EN POCAS PALABRAS
Ya estamos en campaña
SE NOTA que en Castilla y León ya estamos en campaña electoral. ¿Cómo lo percibimos? Pues por lo bajines que dicen en mi pueblo: porque la bisagra de la puerta lleva demasiado tiempo sin engrasarse, y entonces se pone como una loca a ladrar a la perra de al lado. Y claro, de repente se prepara un concierto chirimoyesco que no sabes si la perra es una bisagra, o si bisagra es una perra que no deja de ladrar para que se jodan los vecinos por no echar a la bisagra un rescaño de pan a tiempo.
Lo viví en directo el lunes. Tuve que ir a Madrid, una vez más, para reparar unas tuberías, que aparecen un calador de agujero redondo. A las 17 en punto tomé el Avant de retorno a casa con puntualidad alemana. Pero al medio kilómetro de la salida chamartiniana –no más–, nos sorprendió un parón de 35 minutos. Nadie dio razones. Cuando reanudamos la marcha, una voz susurrante en nombre de Renfe nos pidió disculpas, porque al parecer «una persona ha impedido el tráfico en las vías».
Un Ingeniero en Telecomunicaciones, que viajaba al lado, y que pacientemente no había abierto el pico durante la incidencia ferroviaria, me soltó este comentario cabreante como si yo me chupara el dedo: «¿No se creerá usted esta patraña, no?». Le contesté que no, pero que, como estábamos ya en campaña electoral, pues a lo mejor alguien había okupado la vía con derecho a parada en cualquier tramo, y esto es un derecho. «Pues a lo mejor», tiene usted razón. El hecho es que al llegar a Valladolid un retén de policía, al pie de la escalera eléctrica, retuvo –o retuvió, que diría la Ministra de Educación– a un señor que tenía pinta de okupa en vías de desarrollo. Efectivamente, remató el ingeniero como despedida: «ya estamos en campaña electoral».