LA SOLANA
Un bloqueo inentendible para Soria
LA Diputación de Soria lleva ya varios años intentando sacar partido del aeródromo del que es titular en la localidad de Garray, muy cerca de la capital. Cualquier iniciativa que busque generar actividad en una provincia como la soriana, con muchos problemas estructurales y sometida al trágico proceso de despoblación desde hace décadas, merece ser explorada. Lo que se busca es seguir el ejemplo de otra provincia azotada por la sangría demográfica, Teruel, que ha tenido un gran éxito con su aeropuerto dando servicio a compañías aéreas para el almacenamiento de aviones. Hay quienes no ve muchas posibilidades de éxito en Garray y quienes critican las inversiones de fondos públicos porque temen que sea dinero perdido. De momento, lo único cierto es que no se puede saber bien si la iniciativa funciona o no, porque el proyecto, que precisa una ampliación de la pista de aterrizaje, ha quedado bloqueado, de forma incomprensible, en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). No se conocen impedimentos técnicos de AESA al proyecto, que podrían indicarse para ser solventados. No, el problema no está ahí, es simplemente que la agencia estatal rechaza su tramitación aduciendo que debe ser la Junta de Castilla y León la que lo haga, en alusión a un incierto traspaso de competencias. Es como si la Agencia Tributaria dejara ahora de recaudar impuestos y de hacer inspecciones en Cataluña porque existe una promesa de traspaso de las funciones a la Generalitat. Un despropósito, que le sale muy caro a Soria. Porque ya se han perdido empresas que estaban interesadas en invertir en el aeródromo soriano, alguna puntera a nivel internacional, pero dado que no se puede hacer ninguna obra, las oportunidades se esfuman. Ahora hay una sociedad, de nueva creación, que ha empezado a reparar aviones en el aeródromo y a formar mecánicos. De momento no se conoce su nombre, porque hay un pacto de confidencialidad que pronto quedará en nada, cuando el trámite administrativo llegue al lugar donde ya es imprescindible que sea totalmente público. Esa empresa, creada por personas con experiencia en el sector, está también pendiente de qué sucede con el expediente de AESA, porque necesita construir instalaciones estables. La Diputación no ha podido ni llevar a cabo el cambio en la gestión del aeródromo, licitado y adjudicado, porque se requiere el visto bueno de la inhibida agencia estatal. La Diputación ve una «mano negra» y se encamina hacia los tribunales para exigir explicaciones y responsabilidades. Mano negra, intereses partidistas o negligencia, sea cual sea la explicación, es una nueva bofetada para los sorianos, que ven cómo casi cualquier proyecto en Soria se enquista y se eterniza, siempre en medio de palmaditas en la espalda de mucho apoyo ficticio y palabrería sobre reto demográfico y defensa del medio rural. Y luego llegan puñaladas como la de AESA. No hay quien lo entienda.