiento en sus viñedos, duplicando sus cifras a lo largo de los años.

«Estamos recuperando las visitas que teníamos ya prepandemia. La evolución está siendo buena, pero además con mayor calidad», asegura el presidente de la ruta del vino de la Ribera del Duero y presidente de la Asociación de Rutas del Vino de Castilla y León, Miguel Ángel Gayubo.

Los datos demuestran que Castilla y León atrae a los amantes del vino, pero además está llena de recursos turísticos, de naturaleza, de patrimonio como castillos e iglesias y de gastronomía. La ruta del vino es la unión del recurso turístico al producto autóctono, que ofrece una amplia gama de ofertas y de experiencias en todas las nueve rutas del vino que hay en la comunidad autónoma. El río Duero es la vértebra del territorio, de la cual se desprenden siete de las nueve rutas del vino. Las dos que faltan, y no están dentro de esta columna vertebral, son El Bierzo y la Sierra de Francia, que están en parajes naturales con gran riqueza paisajística.

Una de las repercusiones que abarca el enoturismo es que ayuda con la despoblación en las zonas rurales a través de los servicios. Las rutas del vino crean negocios alrededor de ellas, restaurantes, tiendas o casas rurales. Gayubo expone que los alojamientos en un pueblo impulsan a que se genere movimiento, dinamismo y motiva a la gente joven crear un proyecto de vida o de negocio dentro del municipio.

También, el impacto económico que genera este tipo de turismo tiene repercusión en las localidades que albergan las rutas, destacando los viajeros internacionales. Aunque solo se contabilizan las visitas a museos y bodegas, el gasto total que realizan las personas que traspasan las fronteras, es elevado entre pernoctar, comer y el ocio. Todo por tener la posibilidad de experimentar los diferentes matices que ofrecen los vinos de Castilla y León.

«¿Quién nos iba a decir que en septiembre haya rutas del vino, que sean el punto fuerte del turismo, y sea el momento donde más visitas reciben?, ¿Y quién nos iba a decir que íbamos a tener más de 600.000 visitas en el interior, en Castilla y León,de turistas de todos los lugares del mundo? Por lo tanto, hay que sentirse orgullosos de Castilla y León», expresa Miguel Ángel Gayubo.

La consolidación del enoturismo en la comunidad autónoma motivó hace dos años a la creación de una asociación que representará a las diferentes rutas castellanoleonesas, y a través del apoyo de la Junta pueden impulsarse para proyectarse a nivel internacional y atraer a más enamorados de este producto. «Ahora hemos estado en una feria de vino y turismo en Italia, cosa que de otra forma no hubiéramos podido hacer» confirma Miguel Ángel Gayubo.

La asociación une a las nueve rutas certificadas, para trabajar entre ellas como un equipo y con un objetivo común, conseguir la máxima calidad en sus servicios. Como su presidente afirma, en el caso de que cada uno siguiera su propio camino individual, los recursos se diluirían mucho más y no conseguirían los números o las oportunidades a las que ahora acceden, como por ejemplo poder acudir a un evento de vino en Bilbao o en otros países. Además de poder ser referentes a nivel internacional.

El enoturismo es el principal factor de que el turismo de interior este en auge en los últimos años en Castilla y León. Además de llevar la esencia de la comunidad y de España al mundo.

Las rutas del vino despliegan un escaparate de 10.358 kilómetros

En Castilla y León, el vino no es solo una bebida, es memoria, tierra y tiempo. Cada copa cuenta una historia y cada ruta se presenta ante el mundo con su propio producto, con sus costumbres y su identidad. Las nueve rutas certificadas del vino, según la Asociación de Rutas del Vino de Castilla y León y ACEVIN, recorren desde la ribera del río Duero hasta los valles con cascadas de la zona de Arribes, en un escaparate que suma 10.358 kilómetros cuadrados.

Las denominaciones de origen más visitadas en el 2024, entre museos y bodegas, en la Comunidad fueron Arlanza con 113.704 y Ribera del Duero con 381.083.

