AHOGAMIENTOS
Castilla y León supera en ahogamientos a la Comunidad Valenciana, País Vasco y Baleares
2025 deja el peor balance de la última década, con 31 fallecidos, lo que eleva el acumulado a 205

Dispositivo desplegado para buscar al niño que murió ahogado en la playa de Las Moreras.
Con la llegada del calor, aumentan los baños en piscinas, ríos, playas fluviales, pantanos y lagos… Castilla y León carece de kilómetros de costa; sin embargo, las cifras de víctimas por ahogamiento superan las registradas en comunidades con mar. Hasta mayo, la región sumó nueve muertes, el 7,2% del total nacional. Con este balance, se sitúa en el quinto puesto de la tabla de mortalidad de toda España, según el informe nacional de ahogamientos (INA) de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.
En concreto, se sitúa por encima de comunidades costeras como la Comunidad Valenciana, con siete víctimas, o el País Vasco, también con siete fallecidos. Asimismo, supera a la Región de Murcia, con cinco muertes; Cantabria, con tres; y las Islas Baleares, con dos.
A estos datos se suman los del mes de junio, que elevan la cifra de ahogamientos hasta la docena. En Valladolid, un niño de nueve años murió en las aguas del río Pisuerga. En la provincia de Zamora, los equipos de rescate hallaron el cuerpo sin vida de un hombre en el embalse de Ricobayo. Asimismo, se añade el caso de Ávila, donde un hombre de 51 años falleció en una piscina privada.
Castilla y León
Castilla y León registra 17 ahogados en ríos y pantanos en el comienzo del verano
Diego González
El caso más dramático en la Comunidad fue el registrado el pasado mes de mayo en la provincia de Palencia, donde una madre y una abuela perdieron la vida al intentar rescatar a un niño en la presa de Baños de Cerrato.
«Hay que vigilar en todo momento a los menores; la separación no debe superar la longitud de un brazo en las zonas de agua», aconseja Irene Cortés, directora de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León, antes de añadir que hay que bañarse en lugares autorizados para ello.
«Los ríos, pantanos y lagos son zonas de alto riesgo, donde pueden aparecer corrientes fuertes bajo la superficie. También pueden formarse remolinos sin visibilidad y, en el momento de la inmersión, la corriente puede arrastrarte hacia el interior», expone. En la actualidad, la Junta contabiliza 32 zonas de baño en ríos, lagos y embalses autorizadas y con vigilancia hasta el 15 de septiembre.
Al analizar el periodo comprendido entre 2015 y 2025, los informes de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León documentan 205 muertes en espacios acuáticos de la Comunidad. 2025 finalizó con 31 fallecimientos, cifra que igualó el récord de 2016 y triplicó las nueve muertes registradas en 2021. Durante este periodo, los ahogamientos de esta región supusieron el 4,45% de los 4.602 decesos registrados en España.
El volumen de mortalidad en ríos y pantanos de la Comunidad aplasta a las comunidades del interior de la península. En 2025, las 31 muertes de Castilla y León duplicaron con creces los 13 decesos de Castilla-La Mancha. A su vez, quintuplicaron los seis fallecimientos de Aragón y multiplicaron por 10 las tres pérdidas de Extremadura. La comparación con las comunidades costeras arroja datos sorprendentes. En el año de récord de la década, la región de interior superó las 26 víctimas de Islas Baleares y duplicó las 14 muertes de País Vasco.
«Al no ver lo que hay bajo la superficie, es posible chocar contra rocas o masas de lodo y sufrir lesiones en el cuello», alerta la directora de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León, quien advierte de que los cambios de temperatura también suponen un riesgo: «Tras horas de exposición al sol, el cambio de temperatura al entrar en el agua puede provocar un shock y dejar a la persona inconsciente».
Después de comer, conviene esperar un tiempo antes de entrar en el agua. «Si se come unos minutos antes y se entra en el agua, se puede producir un corte de digestión. Entrar en el agua con comida en el estómago supone un riesgo», recalca Irene Cortés, antes de lanzar un aviso: «Los artículos hinchables y los flotadores de gran volumen con forma de cisne o pato pueden ser peligrosos porque vuelcan con facilidad y la corriente puede arrastrarte».
Para intentar frenar esta tragedia, la Junta acude a los pueblos de Castilla y León. «Desde el año 2021 desarrollamos un plan de autoprotección mediante el que visitamos, a lo largo del año, las localidades de menos de 500 habitantes y adaptamos los consejos para explicar los riesgos específicos de cada entorno», relata.
