Castilla y León, elecciones en marzo: habrá futuro y lo dicta la ciudadanía

El Gobierno de Castilla y León guarda un minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos en el accidente de tren de Adamuz (Córdoba)
Castilla y león decidirá su futuro político dentro de apenas dos meses. El 15 de marzo. Alfonso Fernández Mañueco firmó ayer el decreto de disolución de las Cortes, que tras su publicación en el Bocyl hoy, marca la cuenta atrás para la cita electoral. Lo hace tras agotar un mandato que ha pilotado en dos fases, primero con un gobierno en coalición con VOX y luego en solitario tras la salida repentina de los de Abascal del ejecutivo. Elecciones en marzo y con el mandato exprimido, tal y como lleva informando este periódico desde hace más de un año por la vía de los hechos y el análisis periodístico, no por la vía de las especulaciones y pajas mentales, como han hecho otros con absoluto desacierto.
Mañueco ha cumplido con lo que dijo, que agotaría el mandato, a no ser que Sánchez adelantara elecciones. Yha demostrado que se puede gobernar en minoría, pese a los reveses parlamentarios sufridos, especialmente en la recta final del mandato a consecuencia de ese maridaje desafortunado en el que se ha metido el PSOE de Carlos Martínez, guiado todavía por Luis Tudanca desde la sentina del Senado, con VOX. Al primero le pasarán factura estas maniobras. Los segundos recogerán en las urnas parte de esa factura. El primero ha demostrado ser un partido atolondrado y sin rumbo. Los segundo, sibilinos y eficaces en sus intereses.
Es una convocatoria deslucida y enlutada por la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba). Sin la comparecencia prevista por Mañueco. Pero era lo que dictaba el sentido común, la responsabilidad y el dolor de las víctimas y de un país que se acostó horrorizado y se despertó con el corazón encogido, como en la tragedia gallega de Angrois. Mañueco ha hecho lo que tenía que hacer. Porque lo bien hecho bien parece.
No es momento de hablar de elecciones ni de política. Es momento de arropar a las víctimas, de ser respetuoso y mostrar todo el apoyo a los heridos y los familiares de los muertos. No es momento, al calor de las cercanías electorales de Aragón y Castilla y León, instrumentalizar a los muertos y su tragedia, algo a lo que cada vez es más dada la insana política hispana. Pero saldrán alimañas en búsqueda del rédito electoral sin saber todavía cuáles son las causas de la tragedia. Ojalá, los que lo hagan, lo paguen en las urnas para así acabar de una vez por todas con esa indecencia de mercadear políticamente con los muertos.
Habrá elecciones en Castilla yLeón en marzo. Habrá futuro. Yese lo decidirán los ciudadanos libremente en las urnas, no los profetas del apocalipsis que asoman a diario por estos lares, desde los sumideros de su insatisfacción, sus complejos y su frustración.