Diario de Castilla y León

Editorial

El desacierto de la UVA que el rector tiene que corregir con celeridad

El rector Antonio Largo junto a la vicerrectora de Estudiantes y empleabilidad Cristina de la Rosa

El rector Antonio Largo junto a la vicerrectora de Estudiantes y empleabilidad Cristina de la RosaMiriam Chacón Antón / ICAL

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CUANDO PARECÍA QUE nada podía infligir más daño y crueldad al asesinato del vallisoletano Sergio Delgado por el simple y mero hecho de ser vallisoletano a manos de un criminal despreciable, salta una alimaña amparada en el anonimato de las redes sociales para justificar el asesinato. Y resulta que la alimaña es profesor en la Universidad de Valladolid. Y además también se mofaba en su cuenta de sus alumnos, de la soberbia que ejercía despachando ceros en los exámenes. Se trata del docente Héctor Felipe Mateo Romero. Y extrañamente este personaje, que ha puesto en pie de guerra a toda la comunidad universitaria, encuentra la comprensión, la complicidad, el consuelo y el cobijo en la propia UVA, que sólo se pronunció cuando el asunto lo destapó este periódico, pese a que lo sabía desde hace meses a través de denuncias y quejas verbales de los alumnos. Otro caso más de corporativismo, antesala del encubrimiento, como la pederastia en la Iglesia, para que el asunto no se conociera.

El rector de la UVA, Antonio Largo, que está en la recta final de un mandato brillante, tiene el cometido de encauzar con celeridad los desaciertos cometidos por la institución con el deplorable comunicado emitido el miércoles, que ha soliviantado a la comunidad universitaria, a la sociedad en general y ha infundido más dolor en la familia del joven asesinado de un puñetazo por el mero hecho de ser de Valladolid. Mal vamos si la misma Universidad en la que estudió la víctima decide arrastrar su reputación con la pretensión de enterrar el escándalo. Ya lo advirtió Churchill:si te humillas para evitar la guerra, tendrás humillación además de guerra. Que no lo olvide el rector y ponga orden en su desacierto prematuro y evite que sean los alumnos los que tengan que abochornarle a las puertas del Rectorado. El comunicado de la universidad, incluyendo la carta de hipócrita perdón del profesor, ha recibido la repulsa unánime de profesores, alumnos, instituciones y partidos políticos. A lo mejor el que va en sentido contrario es el Rectorado de la Universidad y su ensoberbecido gabinete de comunicación. Que lo mire también el rector. El Rectorado de la UVA lo que tiene que hacer es actuar con diligencia, contundencia y transparencia. Aplicándole al profesor todo el peso disciplinario que permita la normativa. Pero sin más dilación. Y, por supuesto, poniendo el caso en manos de la Fiscalía. Y con esto lo único que hará es obrar con honestidad y responsabilidad, otorgando al profesor las garantías procesales y legales que él le negó al asesinado Sergio Delgado. Que no tarde, porque se le acaba el mandato, y sería injusto poner el broche a su trayectoria con este bochornoso deshonor.

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