Arlanza

Con más de 450 hectáreas de viñedos, una gastronomía local alrededor de la matanza del cerdo, una tradición vinícola desde el siglo VII y un gran patrimonio como el Monasterio de Santo Domingo de los Silos, la ruta del vino de Arlanza recorre el sur de la provincia de Burgos y el este de Palencia.

Arribes

Esta ruta esta rodeada de un paisaje natural único como cascadas de 50 metros de altura, cañones y desfiladeros. Entre las provincias de Salamanca y Zamora, los viñedos centenarios de la ruta del vino de Arribes transmiten el paso del tiempo. Los enoturistas pueden disfrutar de actividades como senderismo, ver diferentes tipos de aves en el Parque Natural de los Arribes del Duero o talleres de alfarería. Otro pilar fundamental es la gastronomía, a través de catas de aceites, catas de quesos y mermeladas.

El Bierzo

La gran características de esta ruta es la gran variedad de cepas autóctonas que posee como la mencía, para el vino tinto, y godello, para el vino blanco. Además, la gastronomía berciana tradicional y la de autor conviven en la zona, pero sin duda el producto más famoso es el botillo del bierzo.

La ruta cruza parte del Camino de Santiago, integrándose dos los dos atractivos turísticos. Se convierte en un punto de encuentro para peregrinos y amantes del enoturismo.

Cigales

El Canal de Castilla en su paso por el municipio de Cigales deja uno de los principales recursos turísticos para la denominación de origen (DO), además de alimentar las raíces de los viñedos.

Las bodegas subterráneas son un espacio único y singular de la ruta, junto a sus diferentes actividades como los «Senderos del Clarete», donde el cicloturismo se une a la enología. Una de las características de la DO de Cigales es la estrecha relación que hay entre la naturaleza y el deporte.

Los vinos rosados son la especialidad de la zona, y se disfrutan junto a sus productos de elaboración propia como los quesos, la miel o la morcilla. Aunque el plato por excelencia es el lechazo asado.

Ribero del Duero

Una de las rutas más importantes tanto nacional como en Castilla y León. Su territorio abarca, de norte a sur y de este a oeste la comunidad. Más de 50 localidades conforman las actividades y bodegas en la ruta de la Ribera del Duero. El gran patrimonio que concentra entre museos, bodegas subterráneas, parques naturales y conjuntos históricos crean un gran abanico de actividades que los enoturistas pueden realizar.

La gastronomía es una de las principales atracciones para los visitantes. El lechazo o cordero lechal es el plato estrella junto al embutido, la sopa castellana o los hojaldres.

Rueda

El vino Verdejo es el protagonista de esta denominación de origen y una de sus especialidades son los vinos blancos. En el corazón de Castilla y León, se puede pasar de dar un paseo a caballo, a visitar la fauna del Parque Natural Las Riberas de Castronuño a invertirse en el patrimonio histórico que recuerda el paso del tiempo en la ruta como sus bodegas subterráneas con galerías medievales.

Como en otras rutas, la cocina tradicional y vanguardista coexisten, llegando a conseguir reconocimientos.

Sierra de Francia

Las características singulares de esta ruta invitan al enoturista a apreciar cada uno de los detalles que la complementan entre el patrimonio artístico, histórico y natural. La variante, Rufete, es la principal entre sus viñedos. Más de 15 localidades crean un recorrido gastronómico en el que se pueden disfrutar platos tradicionales como las patatas meneadas o el cabrito asado.

Toro

Entre el sureste de la provincia de Zamora y el suroeste de Valladolid se encuentra la denominación de origen de Toro. El patrimonio histórico románico junto a los museos que muestran a los visitantes una manera divertida de conocer el trabajo y el producto de la tierra, son algunas de las alternativas para realizar en esta ruta. La elaboración de quesos junto a las catas son las actividades que más se realizan entre los enoturistas.

Zamora

Las diferentes posibilidades de disfrutar de la denominación de origen de Zamora, ya sea a pie o en bici, en las que se puede preciar el arte romántico o recorrer parte de la Vía de la Plata del Camino de Santiago a través del vino y la gastronomía.

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