A pesar de los esfuerzos, siguen muriendo personas por ahogamiento. «Las cifras apenas varían. Que haya una sola víctima por ahogamiento ya es un exceso», lamenta. Ante tragedias como la de Palencia, en las que familiares del ahogado mueren al intentar rescatarlo, expresa pesadumbre: «Es una situación de angustia en la que no se piensa, se actúa por inercia y los nervios juegan una mala pasada».
Ávila
Mantiene cifras de contención en el mapa de la Comunidad durante la década. Entre 2015 y 2025, la provincia no sumó fallecimientos en 2015. El pico de mortalidad se ubicó en 2017 y en 2019, con marcas de dos fallecimientos por campaña. En el resto de ejercicios, como 2018, 2020, 2021, 2022 y 2023, anotó un ahogamiento por curso. En 2024 subió a dos decesos y en 2025 regresó a una víctima.
Burgos
Los registros de la zona muestran cifras de contraste a lo largo de los 10 años de recuento. Arrancó en 2015 con una pérdida. En 2016, 2017 y 2019, los informes de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León recogieron cuatro fallecidos por año. Sufrió bajadas hasta una muerte en 2020 y 2022. En 2023 aportó tres fallecimientos y en 2024 anotó de nuevo cuatro víctimas. Cerró el año 2025 sin fallecidos.
León
El territorio de ríos y embalses comparte la cima de ahogamientos de la década. Desde 2015 hasta 2025 acumula una elevada siniestralidad. Empezó el registro con dos muertes en 2015. En 2016 alcanzó los cinco decesos. En 2019 llegó hasta la cantidad de siete víctimas. Tras bajadas a un fallecimiento en 2021 y dos pérdidas en 2022 y 2023, la lista repuntó a cuatro muertes en 2024. Durante el ciclo de 2025 sumó el tope con nueve decesos.

Lugar donde se produjo el ahogamiento de las dos mujeres en la presa de Palencia al tratar de rescatar al niño.
Palencia
La provincia muestra saltos de cifras a lo largo de esta década. Contabilizó una muerte en el inicio de 2015. Un año después, en 2016, sufrió un aumento hasta los cuatro fallecidos. Desde 2017 hasta 2022 encadenó ejercicios con uno o dos decesos. En 2023 consiguió un balance con cero muertes. En el curso de 2024 y 2025 aportó dos pérdidas por año. En 2026 ya suma, al menos, dos fallecimientos por culpa del drama en la presa de Baños de Cerrato.
Salamanca
Su evolución en la década presenta picos de peligro. En 2015 y 2021 no registró muertes. Sin embargo, alcanzó un techo de tragedia en el año 2016 con un conteo de cinco fallecidos. También registró tres ahogamientos en 2019. El resto de años osciló entre una muerte y dos víctimas, como en el recuento de 2024. Sumó tres fallecimientos en la campaña de 2025.
Segovia
La provincia anota por norma un fallecimiento o logra un saldo de cero muertes. Así ocurrió en la etapa de 2015 a 2017, con un recuento a cero. En 2019 llegó a las dos pérdidas. En el tramo de 2020 a 2023 mantuvo la cuota en una víctima por curso. En 2024 padeció una subida hasta las tres muertes. En 2025 regresó a la contención con un ahogamiento.
Soria
Presenta números de oscilación en el repaso de la década. En 2015 no registró muertes, al igual que en 2018. En 2016 y en 2021 aportó dos víctimas a la estadística. Durante 2017, 2019, 2020, 2022 y 2023 añadió un fallecido por inmersión. Por el contrario, en la temporada de 2024 sufrió un repunte hasta las cuatro víctimas de muerte. En 2025 retornó a la cifra de un deceso.
Valladolid
La provincia lidera la siniestralidad del decenio con asiduidad. Empezó el tramo en 2015 con tres muertes. Repitió la cifra de cuatro fallecidos en los años 2016, 2019 y 2024. También sumó dos decesos en 2018, 2020 y 2022. En 2023 registró tres fallecimientos. En el año 2025 rompió los registros y contabilizó nueve víctimas de muerte por agua. En el arranque de 2026 ya suma la pérdida de un niño de nueve años.
Zamora
Los pantanos de la zona concentran buena parte de los ahogamientos en el análisis de la década. Desde la marca de un ahogamiento en 2015, saltó hasta las cuatro pérdidas en 2016. Tras unos cursos con dos decesos en 2017, 2018, 2020 y 2022, el listado repuntó a tres muertes en 2019 y 2023. En 2024 aportó una víctima de inmersión. En 2025 cerró con cinco fallecimientos. En 2026 ya suma la pérdida de un varón en las aguas del embalse de Ricobayo.