MENSAJES CRUZADOS
Veraneo, veraneo y veraneo
YA HACE AÑOS que los españoles tuvimos la oportunidad de saborear los placeres de un veraneo novedoso que empezaba a fomentar la creación de un incipiente sector económico llamado turismo y que, desde esa nomenclatura, aportaba sustanciosos y novedosos recursos a determinadas regiones de España, sobre todo, costeras; que hasta ese momento no habían tenido la oportunidad de desarrollarse para participar en una eclosión que se trasmitía con los primeros viajes de placer que iban destinados simplemente al descanso y a los cambios de aires, como entonces se decía. Y fue así cómo los españoles que ya ejercían puestos de trabajo en las fábricas que se estaban posicionando en otras regiones, incipientemente industrializadas, que habían abandonado sus pueblos de origen para vivir en la vorágine de las nuevas urbes-vertiginosas que creaban cientos de puestos de trabajo y cadenas de producción que, en principio, fueron tan atractivas que muchas zonas rurales del interior de la Península Ibérica se empezaron, poco a poco, a despoblar y a perder puestos fundamentales en las estructuras que mantenían vivo a un sector primario, de tradición ancestral y artesanal, y que había sido la base fundamental de tantas economías.
Ante esos cambios sociales y culturales que se han dado en España durante los cincuenta últimos años, cambió el concepto vital que había regido hasta entonces y surgió ese otro concepto que ya se denominaba ‘vacaciones’ y que, en un principio, fue casi exclusivo para que los nuevos trabajadores de la industria pudieran regresar durante unos días del verano a la casa de sus padres, en sus pueblos de origen...
Así fue, seguramente, como empezó a popularizarse la necesidad de un provisional cambio de residencia durante unos días al año o acaso unas semanas. Y en esas ciudades que se industrializaban - y a la sombra de las grandes y poderosas factorías - surgieron algunas pequeñas empresas de complemento y así se creaba - en un ambiente industrial que estaba presidido por los cambios de turnos e incluso las sirenas que los anunciaban - una nueva clase social de empresarios que ya no preferían sus pueblos de origen para el descanso, ya que eligieron los lugares con playas, porque otorgaban un nuevo ‘status’ mucho más selectivo y mucho más innovador, y así fue como muchísimas localidades costeras españolas empezaron a recibir a los primeros turistas que tomaban el sol y ocupaban los primeros hoteles construidos en algunos de los pueblos que conservaban su opulencia sencilla y marinera en las casas humildes... Y las vacaciones se fueron haciendo populares, de tal modo, que hoy persisten todos esos anhelos que siguen colmando de habitantes ocasionales las decrépitas poblaciones de nuestra comunidad.