El Procurador dice a la Junta que llamar ‘amigo’ a los socios del Club de los 60 es edadismo
El Común recuerda a la Consejería de Familia de Castilla y León que la «infantilización» y el «paternalismo» puede entenderse como «discriminación por edad»

Escaparate de una agencia de viajes, en una imagen de archivo.
¿Puede una expresión, en apariencia cariñosa, resultar ofensiva? Uno de los inscritos en el ‘Club de los 60’ tiene claro que sí. Considera que el tratamiento utilizado por la Junta de Castilla y León no es el más adecuando cuando llama «amigo» a los usuarios del programa de viajes, y el Procurador del Común ha respaldado su queja y ha pedido a la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades que «evite la infantilización en las comunicaciones escritas» que dirige al colectivo de personas mayores porque «puede ser tomado como una discriminación por edad».
A juicio del conocido como Defensor del Pueblo, un «exceso de familiaridad» puede convertirse en una falta de respeto, por lo que pide al departamento que dirige Isabel Blanco que utilice «una terminología más neutral y equidistante». Esto implica que no debería encabezar sus comunicaciones con un ‘Querido/a amigo/a’, como hasta ahora.
Se trata de la fórmula empleada en el arranque de la carta de bienvenida que Familia envía a los usuarios cuando se hacen socios del Club y, según justificaron desde la propia Consejería, lo hacen «siguiendo el uso social de la cordialidad y con la intención de mantener un trato cercano». Sin embargo el empleo de términos demasiado cariñosos, le ha respondido el Procurador, puede provocar el efecto contrario, como así ha ocurrido.
«Los ciudadanos precisan de un trato desde el respeto, pero por tener más edad puede no ser aconsejable un exceso de familiaridad que puede confundirse con paternalismo, por lo que la edad no ha de interferir en el estilo de tratamiento y comunicación. Lo contrario puede ser tomado como una discriminación por edad, lo que se ha venido a denominar como edadismo, bajo el que se oculta una aparente familiaridad y amabilidad, simplificando la profunda y plural realidad de las personas», razona la institución capitaneada por Tomás Quintana, tomando como referencia la 'Guía de atención y trato adecuado a las personas mayores' de la Comunidad de Madrid.
En su resolución, el Procurador añade que existe «numerosa evidencia científica» sobre las «consecuencias negativas» que el «lenguaje edadista» tiene sobre el «bienestar emocional y social» de las personas mayores , y por eso insiste en la necesidad de emplear un lenguaje «más neutral y equidistante».
Así, aunque Tomás Quintana no duda de que la intención de la Consejería de Familia sea la de «fomentar la cercanía con el ciudadano» mediante el uso de la expresión ‘Querido/a amigo/a’, considera «comprensible» que haya podido producir «malestar en algunos destinatarios». «Es necesario, pues, potenciar y reforzar las relaciones y confianza con las personas mayores, pero también hacer un uso adecuado del lenguaje en cada momento para que la relación sea lo más satisfactoria posible para todas las partes», refleja en una reciente resolución.
Para sustentar su posición, en el documento cita también el 'Informe mundial sobre edadismo', de la Organización Panamericana de Salud; la publicación 'El edadismo en la utilización del lenguaje', firmado por M. Sánchez-Izquierdo y G.Fernández-Mayoralas en la Revista Española de Geriatría y Gerontología; y el artículo 'El lenguaje de la edad', de Frank H. Nuessel.
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«Existe numerosa evidencia científica que muestra que el lenguaje edadista hacia las personas mayores tiene consecuencias negativas en su bienestar emocional y social. El uso de términos infantilizantes para referirse a los adultos mayores puede generar sentimientos de inferioridad y disminuir su autoestima», añade antes de considerar que el lenguaje es «una herramienta poderosa que puede influir en nuestras percepciones y actitudes».
Bajo esta premisa, añade que el lenguaje «es clave para transmitir significados y suposiciones» y por eso «está influenciado por las ideas sociales sobre el envejecimiento» y, además, «contribuye a la creación de estereotipos».
Amparado en este argumentario, el Procurador del Común insta a la Consejería de Isabel Blanco a «promover unas interacciones sociales adecuadas con las personas mayores», evitando la «infantilización» en las comunicaciones que les remite, porque un lenguaje «paternalista o con un tono excesivamente protector, familiar o cariñoso» puede «generar malestar» en los receptores, al no existir un vínculo afectivo previo que lo justifique.