La prioridad nacional en Castilla y León es la urgencia de un gobierno

Carlos Pollán e Iñaki Sicilia.
En castilla y león la prioridad nacional que esgrime VOX en su pacto extremeño y de la que alardea su líder cacereño se resume en formar un gobierno en la Junta para ponerse a gobernar. Hay las mismas urgencias a las que aludía VOX hace poco más de tres meses cuando desde la oposición se atrincheraba en la táctica electoral. El mismo tacticismo que afronta ahora para demorar la investidura de Alfonso Fernández Mañueco y cerrar un acuerdo de coalición con el PP con el que coger el toro de la acción política por los cuernos. Ya se le ha pasado el tiempo del toreo de salón y toca transitar de las musas al teatro. Gobierno, gestión y acción. Esa es la prioridad nacional de Castilla y León.
Si la urgencia de cambiar el signo de la política se convierte en el cíclico día de la marmota con el que tentar el ciclo electoral de cuatro que concluye en Andalucía, a VOX se le van a ver en exceso las costuras y el tacticismo.
VOX ya ha gobernado en Castilla y León, salió de estampida con el pretexto de los menores no acompañados para desligarse del desgaste. Y le dio rédito. Pero la política de la inmediatez tiene las patas muy cortas, como quedó de manifiesto con otras formaciones más fugaces de nuevo cuño. VOX no sólo representa a sus más de doscientos mil votantes en Castilla y León. Ahora representa al conjunto de la ciudadanía en el foro de las Cortes. Y lo tendrá que hacer con la responsabilidad que requiere el poder ejecutivo desde el gobierno. Por eso, cuajados los pactos de Aragón y Extremadura, no se sabe a qué esperan para, al menos, sentarse a negociar con el PP. En lo que deben ser unas negociaciones lo más trasparentes posibles, en virtud de los que ambas formaciones siempre han exigido al gobierno de coalición de Pedro Sánchez. Claro que una cosa es predicar y otra dar trigo. Y tanto VOX como PP son mucho de predicar, pero poco de practicar su predicamento, en esto de la transparencia. Aunque esto es un pecado que alcanza a toda la política de este país, que sigue anclada en los tiempos del oscurantismo.
A ver si nos explican a qué esperan para sentarse y fraguar un gobierno lo más rápido posible. Porque ya han ocupado sillones y nóminas todos, retribuidas por los contribuyentes. Porque el absentismo no puede cotizar en la política. Todo lo que no sea avanzar la próxima semana será puro tacticismo de VOX, que asume el PP piadosamente. Esa no es la política que quiere Castilla y León. Quiere acción y gestión.