CONTABILIDAD REGIONAL

La economía crece un 2,9% en Castilla y León: industria y servicios compensan el frenazo del campo

La Junta mantiene la «prudente» previsión del 2,2% para 2026 ante los «riesgos» para el resto del año: «altos tipos de interés», una persistente inflación por encima del 3% y el «fin de los fondos» de Resiliencia

El consejero Carlos Fernández Carriedo, junto a la directora de Presupuestos, María Isabel Campos. EM

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E.N.
Valladolid

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La economía de Castilla y León creció un 2,9% en términos anuales durante el primer trimestre de 2026, según la Contabilidad Regional Trimestral presentada este viernes por el consejero de Economía y Hacienda y portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo. La cifra supera la previsión oficial para el conjunto del ejercicio, fijada en el 2,2%, aunque se sitúa por debajo del crecimiento registrado en los trimestres de 2025, en línea con la moderación que la Junta ya venía anticipando. 

El PIB castellano y leonés acusó entre enero y marzo una ligera desaceleración respecto al trimestre anterior. Pero mantuvo su crecimiento a un ritmo muy por encima de la media española y de la Unión Europea. La «solidez industrial» y la inversión compensaron en el arranque del año la fuerte caída sufrida por el sector agrario (hay que recordar que la cosecha anterior resultó excepcional).

Sólo el campo anotó un descenso del 7%, con una caída en la producción agrícola que no pudo ser compensada por el repunte de la ganadería. Ese descenso no es sinónimo de una mala campaña –advirtió Carriedo– sino que la comparación se produce con una cosecha, la anterior, que fue «extraordinariamente buena», señaló el titular de la cartera de Economía.

Respecto al entorno, el comportamiento autonómico supera tanto la media nacional, del 2,7%, como el de la zona euro (0,3%) y el conjunto de la Unión Europea (0,7%). Según destacó Fernández Carriedo, Castilla y León crece «casi diez veces más que la zona euro y casi cuatro veces más que el conjunto de la Unión Europea», lo que atribuyó al proceso de convergencia con la media comunitaria que la región viene registrando en los últimos años.

La industria avanzó un 4,2%, una décima de desaceleración respecto al trimestre anterior pero, según el consejero, «una solidez muy relevante» en el plano industrial. El sector servicios también tiró del carro con un aumento del 3,7%, frente al 2,5% al cierre del año anterior, y apoyado sobre todo en las actividades inmobiliarias y la administración pública.

La construcción también subió por encima de los registros del trimestre precedente, en concreto, un 2,4%.

En la otra cara de la moneda, el campo ha pasado de motor a lastre: la producción agrícola ha caído con fuerza, y aunque la ganadería logró repuntar este trimestre, no ha sido suficiente para salvar los muebles de un sector que se compara con un 2025 excepcionalmente productivo. De fondo, la actual cosecha de cereal, que apenas acaba de comenzar en los campos de la Comunidad, genera incertidumbre y obliga a mantener la «prudencia» en las previsiones, remarcó Fernández Carriedo.

LA INVERSIÓN CRECE UN 7,2%

Por el lado de la demanda, la demanda interna aportó 3,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, medio punto más que en el trimestre anterior. La inversión o formación bruta de capital, creció un 7,2%. En buena medida, gracias al impulso de la inversión en bienes de equipo, que subió un 12,3%.

Ese dinamismo contrasta con el consumo de las familias, que se ha moderado hasta el 2,2% debido al impacto de la inflación y la subida de los tipos de interés, que están «afectando negativamente» al bolsillo de los ciudadanos.

lA IMPORTACIÓN ES MÁS RÁPIDA

En sentido contrario, el saldo exterior restó siete décimas al crecimiento del PIB (el trimestre previo había firmado una aportación positiva de dos décimas). El consejero de Economía y Hacienda contextualizó los datos al subrayar que las importaciones aumentaron a mayor ritmo (un 3%) que las exportaciones (un 2%). En parte, argumentó, por el encarecimiento de los productos energéticos importados, lo que situó la contribución del comercio exterior en terreno negativo.

«Las exportaciones siguen creciendo en un entorno de dificultad» marcado por la inestabilidad internacional. . Según ha explicado el portavoz de la Junta, este escenario adverso viene definido por la imposición de «aranceles», la persistencia de «conflictos internacionales» y la compleja evolución económica de los «principales socios» comerciales de la Comunidad. Con todo, a pesar de estas trabas, las exportaciones totales de bienes y servicios mejoraron el exiguo avance del 0,1% registrado en el trimestre anterior, mostrando la resistencia del sector exterior en un entorno global hostil.

El crecimiento de las ventas al exterior no ha sido suficiente para que el sector ‘sume’ al PIB. Las importaciones están creciendo «todavía más deprisa» (un 3%, frente a la caída de tres décimas en el trimestre previo), impulsadas por el encarecimiento de los «productos energéticos» que la Comunidad debe comprar fuera de las fronteras. Como consecuencia, el saldo exterior tuvo una contribución negativa de 0,7 puntos porcentuales al crecimiento económico regional en este arranque del año.

Factores de riesgo

Con estas cifras, y a punto de terminar ya el segundo trimestre, la Junta mantiene la «prudencia» sobre la previsión anual. El consejero subrayó que, a pesar de que el primer trimestre «ha sido mejor de lo esperado», el Ejecutivo no contempla por ahora modificar su cálculo del 2,2% para el conjunto de 2026.

Enumeró aquí varios «factores de riesgo» que sobrevolarán la economía de cara a los los próximos trimestres. Citó la persistencia de una inflación superior al 3%, la subida de los tipos de interés anunciada por el Banco Central Europeo, el fin de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia y el peor comportamiento esperado de la agricultura y la ganadería en una cosecha que no ha hecho más que asomar.

Sobre la posible resolución del conflicto en Oriente Próximo, el consejero la calificó de «buena noticia», aunque advirtió de que siendo «realistas» las consecuencias «nos van a acompañar durante varios meses». En particular, con efectos sobre los mercados energéticos, ya que parte de las instalaciones de producción de la zona han resultado afectadas.

Respecto a 2027, Fernández Carriedo indicó que la Junta ya ha comenzado a trabajar en las previsiones, pero descartó avanzar cifras, al considerarlo prematuro.

La caída del empleo

A pesar del crecimiento del PIB, el empleo (medido en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo) sufrió una caída anual del 0,5%. Esta aparente contradicción se explica por el desigual comportamiento de los sectores productivos.

La ocupación se desplomó en la industria un 5,4% (caída más acusada en la rama manufacturera con una bajada del 6,1%). Por su parte, la construcción registró un ligero retroceso del 0,2% en sus puestos de trabajo. Aunque sí crearon empleo el sector primario (0,4%) y los servicios (0,6%), sus tasas de crecimiento no fueron suficientes para compensar la pérdida de puestos en las actividades industriales.

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Paradójico resulta el caso de la industria, que redujo su número de trabajadores al tiempo que logró aumentar su valor añadido bruto en un 4,2%. Es decir, el sector industrial creció en producción pero con una menor intensidad de mano de obra.