SANIDAD
Castilla y León estrena una plataforma para controlar pacientes pluripatológicos en casa
El sistema, que será desarrollado por Indra, comenzará con una fase piloto en la que se monitorizará a 20 personas con insuficiencia cardiaca y alto riesgo de descompensación

Personal sanitario revisa datos en una pantalla en uno de los hospitales de Castilla y León.
Luz verde para llevar la consulta al salón de casa de los pacientes con múltiples patologías crónicas. La Gerencia Regional de Salud (Sacyl) ha formalizado la contratación de la plataforma tecnológica que permitirá desplegar la telemonitorización de estos enfermos. El objetivo es cambiar el modelo de atención a la cronicidad: dejar de esperar a que la persona empeore y acuda a Urgencias para, en su lugar, anticiparse a la crisis gracias al análisis de datos en tiempo real.
La iniciativa, que forma parte del Plan de Atención Digital Personalizada, no se lanzará sin antes probar. Según la hoja de ruta trazada, el sistema comenzará con una fase piloto muy acotada, centrada en un grupo de 20 pacientes pluripatológicos complejos. El perfil clínico elegido para el estreno, según detallan fuentes cercanas al proyecto, corresponde a personas con insuficiencia cardiaca y alto riesgo de descompensación, un cuadro que suele derivar en ingresos hospitalarios recurrentes y que podría evitarse con una vigilancia continua.
El núcleo del proyecto reside en conectar el hogar del paciente con el especialista, pero yendo un paso más allá de la simple llamada telefónica. La infraestructura permitirá «la captura de información procedente de los dispositivos digitales instalados en el hogar del paciente». Estos aparatos medirán constantes vitales fundamentales como la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, la saturación de oxígeno o el peso.
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La información viajará al instante hasta los ordenadores de los profesionales sanitarios responsables del seguimiento, ubicados principalmente en las unidades de continuidad asistencial de Medicina Interna. Las mismas fuentes detallan que, basándose en esos registros diarios, médicos y enfermeras podrán «decidir si es necesario contactar con el paciente, ajustar el tratamiento u otras actuaciones».
La herramienta no funcionará como un simple archivo de números, sino que operará de forma inteligente. Al ser una plataforma centralizada, permitirá configurar alertas personalizadas y establecer umbrales de seguridad específicos para cada usuario. Si una constante se dispara, el sistema avisa automáticamente al profesional.
Además, el plan busca romper con la pasividad tradicional del enfermo crónico. Se fomentará la participación activa «tanto del paciente como de su entorno familiar» en el manejo de la dolencia. Para ello, el usuario podrá responder cuestionarios de salud desde su domicilio e incorporar mediciones de forma manual. Tanto el paciente como los profesionales tendrán acceso al histórico y a gráficos de evolución, facilitando una comprensión compartida del estado de salud.
Las proyecciones que se manejan son optimistas. Basándose en experiencias previas publicadas en el sector, calculan que esta vigilancia proactiva tiene capacidad para «reducir hasta en un 15% los ingresos por descompensaciones» en este colectivo de riesgo.
Para que el engranaje funcione, la tecnología debe ser invisible. Uno de los mayores desafíos del contrato es la interoperabilidad. La plataforma no puede ser una isla; debe integrarse con los sistemas asistenciales que ya utiliza la Gerencia Regional de Salud. Esto implica volcar los datos de los dispositivos domésticos directamente en la historia clínica electrónica. Para lograrlo, se implementará el estándar FHIR, un protocolo internacional que garantiza que distintos sistemas informáticos hablen el mismo idioma de forma segura.
Aunque la fase piloto arranca en Medicina Interna, la plataforma nace con vocación expansiva. «Está diseñada para poder extenderse a otros grupos de pacientes que requieran seguimiento domiciliario tanto desde Atención Primaria como desde el ámbito hospitalario», añaden fuentes cercanas al proyecto.
«Esta va a ser la primera plataforma de telemonitorización integrada en los sistemas de información de Sacyl (historia clínica electrónica, entre otros). Por lo tanto, será también la primera herramienta de ámbito regional capaz de dar soporte a todos los centros de Sacyl y a pacientes con distintos tipos de patologías que puedan requerir seguimiento domiciliario en el futuro», puntualizan.
Es cierto –reconocen fuentes cercanas al proyecto– que anteriormente en algunos centros ya se han utilizado técnicas de telemonitorización para acciones puntuales. Entre ellas, el control de pacientes crónicos en la Unidad de Práctica Avanzada de Cronicidad del Área de Salud Valladolid Oeste, ubicada en el Centro de Salud Pisuerga de Arroyo de la Encomienda; la monitorización de enfermos con asma en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid; y la realización de electrocardiogramas en domicilio mediante el sistema Kardia en el mismo centro vallisoletano, con el fin de facilitar y mejorar el diagnóstico de pacientes con arritmias.
Para materializar este engranaje, Sacyl ha confiado en Indra, a través de su filial Minsait. La tecnológica se ha hecho con el contrato tras un proceso competitivo que despertó interés en el mercado, con siete ofertas sobre la mesa, incluida la de una pyme.
El contrato se formalizó el pasado 9 de enero y entró en vigor el día 12. La adjudicación se cerró por 1,6 millones (impuestos incluidos), una cifra que supone un ahorro significativo para las arcas públicas respecto a los más de 2,2 millones que autorizó inicialmente el Consejo de Gobierno para este expediente el pasado 10 de julio.
Financiado con fondos europeos del mecanismo de recuperación Next Generation EU, el proyecto cuenta con el aval de la experiencia previa de Indra, que ya gestiona servicios similares en Extremadura y Canarias. Ahora, la fecha clave en el calendario es el 30 de junio, día marcado para la entrega del proyecto y la finalización de este primer piloto que pretende modernizar el cuidado de los pacientes más frágiles.
Esta adjudicación se enmarca dentro del Plan de Atención Digital Personalizada de la Gerencia Regional de Salud, una hoja de ruta con la que se pretende orientar la sanidad hacia «nuevos modelos organizativos y de atención». La prioridad pasa por mejorar el esquema de asistencia actual, buscando «un sistema más sostenible y estandarizado» donde prime la seguridad. Además, se marca como objetivo «incrementar la accesibilidad» y afinar la comunicación entre los tres actores principales: profesionales, pacientes y cuidadores, según detalla la Consejería de Sanidad en una nota de prensa.
Las expectativas sobre el impacto real de estas medidas son concretas. El plan anticipa un aumento del «diagnóstico precoz de enfermedades y situaciones de riesgo», así como «una mayor cobertura sanitaria en entornos de difícil acceso». Al facilitar el trabajo en red mediante herramientas digitales avanzadas, se espera que el personal sanitario pueda ofrecer «una atención más personalizada», mejorando así «la calidad de vida de los usuarios en todas las fases del proceso».