Diario de Castilla y León

El Gobierno activa dos días antes de la elecciones el impacto ambiental de autovía Valladolid-León que dejó caducar para tener paralizado el proyecto

El Ministerio de Transportes anuncia a horas del cierre de campaña que el departamento de Teresa Ribera ha concedido el permiso ambiental a los dos tramos entre Villanubla y Rioseco dos años después de que caducara el anterior por la pasividad de la ministra Raquel Sánchez

La ministra Raquel Sánchez.-ICAL

La ministra Raquel Sánchez.-ICAL

Publicado por
Felipe Ramos
Valladolid

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No hay nada como una campaña electoral para que se aproveche a sacar del cajón del olvido proyectos y obras parados. Eso es lo que acaba de hacer el Gobierno de Pedro Sánchez, activar dos días antes de la elecciones generales del próximo domingo día 23 el impacto ambiental del autovía Valladolid-León, que dejó caducar para tener paralizado el proyecto. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de Raquel Sánchez anuncia a horas del cierre de campaña que el departamento de Transición Ecológica y Reto Demográrico de Teresa Ribera ha concedido el permiso ambiental a los dos tramos entre Villanubla y Rioseco, casi cuatro años después de que caducara el anterior, por la pasividad de la ministra Raquel Sánchez.

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Casi cuatro años, desde el 9 de diciembre de 2019, tal y como publicaba este periódico, lleva caducada la Declaración de Impacto Ambiental de los 27 kilómetros de los tramos de Villanubla-La Mudarra (11 kilómetros) y La Mudarra-Medina de Rioseco (16 kilómetros), para paralizar  el proyecto y no hacer nada, en sintonía con el resto de infraestructuras de Castilla y León, que el Ministerio de Transportes mantiene empantanadas.

Y ahora, sorprendentemente, reactivan el impacto ambiental a la desesperada, según detallan en una nota remitida por la Delegación del Gobierno de Castilla y León. "El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) ha obtenido la Declaración de Impacto Ambiental favorable a los proyectos de la autovía A-60 entre Villanubla y Medina de Rioseco, en la provincia de Valladolid. Este hito supone un paso fundamental hacia la aprobación final de los proyectos, que servirán de base a las obras que se liciten", detallan en el comunicado en el que, por supuesto, nada se dice de esos casi cuatro años de caducidad del impacto ambiental.

El Mundo de Valladolid adelantó en octubre de 2022 que el Gobierno había dejado caducar el impacto ambiental de la Valladolid-León.

El Mundo de Valladolid adelantó en octubre de 2022 que el Gobierno había dejado caducar el impacto ambiental de la Valladolid-León.

Lo que sí se recoge es el mensaje tantas veces repetido, que la autovía A-60 entre Valladolid y León, ofrecerá una alternativa de alta capacidad a la actual carretera N-601. "Los dos nuevos tramos, que comprenden Villanubla-La Mudarra (11 km) y La Mudarra-Medina de Rioseco (16 km), permitirán la continuidad con el tramo de 13,7 km entre Valladolid y Villanubla. Esto se suma a los 20,3 km puestos en servicio en 2019 entre Santas Martas y Puente de Villarente y al tramo desde Puente de Villarente hasta León de 7,3 kilómetros", indica, además de añadir que se incluirán las variantes de la N-601, en La Mudarra y Medina de Rioseco.

Afirmaciones que pudieran dar a entender que las obras van a iniciarse ya. Nada más lejos de la realidad, porque ahora tendrá que llegar las licitaciones y adjudicaciones de los proyectos y de las obras. Trámites que llevarán años, sin olvidar que este impacto ambiental, que se dejaba caducar hace cuatro años y que el Ministerio de Transición Ecológica ha tenido en su cajón más de dos años, tiene aún que ser publicado y seguir unos trámites que llevarán su tiempo.

Un caso único en la historia, que se haya dejado caducar un impacto ambiental de una autovía, por lo que supone de complejidad y de gasto. Lo que demuestra la dejadez, la desidia y la desafección del Ministerio de Transportes con Castilla y León. El Ministerio de Transportes, entonces dirigido por José Luis Ábalos, dejaba caducar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del tramo central de la autovía, en el que se incluyen los trayectos entre Villanubla-La Mudarra y La Mudarra-Medina de Rioseco, todos ellos en la provincia de Valladolid.

Tramos, estos dos últimos, para los que el entonces Ministerio de Fomento, ahora de Transportes, con Ábalos al frente había realizado dos contratos de servicio en septiembre y octubre de 2018 para que se llevarán a cabo las redacciones de los proyectos, que suponían una inversión de 2,2 millones de euros, para los 11 kilómetros entre Villanubla y La Mudarra y los 16 entre La Mudarra y Medina del Rioseco. Y todo con un plazo de ejecución de 24 meses ,  es decir dos años. Vamos, que tendría que haberse llevado a cabo casi antes de la pandemia.

La realidad, un ejemplo más de la desidia de un Ministerio de Transportes de Raquel Sánchez, que hace que mantengan empantanadas prácticamente todas las obras que de ella dependen en Castilla y León. Y para muestra, ahí está el caso de los tramos Autovía del Duero (A-11), a su paso por Valladolid: los 14,5 kilómetros entre Quitanilla de Arriba y Olivares de Duero y los 20,2 kilómetros que unen Olivares y Tudela de Duero, en lo que Raquel Sánchez desprecia a Valladolid y continúa sin fijar con claridad cuándo será el final exacto de las obras de estos casi 35 kilómetros, todo ellos en un recorrido llano, de la A-11 en la provincia vallisoletana. Tras las reiteradas preguntas de este periódico, tanto a la Delegación del Gobierno de Castilla y León como al Ministerio, desde el departamento de Raquel Sánchez se limitan a señalar en un escueto correo electrónico de apenas tres líneas que «relación al modificado al que alude la referencia del Consejo de Ministros, es decir el modificado de 11 millones del tramo Olivares-Tudela, el mismo no supone ninguna alteración en el ritmo ni en el plazo vigente de las obras del tramo Olivares- Tudela, de la autovía del Duero A-11». No supone alteración si no fuera por el hecho que debería estar finalizado hace casi un año.

 

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