Diario de Castilla y León

EL GABINETE

Fernando del Río

El español en Oriente Próximo

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Durante décadas, Egipto fue un referente para el hispanismo en Oriente Próximo. Universidades como las de El Cairo y Alejandría recibían estudiantes de toda la región atraídos por la lengua española, motivados por la literatura, el cine y, sobre todo, por el peso internacional de un idioma con más de 600 millones de hablantes repartidos en 21 países. El interés por el español había mantenido un crecimiento sostenido.

Sin embargo, a partir de 2020 la situación cambió drásticamente. El giro en la política cultural española, enfocado en la promoción de lenguas cooficiales sobre todo el catalán, provocó que la enseñanza del español quedara relegada en las embajadas y centros culturales. Las actividades tradicionales dirigidas a alumnos y profesores de español se redujeron casi por completo, sustituyéndose por iniciativas de difusión del catalán. Esta estrategia, desconcertante para jóvenes árabes de 17 o 18 años que buscaban aprender un idioma de alcance global, ha acabado debilitando el atractivo del español frente a lenguas con políticas claras de expansión internacional, como el inglés, el francés o el alemán.

El impacto ha sido inmediato. Entre 2024 y 2025, las universidades egipcias registraron una caída abrupta en las matrículas de español. En Zagazig, por ejemplo, los estudiantes pasaron de 180 a apenas 40, lo que ha obligado al despido de docentes y ha puesto en riesgo la continuidad de los departamentos de español. Esta tendencia se replicó en otras instituciones, generando un clima de desánimo tanto entre profesores como entre alumnos.

El malestar alcanzó su punto álgido en septiembre de 2025, durante la visita de Estado de los Reyes de España a Egipto. Profesores de español expresaron abiertamente su preocupación, afirmando que “el mayor enemigo del español son los propios españoles”.

Para los docentes árabes, el problema no reside en la falta de interés de los alumnos, sino en la incapacidad de España para defender su propio patrimonio cultural. El español, una lengua con clara vocación internacional, se ve debilitado por políticas actuales españolas que generan confusión y desmotivación.

La palabra que más se repite entre los profesores es “abandono”. Se sienten perplejos e indignados, incapaces de entender cómo un país puede ir en contra de sus propios intereses estratégicos. En Egipto, afirman, algo así sería impensable.

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