MENSAJES CRUZADOS
Guerra de titanes
EL SIGLO XXI nos trae más de lo mismo, más de lo que el ser humano es capaz de recordar a través de su historia. Es en mundo que no ha sabido dejar atrás todos esos conflictos que tanto siguen haciendo sufrir a millones de seres humanos que nada tienen que ver con los titanes. Putin, Trump o los demás se pelean para mantener su estatus en el orden político internacional. Maduro pide al pueblo que defienda el país que él mismo ha arruinado. Zelenski y otra vez Putin juegan al juego de matar pero nunca son ellos los que mueren.
Es interesante que en estos tiempos en los que la inteligencia artificial hace tantas cosas sigamos siendo paganos de lo que deciden los políticos-titanes que nos gobiernan y que, sobre todo, nos organizan el futuro. Los gobernantes de la Unión Europea aplican criterios excesivos para que el cambio climático no avance, pero siguen viajando en aviones supersónicos que contaminan a troche y moche. Eso sí. No permiten – porque no se puede permitir – que un ciudadano europeo pobre que posee un modesto vehículo de combustible fósil pueda ir a su pueblo con la familia los fines de semana, porque eso contamina, pero tampoco permiten que ese mismo individuo europeo pueda comprar otro vehículo no contaminante, porque su modesta economía no se lo permite.
Los titanes poderosos juegan al juego de los titanes. Maduro juega a motivar a sus paisanos de Venezuela para que defiendan el país ante un posible conflicto, porque quiere seguir gobernando hasta el fin de sus días, ya que eso es lo que hacen todos los dictadores. Franco murió en su cama y Fidel Castro en la suya. Con Franco se dio eso que anuncia aquel refrán: «Muerto el perro se acabó la rabia» pero «detrás de la muerte del perro Fidel vino otro perro guardián que apellida Díaz- Canel» y que sigue haciendo pasar hambre a los cubanos y que sigue obligando a que miles de muchachas cubanas se tengan que prostituir para poder alimentar a sus familias. Los titanes que organizan el mundo son así. Así de hijos de puta.
Los titanes son peligrosos. Unos porque nos dicen lo que tenemos que hacer y otros porque sienten que están por encima de todos los demás.
Pedro Sánchez tiene también declarada su guerra particular de los titanes del sanchismo y, a partir de ahora, tendrá que generar estrategias para defenderse del titán José Luis Ábalos, que, a buen seguro, querrá morir matando.
Pero los titanes suelen llevarse bien. Putin no mata a Zelenski, ni Zelenski a Putin. Putin mata solamente a ucranianos anónimos que tienen padre, madre y en muchos casos hijos... y Zelenski mata a jóvenes rusos que llorarán sus huérfanos, sus viudas y sus padres, qué más da. La vida ostentosa es para los titanes. Solamente para ellos.