Diario de Castilla y León

LA ESPUELA

Miguel Ángel Hernández: «Creíamos que al papel le quedaban cuatro días pero aún tiene mucha vida»

PRESIDENTE DEL GREMIO DE LIBREROS DE VALLADOLID. Representa a un colectivo que vive hasta el lunes una de sus dos grandes citas del año. Un gremio resiliente ante las amenazas del libro electrónico, la piratería, y que apuesta por diferenciarse de las grandes superficies a base de dar servicio de calidad al cliente: «Mucha gente cree que si se compra un libro ‘online’ es más barato, y no es así», señala.

Miguel Ángel Hernández. - J. M. LOSTAU

Miguel Ángel Hernández. - J. M. LOSTAU

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Santiago G. del Campo
Valladolid

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Pregunta.– Se acaba de celebrar el Día del Libro. ¿Que novedades han llevado a sus puestos los libreros?

Respuesta.– El 23 de abril es una jornada que se celebra en todo el mundo. Hay que destacar que el descuento que hemos ofrecido el sábado en los puestos instalados en la Plaza de España lo alargamos hasta el lunes 25 en las librerías, para quien no ha podido acercarse. Es un 10% en un precio que, hay que recordar, está tasado por ley. Este Día del Libro es el único momento en el que está permitido hacer descuento, o bien la Feria del Libro de junio.

En contra de lo que piensa mucha gente, el precio de un libro tiene que ser el mismo en una librería que en otra, o en un gran almacén, o en internet. Hay mucha gente que cree que si lo compra online le va a salir más barato, y no es así. Es importante que la gente lo sepa. Y en una librería damos un servicio más cercano y mejor.

P.– ¿Cuántas librerías han participado saliendo al aire libre?

R.– Veintitrés. Este año unas pocas más. Se han instalado puestos de 4 metros y ha estado muy concurrida la Plaza de España, pese a la lluvia. Ha sido la primera cita en condiciones normales tras la pandemia. También se ha repartido, como otros años, junto a la Asociación de Confiteros, gratuitamente, un dulce en forma de libro. Lo hemos retomado tras el Covid. Las librerías, por cada libro vendido, dieron un vale para recoger, en un puesto de los confiteros, su porción de pastel. Exquisito.

P.– La pandemia frenó la feria...

R.– El año pasado sí que se hizo. En el 2020 no, porque estábamos confinados. En 2021 se pudo organizar, aunque estaba acotado, y aun así fue muchísima gente, porque además hizo muy bueno. Esta ha sido la primera vez totalmente abierto, sin mascarilla, sin recorrido de entrada y salida…

P.– Ya está a la vista la Feria del Libro, a menos de dos meses. ¿Se puede anunciar alguna novedad?

R.– Será del 3 al 12 de junio. Son 10 días. Estamos preparando cosas con autores que van a venir a firmar, pero todavía está todo en hilvanes. Estamos trabajando en ello.

P.– Aparte de ferias y celebraciones, ¿qué tal va el gremio, con la crisis causada por el coronavirus?

R.– Lo estamos notando muchísimo. Pensábamos que este año ya íbamos a remontar, pero no. Somos conscientes de que la situación económica es difícil, la inflación… Eso está pasando también factura en las librerías, por supuesto. Cuando las personas tienen problemas para cubrir las necesidades básicas, comienzan a recortar otros gastos. Y estamos viendo que en los libros se ha frenado el consumo, como en otros artículos que no se consideran de primera necesidad.

P.– ¿Se puede precisar algún porcentaje en ese descenso?

R.– Este año estamos facturando entre un 10 y un 20% menos que en estas fechas antes de la pandemia. No hemos recuperado las cifras de 2019, aunque tenemos expectativas e ilusión puestas en citas como el Día del Libro y la Feria del Libro, dos fechas muy importantes para nosotros.

P.– ¿Influye en esa bajada de ventas la competencia del libro electrónico?

R.– Algo hay, pero el lector sigue prefiriendo el papel. A mucha gente le han regalado el libro electrónico, las tablets, pero vuelven al papel. Donde esté un libro en papel, que lo puedas tocar, volver las páginas adelante o atrás... La gente lo prefiere.

P.– ¿Pese al libro electrónico y la piratería, que también hay mucha con el libro electrónico, el papel aún tiene larga vida?

R.– La gente que es lectora de verdad, aunque también los hay que usan tablet, por supuesto, suele preferir los libros de toda la vida. Hace unos años pensábamos que al papel le quedaban cuatro días, pero no: le queda mucha vida, mucho recorrido. Sigue habiendo muchas editoriales y se sigue haciendo mucho en papel. 

P.– Para paliar esta bajada de ventas y como parte del sector de la cultura, ¿tiene el gremio alguna ayuda de las instituciones?

R.– Ahora mismo no, porque es la primera parte del año. Es a partir de ahora, a partir de junio, cuando vamos a notar si realmente tenemos recuperación o no. Los libros de texto, la gente que trabaja el principio de curso… Es a partir de ahora, quitando Navidades y Reyes, porque luego hay un pequeño bajón que este año ha sido más grande por las circunstancias en las que estamos.

P.– ¿Qué libros se venden más?

R.– Hay de todo, aunque lo que yo veo es que se compran más las novedades, los best sellers... Pero también está el cliente que pide un título determinado, y se le presta el servicio. Se lo podemos encargar y enviar por correo.

P.– ¿Tienen mucha presencia las librerías de Valladolid en internet?

R.– Sobre todo las más grandes. Las más pequeñas trabajamos más las redes sociales. Por Facebook se vende a los seguidores, que son clientes; por Whatsapp vas informando sobre las novedades a tus clientes, o te envían ellos algún pedido… Es un poco más entre nosotros.

P.– ¿Cuántas librerías están asociadas al Gremio de Libreros, y cuántas faltan por asociarse?

R.– Somos más de 30. Todos los años se van apuntando más. Este año se han ido dos, pero han llegado tres o cuatro nuevas. Se han abierto hace poco. Se apuntan y se asocian porque es muy importante estar asociado para conseguir cosas, hacer fuerza ante las administraciones, ir a ferias... La mayoría de las librerías de Valladolid estamos asociadas. La unión hace la fuerza.

P.– ¿Qué le piden a las administraciones?

R.– Ayudas al sector del libro. Por ejemplo el año pasado hubo bonos que hizo el Ayuntamiento para consumir, que la gente pudo gastar en libros. Esperamos apoyo al sector. Tanto publicidad como bonos, a los colegios, a los niños para que compren en el comercio tradicional…

P.– La creencia general en los últimos años es la contraria, que las librerías solo se cierran.

R.– No, no. Se siguen abriendo librerías, y siguen funcionando las editoriales. Hubo una época en la que sí, cerraron muchas, pero porque había muchísimas. En mi zona, por ejemplo, había cuatro, casi una en cada calle. Al final quedamos un par de ellas. Es el mercado. Antes se abrían negocios a todo trapo. Las que quedamos estamos muy bien situadas y damos muy buen servicio.

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