Diario de Castilla y León

Mario Opazo, divulgador histórico: «Es una de las grandes catedrales de España… y no se conoce como León o Burgos»

La Catedral de San Antolín de Palencia, conocida como la Bella Desconocida, es una de las más grandes de España y esconde un interior gótico monumental que contradice su apariencia exterior austera

La Catedral de San Antolín de Palencia, conocida como la Bella Desconocida, muestra su sobria fachada exterior que contrasta con la riqueza artística de su interior.

La Catedral de San Antolín de Palencia, conocida como la Bella Desconocida, muestra su sobria fachada exterior que contrasta con la riqueza artística de su interior.Getty Images

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La Catedral de San Antolín de Palencia encarna como pocas esa paradoja fascinante del patrimonio español: una obra monumental, con siglos de historia y una riqueza artística extraordinaria, que ha permanecido durante años en un discreto segundo plano frente a otras grandes seos.

Su silueta, sobria y contenida, guarda en su interior un universo gótico de proporciones colosales. Quien accede a ella descubre un espacio que desborda escala, luz y detalle, capaz de transformar por completo la percepción inicial y de situarla, con pleno derecho, entre las grandes catedrales del país.

La identidad de la catedral se construye sobre un contraste muy concreto. Tal y como recoge Arteguías, su exterior ofrece una imagen austera, marcada por la sobriedad de sus muros y por el desgaste de la piedra caliza, un material especialmente vulnerable al paso del tiempo. Esa apariencia contenida se rompe en el momento en que el visitante atraviesa sus puertas.

En el interior emerge un edificio de dimensiones excepcionales, articulado en tres naves, con doble transepto y una cabecera con girola que conserva una notable pureza gótica. Este contraste ha alimentado durante décadas el apodo de "Bella Desconocida", hoy reinterpretado desde iniciativas institucionales como "La Bella Reconocida", que buscan reposicionar el templo en el mapa cultural.

La Catedral de San Antolín de Palencia entre las más grandes de España

Las cifras refuerzan su impacto. Con aproximadamente 130 metros de longitud y 50 de anchura, la catedral de Palencia se sitúa entre las mayores del país. Su escala impresiona tanto por la amplitud de sus naves como por la altura de sus bóvedas, desarrolladas entre los siglos XV y XVI en una fase avanzada del gótico.

El creciente interés turístico confirma esta dimensión. Según ACI Prensa, el templo superó los 60.000 visitantes en 2024, impulsado por la conmemoración de su VII Centenario y por exposiciones de arte sacro recientes.

De Palantia al poder medieval

El lugar donde se levanta la catedral conserva capas de historia que preceden al propio edificio. Según explica Mario Opazo, «en este solar se encontraba […] un templo pagano […] Palencia no se llamaba Palencia, sino Palantia»

A esa base se superpone la etapa visigoda, representada por la cripta de San Antolín, núcleo más antiguo conservado. Sobre ella se levanta la gran catedral gótica iniciada en 1321 y concluida en el siglo XVI, integrando posteriormente elementos renacentistas y barrocos.

La dimensión política del templo añade una capa decisiva a su relato. Tal como señala el propio Opazo: «El título de Príncipe de Asturias […] se instituyó aquí […] en 1388»

En ese mismo contexto histórico se celebra el matrimonio entre Enrique III de Castilla y Catalina de Lancaster, consolidando el papel de la catedral como escenario clave de la monarquía castellana.

El interior que redefine su valor

El interior de la catedral constituye uno de los grandes conjuntos góticos de Castilla y León. Arteguías destaca su estructura de alzado en tres niveles (arcos formeros, triforio y claristorio), así como la riqueza de sus bóvedas de crucería compleja y la elegancia de su triforio flamígero.

La cabecera, con girola y capillas radiales, permite un recorrido envolvente que refuerza la sensación de profundidad y continuidad espacial. A ello se suma un conjunto artístico excepcional, con el retablo mayor en el que intervinieron maestros como Felipe Bigarny o Juan de Flandes.

Las capillas, el coro, el trascoro y los múltiples retablos configuran un itinerario visual que atraviesa siglos de historia del arte, desde el gótico hasta el barroco.

El claustro y la sala capitular albergan el Museo Catedralicio, un espacio que concentra parte esencial del patrimonio del templo. Mario Opazo lo describe desde el propio lugar: «Podéis ver […] tapices que son espectaculares […] y este magnífico trabajo del Greco, El Martirio de San Sebastián»

A esta obra se suman piezas de gran valor como pinturas de Pedro Berruguete, esculturas de Alejo de Vahía o relieves de Felipe Bigarny, según detalla Arteguías. El conjunto convierte la visita en una experiencia pausada, donde cada espacio revela una capa distinta de significado.

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