Diario de Castilla y León

INDUSTRIA

La crisis de Azucarera pone en jaque 60 millones de fondos europeos a la remolacha

Las opas alertan que la evolución negativa del sector podría provocar que Europa dejará de considerarlo estratégico

Las hectáreas sembradas se reducen a 18.000 en la presente campaña, casi la mitad menos que el año pasado

Fábrica de Azucarera en La Bañeza, en una imagen de archivo

Fábrica de Azucarera en La Bañeza, en una imagen de archivoEP

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Valladolid

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Si la primera preocupación que desencadenó el anuncio de cierre de Azucarera de su planta en La Bañeza fueron los despidos que arrastraría, con un total de 193 trabajadores afectados en Castilla y León, la situación entraña un aspecto tan ligado a la economía como al futuro al mundo rural. Además, podrían estar en jaque, no a corto pero sí a un medio o largo plazo, los 60 millones que la remolacha recibe en ayudas de fondos europeos.

Y es que desde la Unión Europea se revisa periódicamente qué sectores estratégicos que merecen recibir ayudas acopladas dentro de la Política Agraria Común (PAC), que en el caso de la remolacha alcanza una partida de 60 millones para el cultivo de remolacha entre los fondos financiadas por el Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA) y por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER).

Sesenta millones que la crisis de Azucarera vendría a poner en jaque al debilitar al sector y hacer que Europa, si observa que pierde peso en el cultivo y en la producción, deje de considerarlo estratégico. Las organizaciones agrarias lanza la voz de alarma. Y lo hacen a la vista de los datos, que reflejan cómo la remolacha ha ido variando en superficie a nivel regional con el paso de los años, ya que si en el año 2021 hubo 31.800 hectáreas destinadas al cultivo de remolacha azucarera, en 2023 la cifra se redujo a 24.480 y ahora «vamos a estar sobre las 17.500 hectáreas sembradas en la Comunidad, de las cuales casi 10.000 corresponden a ACOR y el resto a Azucarera», detalla el presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo.

Con la misma fórmula, la perspectiva vivida durante la actual campaña conllevará que haya menos solicitudes de la PAC, lo que sería una continuación de la tendencia sufrida entre 2023 y 2024, cuando se produjo un descenso del 3,85% en el número de solicitudes recibidas por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural. De eso alertan las opas, de esa la evolución negativa del sector, con un cultivo en el que las hectáreas sembradas se reducen a 18.000 y cada vez menos productores, y del riesgo que eso supone para continuar siendo estratégico en Europa. Un sector, el remolachero en el que Castilla y León siempre ha sido puntero, con más del 80% de la producción del país.

Eso sí, desde Asaja se tiene claro que, de momento, ni las ayudas correspondientes a los pagos directos asociados de la PAC ni las del Programa de Desarrollo Rural (PDR) están en «entredicho». «El agricultor que lo siembre va a seguir teniendo esas ayudas y desde luego Asaja va a mantener la postura de apoyo al cultivo de la remolacha en estas dos líneas, tanto en pagos asociados como en el PDR», asevera Dujo, que explica que la Unión Europea no va a poner «ninguna contrariedad» porque son «políticas» respectivas al Gobierno de España –en el caso de la PAC– y a la Junta de Castilla y León –por parte del PDR–.

De esta forma, se evitaría un caso similar al que ocurrió con la producción de tabaco, que durante décadas fue un cultivo importante, especialmente en El Bierzo, hasta que en el año 2010 desaparecieron totalmente las ayudas directas acopladas en toda España por parte de la UE, que lo dejó de ver como un sector estratégico. Y ante esta falta de apoyo público, la mayoría de los productores dejaron de cultivar tabaco, al no ser ya rentable sin apoyo público.

Por su parte, el coordinador de la Alianza UPA-Coag de Castilla y León, Aurelio González, lanza un mensaje de alarma: «Si queremos mantener un sector vivo, tenemos que mantener esas ayudas». Aurelio González muestra la «preocupación» del sector remolachero tanto por los efectos en el mercado del azúcar como en el de los cereales tras el cierre de Azucarera en La Bañeza y la reducción de hectáreas sembradas, con cada vez menos agricultores que se decanten por la remolacha.

«Si quitan la ayuda, se acabó», asevera el coordinador de UPA-Coag. Eso sí, se muestra prudente a la espera de una futura reorganización para garantizar a los agricultores su cultivo. «Es importantísimo, ya no solo para los agricultores y el transporte como para las industrias que venden abonos, frutosanitarios... Y es importante ayudas a quien está haciendo las cosas bien, como es la Cooperativa Acor, como también es importante mantener y garantizar la permanencia del cultivo, porque por los precios del azúcar, hace unos años estaba muy alto, era rentable y ahora no», concluye.

Si nada cambia en esta práctica agrícola, la financiación seguiría igual. Pero si ocurre lo contrario la financiación podría encontrarse en jaque, al atisbar menos superficie cultivada, menos productores y la desaparición de industrias, como Azucarera. O lo que es lo mismo, dejaría de ser un sector estratégico.

«Ahora mismo creo que si queremos mantener el cultivo de remolacha, deberían seguir manteniéndose las ayudas, tanto la asociada a la producción como la agroambiental», considera el coordinador de UPA-Coag. Pero con o sin los fondos europeos para agricultores y ganaderos, el también secretario general de UPA en la Comunidad menciona que «si el precio no acompaña, la remolacha se va a dejar de sembrar». Un razonamiento que, además de ser la futura consecuencia del cierre de Azucarera, ya existía durante la presente campaña debido a los precios de «ruina» que este año ha ofertado la empresa para la contratación de remolacha.

Unos costes que conllevaron la propia pérdida de superficie, que viene a ser uno de los aspectos que concretó la filial del grupo británico Associated British Foods (ABF) para cerrar su planta en La Bañeza y y el cese de la molturación de remolacha en la planta de Miranda de Ebro, en Burgos para concentrarlo sólo en la zamorana de Toro.

Una «crónica de una muerte anunciada» para UPA-Coag, que apunta que el «truco» utilizado por Azucarera para sus propios intereses era imponer un sistema de remuneración que tenía en cuenta la variabilidad del precio internacional del azúcar, pero solo cuando estaba en niveles bajos, para justificar la bajada del precio al remolachero. Un precio en el que, además, se incluía dentro la ayuda respectiva a través de la PAC. «Ese es el mal que nos aqueja siempre el sector, que otros nos hacen las cuentas», refleja al respecto Aurelio González.

Con esos precios bajos, unido al cierre de Azucarera, los objetivos de siembra y molturación no están en previsión de que se cumplan. Dos factores a los que se añaden el «tardío» inicio de campaña, como coinciden desde Asaja Castilla y León. «La lluvia nos ha impedido recoger la campaña anterior y retrasar las labores de siembra de los nuevos cultivos», explica Donaciano Dujo, presidente de esta organización profesional agraria. «Se ha juntado el hambre con las ganas de comer», añade Aurelio González ante esa unión de factores que, bajo ambas perspectivas, abocan a una menor cantidad de hectáreas sembradas durante este año.

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