EN POCAS PALABRAS
El sindicato del RIP
Lo nunca visto. Después de las elecciones en Castilla y León, algunos politólogos nos demuestran que, en la práctica, es como si no se hubieran realizado. ¿Cómo? Su argumento no puede ser más capcioso, y repiten la misma argumentación que plantearon en la campaña electoral: que el candidato del PSOE era el menos sanchista de la historia. Pues menos mal. Por ser sanchista, las matemáticas han sido inapelables. 1, Mañueco ha ganado las elecciones sin despeinarse. 2, Vox gobernará con Mañueco o aquí no gobernará nadie. 3, el candidato de Sánchez ha perdido las elecciones por mucho que reclame la revancha a la vuelta de la esquina. Y 4, el resto de contendientes, o sintendientes, unos han pedido consulta urgente al odontólogo; y otros, con moco de pavo, se han afiliado al sindicato del RIP o requiescat in pace. Lo demás es retórica sanchista.
No obstante, la cancamusa poselectoral sigue repitiendo el bulo sanchista más rentable de esta convocatoria: que el ALGEPLE de Sánchez –tras las elecciones se ha quedado sin la ALcaldía GEneral PLEnipotenciaria– es el menos sanchista de la historia. Qué poca seriedad, señores. ¿Es posible que un candidato del PSOE no sea sanchista? Imposible. Por si hubiera alguna duda, en el momento álgido de la campaña, el mismo Martínez despejó la incongruencia en este Periódico: «ahora soy sanchista» y sobre todo «soy del PSOE». Sus hechos demuestran su fatal origen hasta quedarse en el limbo de las Cortes. Sus actos han estado presididos por la pañoleta de Hamás, por el no a la guerra de Irán, por el antisemitismo, y por su laicismo sectario en papamóvil. ¿Se subirá ahora a la flotilla de Cuba para liberar al pueblo de la opresión yanqui? Como buen sanchista que es, lo veremos.