La primera universidad de España no estuvo donde te dijeron: Mario Opazo, divulgador histórico, rescata la verdad olvidada

El Studium Generale de Palencia, impulsado por Alfonso VIII en 1208, está considerado el primer gran centro universitario de la Península Ibérica y uno de los focos culturales más importantes de la Europa medieval

Palencia fue uno de los principales centros culturales y académicos de Castilla durante el reinado de Alfonso VIII.Getty Images

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Durante décadas, la mayoría de españoles crecieron escuchando la misma idea: la universidad más antigua de España estaba en Salamanca. Pero la historia medieval guarda un matiz que cambia por completo ese relato. Mucho antes de que Salamanca alcanzara su prestigio internacional, Palencia ya había dado el primer paso académico de gran escala en la Península Ibérica.

El divulgador histórico Mario Opazo ha vuelto a poner el foco sobre esta realidad olvidada al recordar la importancia del Studium Generale de Palencia, fundado por Alfonso VIII en 1208. En uno de sus vídeos sobre el terreno, Opazo recuerda que «no hay que olvidar que en el año 1208 Alfonso funda lo que es el Studium Generale, que es el germen de lo que es la primera universidad, las primeras universidades en la Península Ibérica y una de las más antiguas de Europa».

El Studium Generale de Palencia cambió la historia cultural de Castilla

La relevancia del Studium Generale de Palencia no era simbólica ni anecdótica. En pleno siglo XIII, cuando Europa comenzaba a consolidar sus grandes centros de pensamiento, Castilla también quiso ocupar un lugar clave en ese mapa intelectual.

En Palencia se enseñaban Teología, Derecho y Artes Liberales, disciplinas que en aquella época concentraban el conocimiento más avanzado del continente. La ciudad se convirtió rápidamente en un foco académico capaz de atraer estudiantes, juristas y religiosos de distintos territorios.

Mario Opazo explica además que Alfonso VIII mantuvo «una vinculación muy profunda y trascendental con Palencia», ya que la ciudad fue «uno de los grandes centros de su reinado». La apuesta cultural del monarca no respondía únicamente a una cuestión educativa. También era una manera de fortalecer política y espiritualmente Castilla en un momento decisivo de su expansión.

Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet impulsaron el gran proyecto cultural de Palencia

El desarrollo intelectual de Palencia no puede entenderse sin la figura de Alfonso VIII y su esposa, Leonor de Plantagenet. Ambos impulsaron importantes instituciones religiosas y culturales que transformaron la ciudad en uno de los principales focos castellanos del momento.

Entre esas iniciativas destacó el convento dominico de San Pablo, favorecido por la Corona como espacio cultural y espiritual. Según recuerda Mario Opazo, Alfonso VIII y Leonor «favorecieron el convento dominico de San Pablo como un gran centro cultural y espiritual en Castilla».

Aquella visión era extraordinariamente moderna para la época. Mientras gran parte de Europa todavía organizaba lentamente sus estructuras académicas, Castilla comenzaba a construir una identidad intelectual propia.

Santo Domingo de Guzmán estudió en Palencia antes de fundar a los dominicos

Otro de los elementos históricos que refuerzan la importancia de Palencia tiene nombre propio: Santo Domingo de Guzmán.

Mucho antes de crear la Orden de Predicadores, el futuro santo estudió en la ciudad castellana. Mario Opazo recuerda que «Santo Domingo de Guzmán estudió en Palencia y también forjó su vocación en esta ciudad mucho antes de fundar la Orden de los Predicadores».

La gran pregunta surge inevitablemente: si Palencia fue tan importante, ¿por qué hoy casi nadie la relaciona con el origen universitario español?

La respuesta está en la evolución posterior de las instituciones académicas. Salamanca logró consolidar una continuidad histórica mucho más fuerte, obtuvo respaldo papal y terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos culturales de España.

Palencia, en cambio, perdió progresivamente protagonismo con el paso de los siglos. El relato histórico terminó simplificándose hasta dejar fuera el papel pionero del Studium Generale.

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Pero los documentos medievales y el trabajo de divulgadores históricos siguen devolviendo luz a esa verdad olvidada. Porque, como resume Mario Opazo en su reflexión final, «Palencia es muy importante para Alfonso VIII, para la historia de Castilla y también es el germen de la historia de nuestro querido país, España».