Diario de Castilla y León

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Me lo temía, pero en el fondo tenía la esperanza de que no fueran capaces de semejante metedura de pata. Sin embargo, la política me ha vuelto a demostrar cuan desconectada está de la realidad y que vive en un mundo paralelo, incomprensible y malicioso, en el que se distorsiona el sentido común y la capacidad de obrar recto y por derecho que practicamos el resto de los humanos. Creía, inocente de mi, que en un asunto tan gravísimo como la pérdida de 39 de los 75 autobuses urbanos de la flota municipal, ni políticos ni técnicos iban a hacer de las suyas poniendo palos en las ruedas. Que ante tamaña catástrofe para los ciudadanos, que sufrirán los perjuicios por lo duramente perjudicada que ha resultado la movilidad urbana, se harían a un lado para no estorbar en la reconstrucción de la flota. Pero no han pasado ni 24 horas del desastre cuando ya ha salido a la palestra el grupo socialista reclamando a creación urgente de un grupo de trabajo con todos los partidos políticos y responsables técnicos para gestionar la crisis del transporte urbano tras el incendio de las cocheras. Exigen que debe constituirse de forma inmediata para coordinar la toma de decisiones, analizar la situación en tiempo real y consensuar medidas eficaces para recuperar cuanto antes la normalidad. Y eso lo pide una concejal que pertenece al consejo de administración del Servicio Municipalizado de Movilidad y Transportes, pero cuyo reglamento, deduzco por sus declaraciones, no se lo habrá leído mucho. Si lo hubiera hecho sabría que lo que reclama ya está previsto y se puede desarrollar sin necesidad de crear ninguna comisión aparte. En cualquiera de las sesiones de ese consejo, sus miembros están facultados para ejercer todas esas funciones que demanda para atajar esta crisis. Incluso están representados los habilitados nacionales de Secretaría, Intervención y Tesorería municipales, el gerente y hasta el apuntador. Por haber hay hasta consejeros vecinos que pueden aportar la voz de la calle si hace falta. El reglamento y las sesiones del consejo son más que suficientes para echar a andar la recuperación, pero en cambio no sirven para lo que buscan de verdad, que es el objetivo político al que se dedican ese tipo de comisiones ad hoc, por no llamarlas caza de brujas. Parece que algunos le han cogido el gusto a remover el puchero en comisiones de investigación que sólo esparcen el tufo pero nunca sacan el sapo. Cuando la política entra por la puerta, la gestión salta por la ventana. Menos mal que nos auxilia Madrid con sus autobuses azulones, como los de hace 40 años.

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