15-M: Del empleo y los sueldos vive la gente, no del combate ideológico

Factoría de Motores de Renault en Valladolid.
PESE A QUE EL PARO ha subido ligeramente en febrero en Castilla y León, lo cierto es que comparado con el mismo periodo del año pasado ha bajado casi un cinco por ciento. Ambas cifras en sintonía con las nacionales, aunque algo peor en ambos casos. Es importante analizar la situación mensual, pero también trazar el análisis con la temporalidad.
Que suba el desempleo en un mes no es motivo alguno de alegría, aunque la subida sea menor a un punto porcentual. Pero que de un año para otro la caída del paro registre un porcentaje ya importante es un síntoma de la salud laboral y económica. Se crea empleo y hay empleo que es esencial para el engranaje social y de un territorio. Cuestión distinta son los salarios y los precios que cada vez caminan más desajustados y sin sintonía. Los precios, en los últimos tres años ha subido desproporcionadamente. Muy por encima de los salarios, que ya estaban bastante desajustados. Que haya empleo es crucial para el latido laboral y económico. Pero también lo es llegar a final de mes sin la ataduras y las incertidumbres de los precios de los carburantes, el gas o la cesta de la compra. En cualquier caso es otro mes y llevamos decenas que no llega el apocalipsis de los agoreros a Castilla y León. El secreto para seguir creando empleo y que este sea de calidad en los sueldos radica esencialmente en crear un marco de estabilidad, certidumbre y seguridad para los principales impulsores del empleo, que no son otros que los empresarios y emprendedores. Un marco de garantías que fije un horizonte para que las empresas y los autónomos, estos últimos cada vez más castigados por una fiscalidad desproporcionada, se decidan a afrontar crecimientos. Son tan importantes las grandes como las pequeñas empresas. No hay que olvidar que Castilla y León está tejida por una red de micropymes que representa más del 95% del tejido empresarial. Empresas pequeñas pero arraigadas al territorio sin riesgo de deslocalización y con enorme implantación, en el sector agroalimentario, en ese universo rural sin el cual no se puede comprender la comunidad.
La afiliación a la seguridad social también ha crecido, tanto en el intermensual, aunque muy poquito, como en el interanual. Cierto que por debajo de la media. Pero esa es la sintonía de Castilla y León, donde las caídas también suelen ser, habitualmente, menores que la media del país. Sobre todo esto deben reflexionar los partidos ahora que buscan la complicidad de la gente para gobernar el destino de Castilla y León, en vez de estar a la cuita y a la bronca ideológica. De ideología y su combate ni come la gente ni se hacen proyectos de vida que se asienten en un territorio.